Por Ignacio Pellizzón
Nota publicada en suplemento de Clarín, Mirador Provincial.
El 2017 se viene presentando como un año calamitoso para los
bares culturales de Rosario. Solamente en los primeros siete meses cerraron
espacios reconocidos y emblemáticos como Olimpo, La Chamuyera y Nómade, sumando
decenas de locales que por no contar con una habilitación adecuada se lanzan al
mercado desde las sombras sin lograr sobrevivir.
Pablo Teglia era uno de los titulares del famoso bar Olimpo,
que se ubicaba en la esquina de Corrientes y Mendoza, donde los días de la
semana estaban divididos temáticamente: Tango; Salsa; Jazz; entre otros. En
abril tuvo que bajar las persianas debido a conflictos con la locación y hasta
la persecución judicial de un vecino.
“Hoy en día los bares culturales tienen que enfrentarse con
la suba de los servicios, la falta de fomento y clausuras municipales como
método de escarmiento”, señaló a Mirador
Provincial Teglia, quien aún no encuentra mobiliario para reabrir las
puertas del Olimpo “porque no están dadas las condiciones coyunturales hasta
para abrir un kiosco”, admitió.
Las palabras de Pablo son duras pero concretas: “En Rosario
cada vez hay menos bares culturales, ya no hay noche para la movida cultural;
todo está devenido en una polarización de boliches gigantes sin ideales y
lugares chiquititos que no duran mucho”.
Según un relevamiento de la organización Espacios Culturales
Unidos de Rosario (ECUR), a principio de año había más de cien bares de los
cuales la mitad no estaban habilitados “en contra de su voluntad, porque no hay
un rubro, una figura legal que los contemple por lo que deben trabajar desde
las sombras”, explicó Teglia.
La aparente ola de cierres de espacios de este tipo, no sólo
deja nichos muy demandados socialmente para explotar y personas que pierden sus
empleos, sino también un detalle más que revelador: “Cada vez hay más gente que
por no poder sostener su bar se van de Rosario, inclusive, hasta del país”,
advirtió Pablo Teglia.
Stop in Brazil, está entre los bares más elegidos por los
rosarinos para ir a tomar algún trago, escuchar música o compartir un momento
entre amigos. Sandra, su titular, viene resistiendo las distintas “arremetidas
de los inspectores” que llegaron a realizarle actas de infracción en
situaciones anormales. Según comentó a Mirador
Provincial “eran las tres y media de la mañana, estábamos adentro del bar
con persianas bajas y luces apagadas haciendo caja para irnos, cuando un amigo
–que me estaba esperando con su novia por una cuestión de seguridad- salió a la
puerta a ver si todavía estaba su moto con la mala fortuna que por distracción no
cierra bien la puerta. De forma intempestiva ingresaron dos inspectores –que
siempre vienen- y me realizaron un acta en el que figuraba absolutamente
cualquier cosa”.
Éste (la inspección), “es el principal obstáculo” que deben
sortear los bares culturales de la ciudad, porque “en su mayoría no se realzan
con criterio y, a esta altura, ya estamos asustados cada vez que los vemos
venir”, afirmó Sandra y disparó: “La situación del rubro es pésima, realmente
muy complicada y si a esto le sumamos la crisis económica que hay, es casi
imposible mantenerse en pie”.
Por su parte, uno de los titulares del ECUR, Ignacio Górriz,
se mostró muy preocupado en diálogo con este medio por la situación “crítica”
que están viviendo los espacios culturales. “La ciudad se está quedando con
menos lugares, porque hay muchos factores que influyen, pero principalmente la
falta de una Ordenanza que los regule y un ejecutivo local que no acompaña con
sus políticas están generando muchos cierres”.
¿HAY FUTURO?
¿Qué falta en Rosario
para que sea una ciudad propicia para los espacios culturales?
-Pablo Teglia (Olimpo): “Una ordenanza destinada al club
social y cultural, con garantías, asesoramiento, es decir una reglamentación
que acompañe a los emprendimientos culturales”.
-Sandra (Stop in Brazil): “Ordenanza que nos cubra, porque
hoy por hoy no tenemos. Estamos mal habilitados todos”.
-Ignacio Górriz (ECUR): “Una Ordenanza que regule y los
contemple
¿Hay alguna ciudad
que sea digna de imitar?
-PT: “No hay ninguna Nación, Provincia, Municipio que
podamos copiar, porque necesitamos una Ordenanza a medida. Cada lugar tiene su
idiosincrasia. No hay fórmulas”.
-S: “Para mi Barcelona, donde entregan subsidios estatales
para que los bares se puedan expandir”.
-G: “Sería injusto nombrar alguno, porque no conozco en
esencia”.
¿Cuál es el futuro de
los bares culturales en Rosario?
-PT: “Si todo sigue igual, seguramente el cierre de unos
cuantos. Quedarán muy pocos. El espacio cultural independiente no tiene lugar
hoy en día”.
-S: “Sin Ordenanza, la extinción de los bares culturales”.
-G: “No es el mejor panorama. La intuición que tengo es que
realmente no hay un futuro prospero que propicie el hacer un espacio cultural
en Rosario, aunque hay claras demostraciones que lo más difícil que hay es
trabajar de forma colectiva”.

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