Dos niños de 7 y 8 años salieron heridos en medio de una balacera que se produjo en plena práctica de fútbol en el barrio Casiano Casas en zona norte. Además, detectan que cada vez son menos los gendarmes que patrullan los barrios y crecen los casos de chicos víctimas de heridas por armas de fuego.
Por Ignacio Pellizzón
Nota publicada en suplemento de Clarín, Mirador provincial.
Son las 9 de la mañana y el canto de los pájaros se escucha
del mismo modo que si hubieran salido de sus nidos tras una tormenta. Los autos
pasan a toda velocidad como si evitaran la zona. La plaza está vacía como si
estuviera abandonada o enajenada del barrio. Los pocos vecinos que están en los
umbrales de sus hogares se quedan con el mate en mano y puerta abierta por
precaución a que algo pueda volver suceder en el club Defensores de América
ubicado en el centro del barrio Parque Casas de zona norte en Rosario.
El paisaje es entendible y razonable. En los últimos quince
días en Rosario se perpetraron cuatro sucesos de extrema violencia que tuvieron
como víctimas a menores de edad como resultado de tiroteos. Solo el año pasado,
se suman aproximadamente 15 casos que arrojan un preocupante panorama de niños
hospitalizados producto de heridas con armas de fuego. Los vecinos ya no temen
por sus vidas, sino por las de sus hijos.
BATERÍA DE
DISPAROS
“Yo estaba practicando con los chicos y estaba de espalda a
lo que sucedió. Al principio pensé que era una batería de pirotecnia, pero al
caminar empecé a sentir que los tiros me pasaban por al lado. Me doy vuelta y
le grito a los chicos: ‘Tírense al piso’, y al reaccionar impulsivamente y
tirarme encima de dos de los nenes que tenía cerca, me doy cuenta que ya
estaban heridos”, así le contó a Mirador
Provincial uno de los vecinos que vivió en carne propia la balacera que se
produjo el martes a las 19.45 horas en plena cancha del club Defensores de
América, que se ubica en las calles Washington y Casiano Casas en la zona norte
de Rosario, entre dos bandas narcos que se disputan el terreno y que son
identificadas como “La Tata” y “La Tía”.
El lastimoso resultado dejó como saldo dos niños de 7 y 8
años baleados; uno en una de sus piernas con orificio de entrada y salida, y
otro presentó una fractura. Ambos están fuera de peligro y fueron dados de
alta, pero el temor sigue allí, en el barrio, amenazante.
El estremecedor relato del vecino continúa y detalla: “Sentí
más de 40 tiros por lo menos, porque duró mucho tiempo. No sé de dónde vinieron
los disparos, pero sí sé que los padres vinieron corriendo enseguida a la
canchita; y que estas cosas suceden, suceden frecuentemente. Hoy en día un arma
no es la gran cosa, porque un arma la porta cualquiera. Realmente fue un
milagro. Los propios padres me preguntaban cómo es posible que yo esté vivo,
porque estaba en el medio de la balacera. Esto es el lejano oeste.
En ese momento se encontraban 50 chicos practicando fútbol,
porque entrenan las categorías 2007, 08, 09 y 10, es decir niños entre 6 y 9
años. “Los chicos no quieren venir más a jugar a la pelota. Nosotros estamos
acá para tratar de sacarlos de la calle, pero sinceramente no sé qué vamos a
hacer”, culminó el vecino quien quiso resguardar su identidad por temor a
represalias por parte de las bandas que conviven en el mismo barrio que él.
“EL MALDITO
PLAYÓN”
Hace unos tres meses se construyó un playón municipal al
estilo cancha de básquet pero de cemento, que está casi besando uno de los
postes de la canchita de fútbol del club que le da la espalda a calle
Washington. Según indican algunos vecinos consultados por este medio, quienes
tampoco quisieron ser grabados o filmados, señalaron que el nuevo espacio
“atrae cualquier cosa, todo tipo de gente que ni siquiera es del barrio”.
Los testimonios afirman que por las tardes/noches “se
acumula gente a drogarse”. Entre la placita que linda con el club y el playón “te
cansás de ver cómo llegan las moto delivery de droga”. Se trata del nuevo modus
operandi de venta de estupefacientes, ya que los búnkers o kioscos de venta han
quedado en el pasado para avanzar con esta nueva modalidad que genera
transacciones en cualquier punto de forma rápida y eficiente.
“El barrio estaba tranquilo. En un momento estuvo medio en
crisis porque estaba todo el auge de la droga, pero se tranquilizó. Pero ahora
con este playón que pusieron se reflotó todo hace como tres meses. Lo que pasó
en el club es una locura. El barrio es tierra de nadie”, detalló otro muchacho
vecino.
¿DÓNDE ESTÁN?
Es la pregunta que se hacen los vecinos en los barrios más
vulnerables de la ciudad. Es que según informó a Mirador Provincial, una de las referentes del Movimiento Evita,
Alejandra Fedele, quien tiene larga trayectoria y recorrida por los barrios,
“se denota que Gendarmería ya no está patrullando como antes, no se la ve”.
Además, según se estipulan desde la organización “hay
aproximadamente 90 gendarmes solamente y muchos agentes de la Policía Federal
se fueron, porque no se los ve más por estas zonas”, señaló.
Preocupa a los vecinos la falta de presencia policial, ya
que “en algún momento la situación había mermado y se veía a los ciudadanos en
las puertas de sus casas tomando mates a cualquier hora, pero ahora recrudeció
la problemática y hay horarios en los que no quieren salir a la calle”, admitió
Fedele.
Desde que se destapó la olla de los enfrentamientos entre
bandas narcocriminales, la vida cotidiana de los vecinos de los barrios de
Rosario se vio altamente influenciada y modificada producto de los hechos
delictivos que acechan cada vez más de cerca a los niños, quienes nacen y se
desarrollan en contextos de violencia, alejados de la inocencia infantil.



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