El problema de la basura en la ciudad es una constante. Los
últimos temporales dejaron a la vista que la recolección de residuos está en
crisis, no sólo por la inoperancia de las empresas que tienen la concesión de
la recolección que no han sido controladas por el municipio, sino también por falta de actitud ciudadana.
Por Ignacio Pellizzón
Nota publicada en suplemento de Clarín, Mirador Provincial
Nota publicada en suplemento de Clarín, Mirador Provincial
Si bien Rosario es una de las urbes que menos suciedad
genera (850 gramos por día por persona) en comparación con Ciudad Autónoma de
Buenos Aires (1, 2 kilos), Córdoba (1, 16 kilos) y Montevideo –Uruguay- (1, 06
kilos), según el último informe
realizado por la Municipalidad (http://www.rosarioplus.com/noticias/Rosario-enterro-10-mil-toneladas-menos-de-basura--20150122-0007.html),
lejos está de cumplir con el objetivo de la ordenanza “Basura Cero”, la cual
tenía como meta arribar a 2016 sin envíos de residuos a incineración o
enterramiento, aunque cabe mencionar que “entre 2012 y 2014 se enviaron 10.310
toneladas anuales menos de residuos al relleno sanitario”, resalta el escrito.
¿QUÉ ES “BASURA
CERO”?
Se trata de un proyecto, que tiene alcance global, y que en
Rosario fue presentado en marzo de 2007 por el concejal del ARI, Carlos Comi, y
el Taller Ecologista, el cual se convirtió en ordenanza en noviembre de 2008
tras arduos debates. La ordenanza establece un cronograma de reducción progresiva
de la cantidad de residuos depositados en rellenos sanitarios, sentando como
base el total de los residuos dispuestos en el año 2006.
Las metas que se deberían haber cumplieron establecían:
reducción de un 30% en rellenos sanitarios para el 2010, 50% en 2012 del total
del peso y un 75% para 2017. Además, prohíbir para la fecha del 2020 la
disposición final de residuos orgánicos y de materiales tanto reciclables como
aprovechables.
La intención de la ordenanza es que la ciudad pueda regular
las gestiones de residuos, intentando disminuir progresivamente el número de
materiales enviados a los rellenos. De este modo, evitar el derroche de
recursos naturales, deterioro de suelos, contaminación, entre otros.
MISIÓN FALLIDA
“El sistema de gestión de recolección de residuos en Rosario
no va en dirección con el cumplimiento de la ordenanza ‘Basura Cero’, es lo que
afirmó el coordinador del área Residuos del Taller Ecológico, Mirko Moskat, en
diálogo con Mirador Provincial.
“Para el 2012 se deberían haber reducido un 50% los residuos
que se disponen y, al contario de esto, aumentó, con respecto a la línea base
(cantidad de residuos que se dispusieron en el año 2006), un 20%. Es decir, en
vez de haberse reducido un 25%, aumentó un 20%. Se están enterrando alrededor
de 300 mil toneladas de basura por año en el relleno”, agregó el referente de
la ONG.
En tal sentido, desde Taller Ecológico señalan que la
ordenanza “no se va a cumplir hasta que no haya un cambio estructural”,
teniendo en cuenta que para el socialismo “no está siendo una prioridad”.
Entre las principales falencias que apunta Moskat se destacan:
el mal funcionamiento de la disposición inicial en grandes contenedores y las
modalidades de separación, “ya que son marginales, es decir que no están
agregados al sistema global, a raíz de que hay 10 mil contenedores para
residuos mezclados, pero solo 500 conteiners en centros de recepción de basura
reciclable y poco más de 350 de los anaranjados que se encuentran en la calle,
por ende notamos que se tratan de parches que no solucionan el problema”.
Otra de las críticas que ponen sobre relieve tiene relación
con la falta de articulación con los recuperadores informales, llámese
carreros, cirujas, cartoneros, etc, quienes trabajan de forma paralela.
“Notamos que la Municipalidad a la hora de establecer esquemas de separación y
recuperación de basura no contempló la posibilidad de incorporarlos, ya que
ellos ya vienen realizando una tarea importante en este sentido, debido a que
tienen convenios con algunos comercios”, sentenció.
¿POSIBLE SOLUCIÓN?
No todo está perdido. Desde la ONG proponen un sistema de
recolección al estilo puerta a puerta como funciona correctamente en el barrio
Lomas de Alberdi en zona norte y que impulsa el municipio.
El modus operandi es de la siguiente manera: los vecinos dos
veces por semana tienen la posibilidad de entregar residuos recuperables a las
empresas concesionarias sin salir de sus
domicilios, mientras que los otros cuatro días les recolectan el resto, de este
modo la separación de residuos es más sencilla y atractiva para los ciudadanos.
Además, este sistema, que funciona en Rafaela, ciudad de
Santa Fe y otros países, “permite que se pueda detectar si lo que se está
separando es correcto o no, de modo de identificar a aquellos vecinos que se
estén equivocando e identificar de forma inmediata el problema para poder
solucionarlo, mientras que en los contenedores naranjas se arroja de todo y no
se sabe quién ni por qué, lo que imposibilita la fiscalización”, expresaron
desde Taller Ecologista.
CIFRAS QUE
PREOCUPAN
En el 2014 se enviaron al relleno sanitario en la localidad
de Ricardone un 28% más de residuos respecto al año 2008 (año en que se aprobó
la ordenanza “Basura Cero”) y un 80% más respecto de las metas planteadas en la
misma, según un relevamiento de la ONG.
A poco más de 7 años de su sanción, la cual fue lograda a
fuerza de trabajo de organizaciones y vecinales, las acciones desarrolladas por
la Municipalidad no han logrado todavía un impacto sensible en la cantidad de
residuos que diariamente la ciudad envía a la comuna de Ricardone, para su
disposición final.
Actualmente, el relleno sanitario, devenido en una
espectacular montaña de basura, ocupa 25 hectáreas. Con los residuos que envía Rosario
en su totalidad, desde 2003 a la fecha este enorme montículo de desechos creció
a pasos agigantados, llegando en los últimos años a recibir unas 800 toneladas
por día.
La problemática de la basura preocupa no sólo a los
ambientalistas y ecologistas de la zona, sino también a los vecinos de
Ricardone que deben convivir con los hediondos olores y alimañas que surgen
producto de la inmensa cantidad de basura que se depositan diariamente en el
relleno sanitario que, lejos de desaparecer, ocupa cada vez más espacio. Esta
es una de las cuentas pendientes del socialismo en las últimas décadas.


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