En los últimos tiempos los actos delictivos acarrean diversas conductas violentas que culminan en situaciones extremas. Por esta razón, desde distintos ámbitos políticos arrojaron catarata de medidas para apaciguar dicha problemática. ¿Qué cambios se avecinan?
Por Ignacio Pellizzón
Nota publicada en suplemento de Clarín, Mirador Provincial
La mejor política es la que se anticipa a los hechos. Hoy en
día, actualizarse tecnológicamente, no es una comodidad sino una necesidad. Los
avances de última generación en materia de seguridad se transformaron en
herramientas esenciales para prevenir hechos delictivos o intentar combatirlos.
El problema radica en el concepto político de su utilización: hacer uso de
ellos de forma preventiva o instalarlos porque están sucediendo. Una decisión
lo modifica todo.
No obstante, “más vale tarde que nunca” es una frase
trillada que refleja la realidad actual de Rosario, donde predomina la segunda
opción (la de combatir en vez de prevenir). De esta manera, la Provincia, la
Municipalidad y algunos concejales, lanzaron una batería de proyectos y medidas
para intentar disminuir los hechos de violencia en los transportes públicos de
la ciudad.
Las iniciativas comienzan desde botones de pánico con triple
monitoreo y cámaras de seguridad en colectivos hasta pago de tarifas de taxis a
través de aplicaciones móviles, que se podrían descargar gratuitamente en los
teléfonos inteligentes. Por un lado, se pretende vigilar las unidades y lograr
alertar a las autoridades en casos de delincuencia, mientras que en el otro se
intenta eliminar de circulación el dinero en efectivo en los coches, de modo de
quitar del mapa una atracción delictiva.
VIGILAR Y CASTIGAR
Por iniciativa del secretario de seguridad de la Provincia,
Gerardo Chaumont, se comenzó a tratar la posibilidad de instalar cámaras de
videovigilancia en todos los colectivos de Rosario. En principio, “se
instalarán en los coches nocturnos”, y, si bien no se tienen detalles
específicos de cuántas unidades estarán equipadas, “estimamos que se
incorporarán en más de cien ómnibus, aunque el número puede variar”. En rigor, “la
vigilancia se realizará desde el Centro de Monitoreo de la Provincia y el 911
policial”, señaló a Mirador Provincial
el director de Tecnologías para la Seguridad de Santa Fe, Diego Rullo.
Por su parte, la intención es ubicar cuatro dispositivos por
coche, “ya que no se tratan de cámaras de 360° sino que serán fijas”. Por lo
tanto, “una estará monitoreando el ascenso, otra en el descenso y dos en el
cuerpo de la unidad”, agregó el director.
Otra de las medidas a aplicar, es la de generar una triple
conexión con los botones de pánico que se encuentran funcionando en los ómnibus
de Rosario. “La idea es que estos artefactos envíen señal y respondan en el
911, Centro de Monitoreo de la Movilidad y en la empresa prestataria (como
actualmente operan)”, afirmó a Mirador
Provincial, el titular de la secretaría de Control y Convivencia Ciudadana,
Pablo Seghezzo.
También, destacó: “Hoy contamos con un botón de pánico en
cada una de las unidades de colectivos, es decir que hay un total de 770”. Así
mismo, las nuevas conexiones de monitoreo podrían comenzar a aplicarse en mayo.
TAXIS 3.0
El año 2015 comenzó de la peor manera para los taxistas con
la muerte en enero de Hugo Camilo, de 48 años, quien fuera baleado en la zona
Norte de Rosario en un asalto, recibiendo un disparo que le perforara su
intestino. Tras el inminente paro de choferes por 24 horas, iniciado por el
sindicato de Peones de Taxis, se reinsertó la posibilidad de quitar de los
móviles el dinero en efectivo, de modo de evitar más hechos delictivos
lamentables y muertes de trabajadores.
De esta manera, surgió, recientemente, el proyecto de
incorporar un sistema de pago electrónico en los taxis a través del uso de
aplicaciones móviles en smartphones sin la utilización de Posnet. Así, la
iniciativa de los concejales radicales Sebastián Chale y María Eugenia Schmuck,
apunta a “modernizar el servicio, brindar mayor seguridad, minimizar el
efectivo a bordo y transparentar el sistema”, declararon.
“El taxista y el pasajero deben descargar una aplicación. El
usuario ingresa número de la unidad, importe y confirma. El mismo se debita de
la cuenta del usuario y se transfiere a la del propietario del taxi”, señalaron
los ediles.
“Tanto usuario, como propietario y chofer reciben una
notificación instantánea de la operación en su celular. La cuenta virtual del
titular vinculada incluye la posibilidad de asignar diversos choferes”,
explicaron.
La intención es que el Ejecutivo, a través del Banco
Municipal, realice una prueba piloto por 90 días incorporándose como actor
clave, proporcionando un mecanismo de transacciones de la cuenta operadora a la
de los propietarios.
Además, “existen proyectos de desarrollo de programadores
rosarinos que proponen el pago electrónico a partir de aplicaciones, es decir,
sin usar ni siquiera un posnet”, culminaron los concejales.
Sin embargo, en contacto con Mirador Provincial, el líder de la Cámara de Titulares de Licencias
de Taxis de Rosario (Catiltar), expresó disconformidad sobre la posible
implementación del pago electrónico, quitando el efectivo de los coches, ya que
“en la ciudad, con aproximadamente cuatro mil remises ilegales, se tenderá a
que la gente los utilice con más frecuencia debido a que no todos tendrán
acceso al nuevo método de pago” y agregó: “Los colectivos hace años que se
manejan con la tarjeta y todavía sufren hechos delictivos en las unidades”.
En conclusión, los proyectos son bienvenidos, ya que en
tiempos violentos toda iniciativa que procure la disminución de delitos en los
transportes públicos, es positiva. En diversas capitales del mundo, como
Madrid, Roma, Nueva York, se utilizan favorablemente las cámaras 360°, tanto en
colectivos como en trenes y subtes, además del pago con posnet en taxis. No
obstante, como señala Newton, frente a una acción hay una reacción; y aquí
radica la problemática, teniendo en cuenta que, actualmente, hay reacciones
políticas ponderadas por acciones delictivas, es decir que las decisiones van
por detrás de los hechos consumados, cuando el ideal sería que no haya
reacciones sino acciones políticas, pero “más vale tarde que nunca”.

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