Durante un mes los
empleados del emblemático espacio gastronómico de Rosario tomaron el local
exigiendo pago de haberes adeudados e indemnización. Entre idas y venidas se
llegó a una resolución inesperada. Cronología de la caída de un gigante.
Por Ignacio Pellizzón
Nota publicada en suplemento de Clarín, Mirador Provincial.
“La clausura municipal surge a raíz de que teníamos cuatro
disyuntores averiados y tres extintores sin carga. El cierre era por 48 horas”,
comentó a Mirador Provincial, Horacio Leiva, el vocero de los 22 empleados de
Petra, que se ubica en Avenida Pellegrini 1428 en la ciudad de Rosario; quien,
además, explicó la cronología de hechos por los cuales el restaurante estuvo
cerrado y tomado por los trabajadores durante un mes, a sabiendas de que no
volvería a abrir sus puertas.
“En los días que estuvo cerrado, vinieron los chinos y se
llevaron todo, inclusive haciendo destrozos por todos lados. Por eso, apenas
nos abrieron una puerta ingresamos y nos instalamos, ya que ni los
concesionarios ni el dueño aparecieron, en un principio, para arreglar nuestra
situación: deuda salarial de 20 días de noviembre, enero, febrero, aguinaldo,
vacaciones e indemnización”, manifestó Leiva en relación a los motivos por los que
se atrincheraron en el local.
En el medio del conflicto, uno de los concejales del Frente
Para la Victoria (FPV) y actual candidato a intendente de Rosario, Roberto
Sukerman junto a la edil del mismo partido, Norma López, elevaron un proyecto,
bajo la ordenanza N° 7.249, para que se informe sobre los motivos de la
clausura y poner sobre relieve la situación laboral de los trabajadores de
Petra.
Otro hecho que generó que la problemática se instale en la
agenda política y mediática fue que sustrajeron kilos de mariscos y alimentos
putrefactos que se encontraban guardados en cinco freezers y tres cámaras de
frío, los cuales estaban en descomposición por no contar con energía eléctrica
durante 20 días, lo que llevó a que el olor inmundo se propagara por la zona y
pusiera en riesgo, inclusive, a los trabajadores que se encontraban en la
planta baja del local, expuestos a los inconvenientes de salubridad.
DE MAL EN PEOR
Las condiciones laborales de los
trabajadores de Petra distaban mucho de lo que uno siquiera podría imaginarse.
La mayoría de los empleados no estaban registrados, excepto dos que tenían
regularizadas cuatro horas. “Los sueldos no superaban los 4.500 pesos”, indicó
Leiva y agregó: “Nuestras jornadas duraban nueve horas”, por lo que las
remuneraciones eran más mínimas que vitales y móviles.
En medio del conflicto, los
empleados se acercaron al Ministerio de Trabajo de la provincia de Santa Fe,
mediante el cual obtuvieron, tras tres audiencias, por única vez, un subsidio
de mil pesos que “no nos alcanzó para absolutamente nada”, señaló otro
huelguista.
Tras las diversas reuniones y diálogos entre todas las
partes, se expuso sobre la mesa de negociaciones la propuesta de garantizarles
a los trabajadores su correspondiente indemnización y pago de haberes
adeudados. En estas situaciones prima más el fin que los medios, ya que se
acordó que el cobro de la misma se garantiza una vez que los empleados vendan
todos los muebles, máquinas y demás elementos que se encuentran dentro del
local, percibiendo, de manera insólita, todas las ganancias de las ventas y
dándose así pagos de las indemnizaciones correspondientes, las cuales llegan a
topes de hasta 45 mil pesos.
“La idea de poder cobrar de esta forma surgió de nosotros,
ya que de los contrario hubiéramos debido esperar alrededor de cuatro meses
para volver a sentarnos a dialogar y reiniciar el tema”, manifestó Horacio
Leiva, vocero de los desempleados.
En rigor, la empresa Emprendimientos Gastronómicos
Pellegrini SRL, con contrato hasta 2016, finalmente no se hará más cargo del
mobiliario gastronómico y, actualmente, la puja por quién se apoderaría del
espacio que supo ocupar el gigante Petra, se lo estarían disputando entre Mc
Donald’s, con intenciones de ampliar una de las sucursales que mayor rédito le
está brindando y que se encuentra lindero a Petra, mientras que, por su parte,
Club Fellini tendría intenciones, también, de instalarse allí.
EL PASO A PASO
Surgió en los albores de los ‘90 en un contexto de
embriaguez, de lo que se supo denominar la época de “pizza y champagne”. En
medio de la ilusión óptica económica nacional floreció como un jazmín en
primavera. Con un precio fijo uno podía degustar todo tipo de platos originales
y caseros, pasando de pastas finas a un suculento corte de carne de
exportación. Similar a como las montañas se reflejan en el lago Nahuel Huapi,
la postal del futuro prometía mucho.
Ubicado en avenida Pellegrini 1428, una de las zonas más
emblemáticas de Rosario en cuanto a la gastronomía, se perfiló como uno de los
emprendimientos más importantes de la ciudad, atrayendo los paladares de los
comensales más exigentes, debido a la inmensa cantidad de productos y su
carácter de tenedor libre, lo que reducía los tiempos de espera. No obstante,
no todo lo que brilla es oro y la luz de la realidad comenzó a mostrar su peor
cara con una concatenación de sucesos.
Argentina entró en default, los bancos impusieron el
“corralito” fugándose los ahorros de los ciudadanos, el desempleo aumentaba de
la mano de la ley de Flexibilización Laboral, los índices de marginalidad
crecían junto con los saqueos, las cacerolas sonaban al unísono, el país estaba
prácticamente privatizado; mientras el presidente en ejercicio huía en
helicóptero. Fueron cinco los que en una semana intentaron ocupar el sillón de
Rivadavia sin éxito (De la Rúa, Puerta, Rodríguez Saá, Camaño y Duhalde). El
país dolía.
Tras la peor crisis que sufrió Argentina, el restaurante
Petra se mantenía en pie y parecía ganarle la batalla a las frustraciones en un
contexto comercial desfavorable, donde los carteles de “venta” y “alquila”
estaban de moda por doquier. Con una disminución notable de clientes, Petra
surfió el temporal sin caerse, pero, al igual que Luis XIV en Francia, el Versalles
gastronómico rosarino encontró su límite y finalmente bajó las persianas,
perdiendo así la guerra contra el déficit económico; retrato de un pasado no
tan lejano.


No hay comentarios:
Publicar un comentario