sss ROSBARING: INSÓLITO ACUERDO DE TRABAJADORES DE PETRA TRAS CESE DE ACTIVIDADES

lunes, 30 de marzo de 2015

INSÓLITO ACUERDO DE TRABAJADORES DE PETRA TRAS CESE DE ACTIVIDADES




Durante un mes los empleados del emblemático espacio gastronómico de Rosario tomaron el local exigiendo pago de haberes adeudados e indemnización. Entre idas y venidas se llegó a una resolución inesperada. Cronología de la caída de un gigante.

Por Ignacio Pellizzón

Nota publicada en suplemento de Clarín, Mirador Provincial.


“La clausura municipal surge a raíz de que teníamos cuatro disyuntores averiados y tres extintores sin carga. El cierre era por 48 horas”, comentó a Mirador Provincial, Horacio Leiva, el vocero de los 22 empleados de Petra, que se ubica en Avenida Pellegrini 1428 en la ciudad de Rosario; quien, además, explicó la cronología de hechos por los cuales el restaurante estuvo cerrado y tomado por los trabajadores durante un mes, a sabiendas de que no volvería a abrir sus puertas.

“En los días que estuvo cerrado, vinieron los chinos y se llevaron todo, inclusive haciendo destrozos por todos lados. Por eso, apenas nos abrieron una puerta ingresamos y nos instalamos, ya que ni los concesionarios ni el dueño aparecieron, en un principio, para arreglar nuestra situación: deuda salarial de 20 días de noviembre, enero, febrero, aguinaldo, vacaciones e indemnización”, manifestó Leiva en relación a los motivos por los que se atrincheraron en el local.

En el medio del conflicto, uno de los concejales del Frente Para la Victoria (FPV) y actual candidato a intendente de Rosario, Roberto Sukerman junto a la edil del mismo partido, Norma López, elevaron un proyecto, bajo la ordenanza N° 7.249, para que se informe sobre los motivos de la clausura y poner sobre relieve la situación laboral de los trabajadores de Petra.

Otro hecho que generó que la problemática se instale en la agenda política y mediática fue que sustrajeron kilos de mariscos y alimentos putrefactos que se encontraban guardados en cinco freezers y tres cámaras de frío, los cuales estaban en descomposición por no contar con energía eléctrica durante 20 días, lo que llevó a que el olor inmundo se propagara por la zona y pusiera en riesgo, inclusive, a los trabajadores que se encontraban en la planta baja del local, expuestos a los inconvenientes de salubridad.

DE MAL EN PEOR

Las condiciones laborales de los trabajadores de Petra distaban mucho de lo que uno siquiera podría imaginarse. La mayoría de los empleados no estaban registrados, excepto dos que tenían regularizadas cuatro horas. “Los sueldos no superaban los 4.500 pesos”, indicó Leiva y agregó: “Nuestras jornadas duraban nueve horas”, por lo que las remuneraciones eran más mínimas que vitales y móviles.

En medio del conflicto, los empleados se acercaron al Ministerio de Trabajo de la provincia de Santa Fe, mediante el cual obtuvieron, tras tres audiencias, por única vez, un subsidio de mil pesos que “no nos alcanzó para absolutamente nada”, señaló otro huelguista.

Tras las diversas reuniones y diálogos entre todas las partes, se expuso sobre la mesa de negociaciones la propuesta de garantizarles a los trabajadores su correspondiente indemnización y pago de haberes adeudados. En estas situaciones prima más el fin que los medios, ya que se acordó que el cobro de la misma se garantiza una vez que los empleados vendan todos los muebles, máquinas y demás elementos que se encuentran dentro del local, percibiendo, de manera insólita, todas las ganancias de las ventas y dándose así pagos de las indemnizaciones correspondientes, las cuales llegan a topes de hasta 45 mil pesos.

“La idea de poder cobrar de esta forma surgió de nosotros, ya que de los contrario hubiéramos debido esperar alrededor de cuatro meses para volver a sentarnos a dialogar y reiniciar el tema”, manifestó Horacio Leiva, vocero de los desempleados.

En rigor, la empresa Emprendimientos Gastronómicos Pellegrini SRL, con contrato hasta 2016, finalmente no se hará más cargo del mobiliario gastronómico y, actualmente, la puja por quién se apoderaría del espacio que supo ocupar el gigante Petra, se lo estarían disputando entre Mc Donald’s, con intenciones de ampliar una de las sucursales que mayor rédito le está brindando y que se encuentra lindero a Petra, mientras que, por su parte, Club Fellini tendría intenciones, también, de instalarse allí.

EL PASO A PASO

Surgió en los albores de los ‘90 en un contexto de embriaguez, de lo que se supo denominar la época de “pizza y champagne”. En medio de la ilusión óptica económica nacional floreció como un jazmín en primavera. Con un precio fijo uno podía degustar todo tipo de platos originales y caseros, pasando de pastas finas a un suculento corte de carne de exportación. Similar a como las montañas se reflejan en el lago Nahuel Huapi, la postal del futuro prometía mucho.

Ubicado en avenida Pellegrini 1428, una de las zonas más emblemáticas de Rosario en cuanto a la gastronomía, se perfiló como uno de los emprendimientos más importantes de la ciudad, atrayendo los paladares de los comensales más exigentes, debido a la inmensa cantidad de productos y su carácter de tenedor libre, lo que reducía los tiempos de espera. No obstante, no todo lo que brilla es oro y la luz de la realidad comenzó a mostrar su peor cara con una concatenación de sucesos.

Argentina entró en default, los bancos impusieron el “corralito” fugándose los ahorros de los ciudadanos, el desempleo aumentaba de la mano de la ley de Flexibilización Laboral, los índices de marginalidad crecían junto con los saqueos, las cacerolas sonaban al unísono, el país estaba prácticamente privatizado; mientras el presidente en ejercicio huía en helicóptero. Fueron cinco los que en una semana intentaron ocupar el sillón de Rivadavia sin éxito (De la Rúa, Puerta, Rodríguez Saá, Camaño y Duhalde). El país dolía.

Tras la peor crisis que sufrió Argentina, el restaurante Petra se mantenía en pie y parecía ganarle la batalla a las frustraciones en un contexto comercial desfavorable, donde los carteles de “venta” y “alquila” estaban de moda por doquier. Con una disminución notable de clientes, Petra surfió el temporal sin caerse, pero, al igual que Luis XIV en Francia, el Versalles gastronómico rosarino encontró su límite y finalmente bajó las persianas, perdiendo así la guerra contra el déficit económico; retrato de un pasado no tan lejano.


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