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| Fuente: rosarionoticias.info |
Se trata de una actividad expandida
en casi todo el territorio del país, que genera polémica entre diversos
sectores, pero sobre todo en la ciudadanía que se enfrenta cotidianamente a este
flagelo; ambiguas posturas políticas reabren el debate.
Por Ignacio Pellizzón
Nota publicada en Mirador Provincial, suplemento de Clarín.
Lo que en un comienzo era una pregunta humilde en busca de
sustentar una “changa”, hoy se transformó en una imposición compuesta por
hostigamiento, impunidad y extorsión. Ya no se trata, solamente, de personas
marginadas del sistema que buscan subsistir en un mundo que les ofrece todo lo
contrario, sino que derivó en un negocio redondo para algunos pocos; todavía
hay excepciones.
De esta manera, la actividad se expandió a casi todas las
provincias y ciudades del país, quedando algunas pocas exentas de dicha
problemática, donde aquellos que están mal acostumbrados a esta costumbre se
sorprenden y quedan perplejos frente a lo que debería ser habitual, por el
simple hecho de que el espacio público es de todos y no de algunos a los que se
les debe atribuir un canon por su uso.
Innumerables casos de peleas, denuncias, se producen a
diario a causa de este flagelo, que solo sirve para que el conductor esté mal
predispuesto y se niegue a pagarle al cuidacoche lo que le impone, obteniendo
como resultado un enfrentamiento constante en la vía pública con consecuencias,
a veces, trágicas.
QUÉ DICE LA LEY
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| Fuente: Rosarioaldia.com |
Según informaron a Mirador
Provincial desde el 0800-444-0909 de la Guardia Urbana Municipal (GUM),
número donde se registran las denuncias de los transeúntes por daños,
perjuicios y abusos de los cuidacoches, en 2014 se realizaron: 153 denuncias a
las cuales se les dio respuesta a 145 (por extorsión o pedido de tarifa fija),
teniendo en cuenta que la actividad no está prohibida.
El fiscal de Cámara, Guillermo Camporini, uno de los
miembros redactores del nuevo Código Procesal Penal de Santa Fe explicó a Mirador Provincial: “La actividad de
los cuidadores no tiene ningún tipo de penalidad, aunque podría haber alguna
sanción municipal. Sin embargo, sí suelen cometer delitos como: amenazas,
lesiones, daños, extorsiones (éstas últimas suelen tener penas mínimas de hasta
tres años)”.
Así mismo, “en general, puede que haya habido alguna amenaza
simple, daño, que mantenga detenido al individuo por un leve lapso de tiempo,
aunque no suelen tener condenas efectivas, es decir que no se llega a la
prisión efectiva; no obstante si se produce un hecho grave se eleva a juicio”,
agregó Camporini.
ZONAS CONFLICTIVAS
En base a datos relevados por el periodista Lucas Ameriso en
una nota publicada el 26 de noviembre en diario La Capital. “Las zonas de
mayores quejas son: La Fluvial, cortada Ricardone, Pami I y Pichincha”. Además,
se agregan: Avenida Pellegrini y las adyacencias del parque España (existe una
ordenanza de hace tres años que establece que sea la Fundación Complejo Parque
España la que administre el cuidado de coches en la explanada, destinando lo
recaudado para actividades de su centro cultural).
En rigor, otro de los sectores donde se encuentran los
cuidadores son: La Florida y Rambla Catalunya. No obstante, desde la GUM
expresaron: “Tienen tarifa fija los fines de semana (15 pesos), la cual fue
consensuada en el Concejo por ordenanza, con la finalidad de que los fondos sean
destinados al Hospital de Niños. Así mismo, se establece su presencia (la de
los cuidacoches) durante toda la semana en los meses del período estival,
mientras que los fines de semana fuera de temporada”. Sin embargo, no suele
respetable a rajatabla dicha medida.
NEGOCIO REDONDO
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| Fuente: Unosantafe.com |
Las veces en que Rosario Central y Newell’s Old Boys juegan
de local, la presencia de los “trapitos” está asegurada. La mayoría de ellos,
son siempre los mismos y ocupan un mismo lugar o zona; así también las tarifas
con las que se manejan. De esta manera, según reportan en off a este cronista,
ellos no son “personas contratadas”, sino que deben “pagarle una comisión a la
barra por usar el espacio”, de modo que el precio que imponen está
proporcionalmente influenciado al porcentaje que deben entregarle a los
recaudadores de impuestos de las barras bravas de ambos clubes.
Este secreto a voces, se maneja a través de un modus
operandi que, no sólo se aplica los días de partido, sino también cuando se
realizan diversas actividades, eventos, recitales, los cuales se llevan a cabo
en las instalaciones de los clubes. En rigor, la tarifa por “cuidar” el
vehículo se incrementa dos, hasta, tres veces, según el acontecimiento. Esta
actividad, según revelan fuentes en off quienes preservan su seguridad, se
jacta de los costos de las entradas, mediante las cuales se desprenden los
precios que se impondrán a aquellas personas que asistan al espectáculo, que
suelen alcanzar hasta los 50 pesos.
AMBIGUAS POSTURAS
Otro de los consultados por Mirador Provincial, es el concejal macrista, Roy López Molina, uno
de los impulsores del proyecto para prohibir a los “trapitos” en la vía pública
y, también, autor de otro que contempla la creación de un 0800 específico para
denunciar actos de violencia y abusos de los cuidacoches. “No tuvimos apoyo
para aprobarlos. Recordemos que el secretario de Control y Convivencia
Ciudadana de la Municipalidad de Rosario, Pablo Seghezzo, había declarado que
estaba parcialmente de acuerdo con la idea, los concejales del partido no
apoyaron, por lo que se denota una falta de voluntad real frente a la
problemática”, afirmó.
El edil del PRO dijo: “Hoy no se trata de personas excluidas
del mercado laboral que utilizan la actividad (hace años atrás) como una
changa, sino que la mayor parte de estas bandas son personas que se aprovechan
de la inacción del Estado para cometer estos delitos que roza la asociación
ilícita”.
“Por ejemplo, el caso de La Fluvial –continúa López Molina-
es un escándalo, porque está la policía, autoridades municipales y Prefectura,
con lo cual no hacer nada es simplemente no querer hacer nada. Hoy en la ciudad
de Buenos Aires; donde hay ONG que denuncian que la mafia de los cuidacoches
recauda alrededor de 12 millones de pesos mensuales. Todavía es manejable en
Rosario”, culminó.
En contraposición, por parte del Ejecutivo municipal, Pablo
Seghezzo, declaró en el programa radial Todos en la Ocho (Am 830): “cuando fui
citado a la Comisión de Gobierno para hablar sobre esta problemática nos
encontramos con egos muy grandes tratando de defender sus proyectos y ni
siquiera se han puesto de acuerdo entre ellos ni sacar nada. Y eso es un
problema del Concejo, porque en el tema trapitos no hay normas".
"Lo más increíble es que este concejal tiene la
obligación, más allá de denunciar cosas, de hacer propuestas legislativas
viables para solucionarlo, cosa que no ha hecho ni este concejal ni ningún
otro", agregó el secretario de Control y Convivencia Ciudadana. Además,
continuó: “Creo que el de los trapitos es un tema que se va a hablar, pero
lamentablemente no creo que el Concejo tenga la capacidad política de darnos
una ordenanza", finalizó.
Ya no se trata sólo de falta de inclusión social, sino,
también, de un negocio rentable para unos pocos, quienes se encargan de cooptar
jóvenes NINI (Ni estudian, Ni trabajan) obteniendo de ellos una mano de obra
barata que les reditúa cifras inalcanzables para cualquier trabajador. Mientras
tanto, las estadísticas de las intenciones de voto para las elecciones generan
más preocupaciones que promover soluciones fácticas frente a los dilemas
coyunturales que dividen a la sociedad. En el medio, la pelea es entre pobres.



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