Dimes y diretes. No hay verdades absolutas, sino
interpretaciones de diversas realidades. Por un lado, el partido liderado por
Mauricio Macri que trata de imponerse en Rosario, mientras que el Socialismo,
de Hermes Binner, pretende dar batalla en una ciudad que domina hace más de 20
años.
Hace un tiempo que en la camiseta de la lepra está Banco
Ciudad proveniente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el líder del
Pro, Mauricio Macri, atraviesa su segundo gobierno, buscando instalarse en la
agenda nacional para dar batalla de cara a las elecciones presidenciales de
2015.
En la política no hay espacio para las ingenuidades ni las
casualidades. Santa Fé es una plaza más que importante para recabar votos; este
pensamiento no es ajeno a quien busca ser presidente y pretende instalar
definitivamente al PRO como partido serio a tener en cuenta en las
estadísticas.
Banco Ciudad es una de las entidades que estará inaugurando
una de sus sucursales en Rosario el año que viene. Qué mejor publicidad que
comenzar instalando el nombre y la marca como main sponsor en uno de los clubes
más influyentes de la ciudad.
No hace mucho Miguel Del Sel, referente del PRO en Santa Fe,
casi le quita el segundo mandato al Socialismo en la Provincia. Las alarmas
sonaron y el cimbronazo apela a un “sí se puede”. La calma en el partido de la
rosa comenzó a perturbar las aguas y el oleaje empieza a generar mareo en el
barco comandado por Hermes Binner.
“A seguro se lo llevaron preso”, dice un histórico refrán
apelando a que nadie está tan seguro de ganar inclusive en la tierra donde uno
es profeta. De esta manera, no es llamativo que Banco Municipal haya cerrado
acuerdo con Rosario Central como sponsor más importante, tras la salida de
Ingeconser de la casaca canalla.
El Socialismo dará batalla. Es uno de los mensajes
implícitos que expresan desde el partido. Qué mejor forma de comenzar la
disputa que imponiéndose con su marca en el otro club más influyente de
Rosario.
El clásico más importante de la Argentina, se juega en
Rosario: Central vs Newell’s. Ahora, también se da en la política: PRO vs
Socialismo. En aparente antagonía ideológica, plantean la misma estrategia. Uno
tratando de instalarse, el otro de mantenerse. La pelota comenzará a rodar y el
partido durará más de 360 días hasta la fecha en que los ciudadanos impongan su
decisión.
El local, que jugará en el Gigante de Arroyito, tratará de
imponer todo su poderío desde el sillón del gobierno provincial como rosarino;
el visitante intentará formar el mejor once inicial para arrebatarle la
hegemonía a un bloque que viene ganando de manera ininterrumpida desde hace
bastantes años.
El primer ataque organizado lo inició el PRO convirtiéndose
en el nuevo auspiciante de Newell’s (Banco Ciudad), mientras que el Socialismo
jugó de contra con la reciente firma de contrato con Central para ser el
reemplazante de Ingeconser (Banco Municipal).
El estadio está repleto de políticos. En la popular local el
Socialismo, en la visitante el PRO, en una de las plateas se sienta cómodamente
el peronismo, separado en tres filas (Massa, Scioli, ¿Randazzo?) a ver el
partido, sin mucha parcialidad, y en la de enfrente el radicalismo alentando
por Central para poder mantener o aumentar sus cargos en el Frente Amplio
Progresista o, mejor dicho, FAUNEN. ¿Quién será el primero en patear al arco?

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