sss ROSBARING: ARGENTINA VS FONDOS BUITRE, UN PARTIDO DE 90 MINUTOS

martes, 1 de julio de 2014

ARGENTINA VS FONDOS BUITRE, UN PARTIDO DE 90 MINUTOS


Con la mirada puesta en el árbitro Thomas Griesa, se buscará ganar un cotejo que tiene en vilo a todo un país y que podría condicionar su futuro.


El equipo económico argentino liderado por Axel Kicillof ya está preparado para salir a disputar uno de los partidos más importante de los últimos 40 años. En frente, se encuentran los Fondos Buitre, un seleccionado acostumbrado a lucrar y enriquecerse con “bonos basura” que emiten aquellas naciones en momentos urgentes.

Para comprender por qué Argentina llega a disputar esta finalísima, resulta imperioso repasar los antecedentes que contribuyeron a que el país se encuentre a punto de iniciar una de las negociaciones más importantes desde la vuelta a la democracia en 1983, de la mano de Raúl Alfonsín.

Según el informe realizado por Fundación Pueblos del Sur (FPS), allá por la década de los ’70 en plena dictadura cívico-militar, se aumentó de manera considerada una deuda externa que había sido contraída, en un primer momento por el presidente Rivadavia en 1824, con la Banca Baring Brothers. De esta manera, “el triunvirato del mal” que inició su período con un déficit internacional de 7.800 millones de dólares, culminó sus siete años en el poder dejando al país con una deuda de 45.100 millones de dólares, es decir un 365% más.

No obstante, este no fue el único equipo nacional que defraudó a su país dejándose ganar por los intereses extranjeros, sino que en los ’90 con la estrategia llamada “Convertibilidad”, basada en un estricto juego de ausencia de política monetaria, régimen neoliberal e instalación de un esquema de librecambio, superó el récord obtenido por los autores de los “30 mil desaparecidos”, dejando a Argentina con una deuda de 150 mil millones de dólares a finales de dicho gobierno.

El incompetente plantel que gobernaba en el país continuó con sus malas estrategias económicas para afrontar los partidos internacionales, al punto de que lanzó en 1998 el plan “Mega – Canje”, implicó una reestructuración de 50 mil millones de dólares a tasas muy elevadas y exponiendo al Estado en deplorables condiciones. El resultado fue un default (cesación de pagos) en 2001 con el ex presidente Fernando De la Rúa a la cabeza. El desenlace en 2002 fue: 170 mil millones de dólares en contra (deuda externa) de Argentina.

Con semejante situación económica, el país tuvo que reordenar sus filas, organizar un nuevo equipo y plantear una estrategia creativa para poder salir adelante. Así, fue que en 2005, según FPS, se realizó el primer canje de deudas defaulteadas (bonos emitidos que no fueron pagados a sus acreedores) consiguiendo un resultado esperanzador de renegociar 81.800 millones de dólares, logrando una adhesión del 76, 15% de los tenedores –de bonos- privados, aunque el 23, 85% no aceptó la negociación.

En rigor, en la víspera del nuevo cotejo para renegociar deuda, Argentina en 2006 se sacó de encima una mochila pesada. Se trata de un pago anticipado de 9.530 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que alivió la tensión deficitaria que el país tenía con deudas externas, que permitió elaborar un nuevo esquema para afrontar el próximo partido contra los bonitas que no ingresaron en el canje anterior (2005).

En 2010, año del mundial de fútbol en Sudáfrica, Argentina salió a la cancha a realizar un nuevo canje para renegociar su deuda, adecuarla de forma tal que sea posible su pago sin desequilibrios financieros y lograr que ese 76, 15% aumente para lograr tener cada vez menos tenedores de bonos sin que ingresen a la negociación. El país obtuvo un resultado positivo, ya que logró aumentar dicho porcentaje a un 92%, restando tan solo un 8% sin adherirse.

A modo de resumen escueto, Argentina logró varios resultados favorables los años subsiguientes: reestructuración de deuda con Centro Internacional de Arreglos de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI) por 677 millones de dólares; pago a Repsol de 5 mil millones de dólares por expropiación de YPF; refinanciación con acreedores del Club de París por 9.700 millones de dólares.

Finalmente, llegamos al partido contra los Fondos Buitre. Era necesario explicar los antecedentes para poder comprender por qué Argentina tiene que disputar este partido contra un rival que juega sucio y que el resultado es tan importante que puede condicionar su futuro.

El equipo rival, está compuesto por aquel 8% que no ingresó al canje de deuda. En la primera jugada, el árbitro Thomas Griesa (Juez estadounidense) falló a favor del 1% (compuesto por varios empresarios) de ese 8%, lo que implica que la Nación deberá abonar 1.500 millones de dólares en efectivo y en un solo pago.

Se trata de una jugada sucia, ya que estos empresarios se encargaron de comprar los bonos defaulteados antes mencionados para poder iniciarle juicio al país por su incumplimiento de pago y obtener sumas suculentas. Lo peor, es que ni siquiera invirtieron en Argentina, ya que se encargaron de obtener los bonos de aquellos prestamistas que no entraron en la reestructuración de la deuda (ese 8%) en 2005 y 2010, por eso se los denomina “Fondos Buitre”.

Gracias al primer fallo del árbitro Griesa, el país debería depositar 1.500 millones de dólares a empresarios que desembolsaron solamente 48, 7 millones de dólares por aquellos “bonos basura”, es decir que el negocio les termina siendo más que redituable con una tasa de ganancia de 1.608%.

Pero, aún no está todo perdido. El partido dura 90 minutos y el equipo económico argentino continúa elaborando planes y estrategias para poder negociar un acuerdo favorable para el futuro del país, ya que de lo contrario por no acatar el fallo del árbitro y por estar los bonos depositados en Estados Unidos, a la Argentina le podrían embargar ciertos bienes como fondos de ANSES, fondos de ENARSA, parte del satélite argentino, bienes de Aerolíneas Argentinas y demás.

Por lo tanto, el gran problema que subyace en estos momentos radica en que este 30 de junio de 2014, Argentina tiene que pagar 900 millones de dólares a los bonitas que sí entraron en canje de deuda (2005 y 2010), pero el fallo de Griesa dictamina que para poder pagar ese dinero, también hay que abonarle a los Fondos Buitre los 1.500 millones de dólares, es decir pagarle a quienes no quisieron negociar.

Esta situación complicaría muchísimo al país, ya que si Argentina paga ese monto a el 1% por el que falló a favor Griesa, quiere decir que el otro 7% restante que tampoco quiso renegociar deuda podría exigir lo mismo, por lo que el monto que la Nación debería abonar ascendería a 15 millones de dólares, lo que implica la mitad de las reservas del Banco Central.

El problema no culmina allí. Como bien explica el informe de FPS, hasta diciembre de 2014, los bonos reestructurados –los que negociaron deuda en 2005 y 2010- incluyen una cláusula que dice que no se les puede hacer una mejor oferta a quienes no entraron al canje –osea los Fondos Buitre que recibirían 1.608% más de lo estipulado gracias al árbitro-, por ende si antes de esa fecha no solo reclama el 7% que falta, sino también el 92% que aceptó la reestructuración Argentina deberá pagar 120 mil millones de dólares por lo que ingresaría en otro crack financiero por lo imposible de afrontar semejante deuda.

En conclusión, la mejor estrategia que puede adoptar el equipo económico de Argentina para ganar la final contra los Fondos Buitre, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), es: “Llegar a un arreglo de pago ante el juez Griesa con los bonistas del fallo, de manera particular, y con el resto de los holdouts –fuera de la renegociación de canje- de manera general”.


El partido es largo y aún queda mucho resto por disputarse. Las tribunas están repletas a la expectativa de que jugada terminará en gol. El aliento de la hinchada efervescente argentina se siente al grito de: “No son los de afuera que nos quieren comprar, sino los de adentro que nos quieren vender”. 


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