Integrantes de la Comisión Gremial Interna del periódico publicaron un comunicado denunciando precarización laboral que afecta a más de 150 redactores externos, quienes escriben tanto en el cuerpo principal como en todos los suplementos, mientras que el proyecto de “blanqueo” de personal, impulsado por CFK, se debatirá el 30 de abril.
Tras obtener dictamen en el Senado, el proyecto "Promocióndel Trabajo Registrado y Prevención del Fraude Laboral" impulsado por el Ejecutivo Nacional, la
Comisión Gremial Interna de uno de los periódicos más afines al
gobierno, Página 12, denuncia precarización laboral dentro de la empresa, que
afecta a más de 150 redactores externos. Paradojas si las hay.
El trabajo no
registrado “se encuentra en un 40% de las empresas formales” afirmó el
Ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Si bien no es una novedad para una sociedad
que constantemente lucha en pos de reivindicar sus Derechos, llama la atención
que uno de los diarios más cercano al Gobierno contemple trabajadores en un
estado de precarización laboral.
Según publicaron en su blog, el 17 de abril de 2014, los trabajadores de Página 12 mediante la Comisión Gremial
del periódico, integrada por Diego Martínez, Ana Paoletti, Carlos Rodríguez y
Facundo Martínez; enviaron un comunicado al flamante Ministro para que fiscalice
el servicio de los trabajadores en dicho medio.
El comunicado
solicita “(…)la intervención directa de la autoridad administrativa, en los
términos y competencias establecidos en el Pacto Federal del Trabajo y el
Régimen General de Sanciones por Infracciones Laborales (ley 25.212), a los
efectos de que, en caso de que persista el incumplimiento denunciado por parte
de la empresa, se apliquen las multas económicas(…)”.
Así mismo, el diario
Página 12 cuenta con “(…)un plantel de más de 150 redactores externos
registrados como –colaboradores-, a quienes no se les reconocen derechos
laborales elementales como el Salario Mínimo Vital y Móvil, la antigüedad o las
vacaciones, entre otros, y se les paga por nota publicada cifras que la empresa
impone arbitrariamente(…)”.
“Cada uno de esos
“colaboradores” representa una relación contractual que no cumple con los
requisitos de registración del art. 7 de la ley 24.013, que representa un acto
de evasión de aportes y contribuciones al régimen de la Seguridad Social y que
configura una “infracción grave”, susceptible de sanción económica por parte de
la autoridad de aplicación, en los términos de la ley 25.212.”, continúa el
comunicado.
De esta manera, el
proyecto de carácter progresista que busca la inclusión de más trabajadores al
circuito legal y que será debatido el 30 de abril, deja a las claras que los empresarios más beneficiados por la pauta oficial, como Página 12 (manejado
por Sokolowicz), no redistribuyen los ingresos de manera equitativa a modo de
“blanquear” a todos sus empleados.
Es decir, que si uno
de los medios más influyentes del país, alineado editorialmente con el gobierno
nacional, mantiene a sus empleados en un estado de precarización laboral total,
cómo será la interna del resto de los periódicos corporativos, medianos y
chicos como Clarín, Perfil, Infobae, Bae, Crónica, Cronista Comercial, Ambito Financiero y demás.
Cualquier debate deja de tener sentido cuando los responsables de hacer efectivo el Derecho a la Información del pueblo, no podemos realizar nuestra labor de manera digna, respetándonos ante todo como trabajadores.
Ya no se trata de en qué medio, perdón, empresa trabajemos, sino de que todos estamos sometidos y oprimidos bajo el manto de la desmesura empresarial, la cual no distingue otro color que el del dinero.
A sabiendas de que no existe la objetividad ni el periodismo independiente, la única lucha, que se despoja de ambos conceptos, que realmente depende de nosotros, es la batalla por hacer reivindicar nuestros Derechos obtenidos constitucionalmente y que nos enfila a todos en un mismo lugar.
La pluralidad de voces y la multiplicidad de información difundida es altamente válida, siempre y cuando, quienes nos pasamos la vida en pos de hacerlo efectivo nos encontremos en igualdad de condiciones laborales, ya que de lo contrario hasta el pueblo en su totalidad se verá manipulado por los empresarios mediáticos.
Esta no es una lucha por los periodistas y sus puestos de trabajo, sino por hacer valer el Derecho a la Información, el cual nos incluye a todos, también a los lectores, oyentes y televidentes.
La calidad de la información que todos consumimos depende de quienes decidimos entregarnos a este maravilloso oficio, pero muy ninguneado, precarizado y desvalorizado. Entonces, ¿de qué manera se puede informar a una sociedad si los trabajadores de prensa no vemos respetada nuestra labor?
Si en esta puja no se involucra el pueblo, quien también se ve perjudicado, quiere decir que tomamos la decisión de continuar consumiendo productos periodísticos de baja calidad, avalando la explotación, la multifuncionalidad, pero lo peor: demostrando que aquella unión que supo hacer la fuerza, ya no nos interesa.
¡¡¡YO ELIJO LUCHAR!!!

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