“NUNCA MAS”
Por Ignacio
Pellizzón
CAPÍTULO 13
“Señores jueces: Quiero renunciar
expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria.
Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el
pueblo argentino. Señores jueces: ¡Nunca más!”
Julio César Straserra – Juicio a la Junta Militar en 1985.
Es realmente muy difícil escribir sobre
esta fecha sin que a uno se le aflija el corazón, comprender con la razón los
atroces genocidios producidos, creer en la justicia y las condenas, soportar
que muchos hijos caminen sin conocer su verdadera identidad. Pero querido
lector/a, la lucha es de por vida por generaciones y generaciones para no
desaparecer a los desaparecidos. La lucha es por la memoria.
Otro 24 de Marzo en el que se recuerda el comienzo de la dictadura más violenta y cruel de la historia Argentina. Hoy seguimos padeciendo secuelas de aquella época, quizás, sin darnos cuenta. ¿Cuánto saben las nuevas generaciones de aquel momento?, ¿Se pone en tela de juicio a las iglesias, sacerdotes, dueños de medios que fueron funcionales al proceso?
Como sociedad
todavía tenemos gajes y secuelas de la dictadura. Aún no ponemos en el
banquillo de los acusados a la iglesia. Ente que lejos de asumir
responsabilidades por su complicidad se continúa refugiando detrás del santo
libro, que tiene muchas manchas de sangre, espacios vacíos de gente
desaparecida, lleno de secretos, ocultamientos.
Tampoco
castigamos a los dueños de los grandes medios de comunicación como Magnetto,
Ernestina Herrera de Noble, Mitre, quienes lejos de enfrentar al gobierno
defacto, se puso a disposición del triunvirato del mal tergiversando la
información y apoyando medidas sanguinarias.
Actualmente,
vemos a todos aquellos caminar impunemente por nuestro país sin culpas como si
siete años de terror hubieran sido olvidados y ellos totalmente ajenos a
aquella situación. Pero, nuestra indiferencia: ¿nos hace cómplices?, o ¿es el
miedo que aún recorre por nuestro ADN haciéndolos intocables que no nos permite
acusarlos?
Pareciera que
siempre estamos a la espera de que “otro” lo haga, porque hay gente que se
ocupa y preocupa, sumarnos a ese grupo es redundante, se torna pesado, pero
también lo llevamos al día a día en la calle, en donde si vemos un robo nos
quedamos paralizados sin hacer nada porque seguramente otro ya llamó a la
policía o alguien lo va a parar, en nuestras luchas cotidianas para obtener
aquello que nos corresponde, pero el miedo es más fuerte. Entonces, el “no te
metas” ¿sigue vigente en nuestra conciencia?
En un sistema en
el cual el “pan y circo” está muy presente para desorientarnos, para generar
que sigamos consumiendo todo lo que la industria nos propone, como si eso nos hiciera
feliz y nos llenara. En realidad están logrando que miremos para otro lado, sin
hacerle frente a las cuestiones importantes. Mientras tanto ellos, siguen
evangelizando, escribiendo, publicando, caminando con total libertad.
Desde el comienzo
de la democracia en la Argentina en 1983, ¿cuán democrática es?, ¿cuánto cambió
la sociedad de los ‘70 a esta parte?; seguimos haciendo la vista gorda y oídos
sordos a ciertas problemáticas creyendo que nos son ajenas y que ya hay gente
que se está ocupando del problema de aquellos, cuando en realidad somos nosotros
los que tenemos que movernos. Comenzar a ejercer lo “no debido”.
“El pueblo unido
jamás será vencido”, es una frase que se suele escuchar en distintas marchas de
protestas, pero esa unión está sectorizada. Los que reclaman planes sociales no
se van a movilizar por los docentes que piden un aumento salarial digno, como
los empresarios del campo no van a actuar en defensa de los despedidos de
Swift, porque cada agrupación percibe sus intereses y porque la unión existe,
pero en especie de sectas que buscan obtener sus propios beneficios como cual
peor empresario que intenta lucrar cada vez más con su empresa a un menor
costo.
Si bien hoy se
multiplicaron los partidos políticos, el gobierno fue elegido por el pueblo,
militar no implica morir o desaparecer, siguen estando los que no se
involucran, los que piensan que la democracia pasa solamente por ir a votar
cada cuatro años, y nosotros como ciudadanos tenemos que exigir que hagan
mientras observamos como espectadores.
Por lo tanto, querido
lector/a es imperioso que nos involucremos mucho más de lo que lo hacemos para
empezar a generar un cambio profundo, y de una vez por todas, hacer valer lo
que 30 mil desaparecidos significaron; profundizar una democracia en su
concepto más amplio, involucrarnos activamente en la política y en las
cuestiones sociales, condenar y señalar a aquellos, que alguna vez, atentaron
contra la libertad y que hoy se refugian detrás de una sotana o un diario.
La dictadura vive
en nosotros cada vez que intentamos olvidarla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario