sss ROSBARING: GANAPANES ROSARINOS

lunes, 24 de marzo de 2014

GANAPANES ROSARINOS

“NUNCA MAS”




Por Ignacio Pellizzón


CAPÍTULO 13


“Señores jueces: Quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: ¡Nunca más!”

Julio César Straserra – Juicio a la Junta Militar en 1985.



Es realmente muy difícil escribir sobre esta fecha sin que a uno se le aflija el corazón, comprender con la razón los atroces genocidios producidos, creer en la justicia y las condenas, soportar que muchos hijos caminen sin conocer su verdadera identidad. Pero querido lector/a, la lucha es de por vida por generaciones y generaciones para no desaparecer a los desaparecidos. La lucha es por la memoria.




Otro 24 de Marzo en el que se recuerda el comienzo de la dictadura más violenta y cruel de la historia Argentina. Hoy seguimos padeciendo secuelas de aquella época, quizás, sin darnos cuenta. ¿Cuánto saben las nuevas generaciones de aquel momento?, ¿Se pone en tela de juicio a las iglesias, sacerdotes, dueños de medios que fueron funcionales al proceso?

Como sociedad todavía tenemos gajes y secuelas de la dictadura. Aún no ponemos en el banquillo de los acusados a la iglesia. Ente que lejos de asumir responsabilidades por su complicidad se continúa refugiando detrás del santo libro, que tiene muchas manchas de sangre, espacios vacíos de gente desaparecida, lleno de secretos, ocultamientos. 

Tampoco castigamos a los dueños de los grandes medios de comunicación como Magnetto, Ernestina Herrera de Noble, Mitre, quienes lejos de enfrentar al gobierno defacto, se puso a disposición del triunvirato del mal tergiversando la información y apoyando medidas sanguinarias.

Actualmente, vemos a todos aquellos caminar impunemente por nuestro país sin culpas como si siete años de terror hubieran sido olvidados y ellos totalmente ajenos a aquella situación. Pero, nuestra indiferencia: ¿nos hace cómplices?, o ¿es el miedo que aún recorre por nuestro ADN haciéndolos intocables que no nos permite acusarlos?

Pareciera que siempre estamos a la espera de que “otro” lo haga, porque hay gente que se ocupa y preocupa, sumarnos a ese grupo es redundante, se torna pesado, pero también lo llevamos al día a día en la calle, en donde si vemos un robo nos quedamos paralizados sin hacer nada porque seguramente otro ya llamó a la policía o alguien lo va a parar, en nuestras luchas cotidianas para obtener aquello que nos corresponde, pero el miedo es más fuerte. Entonces, el “no te metas” ¿sigue vigente en nuestra conciencia?

En un sistema en el cual el “pan y circo” está muy presente para desorientarnos, para generar que sigamos consumiendo todo lo que la industria nos propone, como si eso nos hiciera feliz y nos llenara. En realidad están logrando que miremos para otro lado, sin hacerle frente a las cuestiones importantes. Mientras tanto ellos, siguen evangelizando, escribiendo, publicando, caminando con total libertad.

Desde el comienzo de la democracia en la Argentina en 1983, ¿cuán democrática es?, ¿cuánto cambió la sociedad de los ‘70 a esta parte?; seguimos haciendo la vista gorda y oídos sordos a ciertas problemáticas creyendo que nos son ajenas y que ya hay gente que se está ocupando del problema de aquellos, cuando en realidad somos nosotros los que tenemos que movernos. Comenzar a ejercer lo “no debido”. 

“El pueblo unido jamás será vencido”, es una frase que se suele escuchar en distintas marchas de protestas, pero esa unión está sectorizada. Los que reclaman planes sociales no se van a movilizar por los docentes que piden un aumento salarial digno, como los empresarios del campo no van a actuar en defensa de los despedidos de Swift, porque cada agrupación percibe sus intereses y porque la unión existe, pero en especie de sectas que buscan obtener sus propios beneficios como cual peor empresario que intenta lucrar cada vez más con su empresa a un menor costo.

Si bien hoy se multiplicaron los partidos políticos, el gobierno fue elegido por el pueblo, militar no implica morir o desaparecer, siguen estando los que no se involucran, los que piensan que la democracia pasa solamente por ir a votar cada cuatro años, y nosotros como ciudadanos tenemos que exigir que hagan mientras observamos como espectadores.

Por lo tanto, querido lector/a es imperioso que nos involucremos mucho más de lo que lo hacemos para empezar a generar un cambio profundo, y de una vez por todas, hacer valer lo que 30 mil desaparecidos significaron; profundizar una democracia en su concepto más amplio, involucrarnos activamente en la política y en las cuestiones sociales, condenar y señalar a aquellos, que alguna vez, atentaron contra la libertad y que hoy se refugian detrás de una sotana o un diario.

La dictadura vive en nosotros cada vez que intentamos olvidarla.



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