El silencio y la limpieza de Mendoza fueron la contracara de lo que se vivió en San Martín, un pequeño pueblo de dicha Provincia ubicado a 40 km de la ciudad capital, donde inversamente proporcional a la disminución de la temperatura arribaron colectivos, traffics, autos y miles de fanáticos a pie que se prepararon para vivir otro show del Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
En la antesala de la "misa ricotera", la política encontró un lugarcito en las paredes de "la ciudad del sol y el buen vino" para colarse y participar de uno de los eventos más importantes del país. Con frases de distintas canciones de Los Redondos se ironizó a algunos de los actores políticos más amados y odiados al mismo tiempo.
La sede, donde a las 22 iba a tocar el Indio Solari, preparó una inmensa cantidad de negocios y stands que abastecieron a los fanáticos de todo tipo de productos, desde el combo "fernet con coca" hasta leña para hacer una fogata. Se generó una microeconomía paralela, algo que solo la magia de Solari puede lograr.
Como hinchas de fútbol que viajaron de visitante a ver a su equipo, los ricoteros coparon todas las calles y avenidas de San Martín con banderas, parrillas, que asaron carnes; cánticos y música. Pronto, más de 120 mil personas, la misma cantidad de habitantes que tiene Pergamino, por ejemplo, se vieron instaladas esperando el ansiado show.
A medida que pasaban las horas, el cielo le iba negando la salida al sol y la temperatura comenzó a transformarse en un número negativo, lo que incentivó a prender miles de fogatas que calmaran el dolor de la escarcha en las manos.
Los prejuicios, la violencia y el estress se esfumaron de las almas de los fanáticos que propiciaron la hermandad, solidaridad y algarabía. Sin ninguna rivalidad de por medio, y con un sentimiento y objetivo en común, la unión fue más fuerte que nunca. Somos capaces de eso y mucho más.
Poco tiempo antes de que la noche llegue al pueblo, los autos se fueron cerrando, las carpas subieron cierres, las jarras se llenaron, los nudos de bufandas se apretaron, aunque hubo algunos arriesgados en bermudas, los pequeños focos de calor se apagaron y la larga caminata rumbo al Autódromo Ángel Pena de San Martín se inició.
A paso lento, pero firme la caravana se movilizó como lava ardiente que cae de un volcán que nada la puede detener. El viento zonda, que había pasado por Mendoza hacía unos días, se olvidó de llevarse algunas ráfagas que volaron sombreros, pero que no pudieron detener lo inevitable. Los fans iban a ver al Indio Solari.
Siempre ingresar es más fácil que salir. La cola se formó enseguida y todavía se escuchaban los gritos de los vendedores de pilotos que presagiaban lo que sería una constante durante el recital.
De a poco la gente iba ingresando a un predio, que parecía más un descampado inmenso que una pista de carreras. Con algunas carpas que vendían cerveza, otras de servicio médico y una buena cantidad de baños químicos, que jamás fueron suficientes, el recital se acercaba.
Con un buzo negro con capucha, un gorrito tipo de aviador con orejeras de corderito por dentro y sus particulares lentes negros redondos, Carlos "Indio" Solari y Los Fundamentalitas del Aire Acondicionado hicieron saltar a más de 120 mil personas con “Luzbelito”, “El Templo de Momo” y “Ceremonia en la tormenta”, los primeros temas que tocaron.
Producto del agua y los fuertes vientos, algunos de los parlantes ubicados en el sector derecho del escenario, no funcionaron correctamente lo que generó el malestar de una buena parte de los asistentes que pagaron $300 la entrada para ver un show de índole internacional.
Sin embargo, por delante a mitad del campo, el escenario observaba tres torres con 12 parlantes cada una que les daban la espalda para poder generar un sonido óptimo en las últimas filas, incluyendo pantallas gigantes.
Con una llovizna incesante y, de a ratos, aguanieve, continuó exaltando al público con “Ceremonia en la tormenta”,“Todo preso es político”, “La hija del fletero”, “El tesoro de los inocentes”, “El arte del buen comer”, “Vuelo a Sidney”, “Las increíbles andanzas del capitán Buscapina en CyberSiberia”, “Gualicho”, “Yo caníbal”, “La murga de la Virgencita”, “Vino Mariani”, “Pabellón Séptimo”, “To beef or not to beef!”
Con algunos intervalos provocados por la lluvia que mojaba el escenario, Solari aprovechó para regalar algunos gestos de gratitud: "No hay palabras para agradecerles. Estoy muy emocionado. Somos una ciudad, me dicen que nunca tanta gente pagó para ver un recital", dijo el Indio al comienzo, entre los primeros temas y enseguida agregó: "Viene un viento de frente que me congela la lengua. La verdad es que han tolerado un frío extremo y les agradezco mucho".
Y continuó con: “Un ángel para tu soledad”, “Rock para el negro Atila”, “Divina TV Führer”, “Todos a los botes”, “Mariposa Pontiac” enganchado con “Rock del país”, al que le siguió “El pibe de los astilleros”, el himno tribunero “Juguetes perdidos”, “Flight 956” y el cierre fue para el pogo más grande del mundo con “Ji ji ji”.
Así culminó "la misa ricotera", el show del artista más convocante del país, satisfaciendo a todos los que se esforzaron por estar presentes en él. De esta manera, la larga y ansiada espera por volverlo a ver comenzó. Otra vez los corazones agarran el relojito para contar las horas.
SORPRESA INESPERADA EN EL MINUTO 2:12




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