sss ROSBARING: YO VENGO A OFRECER MI CORAZÓN

martes, 13 de agosto de 2013

YO VENGO A OFRECER MI CORAZÓN




No se sabe muy bien de donde vinieron, tampoco nadie se los preguntó. Incluso, el lugar de providencia no es un dato relevante en estas circunstancias. Solo sabemos que estuvieron, hicieron su deber y se marcharon. La única afirmación irrefutable, es que sin ellos nada hubiera sido lo que es. Los ángeles son así, simplemente surgen como un pequeño accidente que irrumpe en un panorama desolador.

Se atrevieron a contradecir a Charly “cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada”, y ellos se aferraron a la vida, mas que a la vida a la esperanza, a la fe. Tan fuerte que las placas tectónicas se abrieron para darles paso a ellos en busca de sobrevivientes. No creo en los milagros, pero que los hay los hay.

Alguien dijo: “Son las personas más poderosas que existen”, y me quedé pensando en lo cierto de dicha frase. Es el trabajo más triste del mundo, porque cada vez que logran su objetivo es sinónimo de muerte. ¡Y cómo no van a ser los más fuertes!, si irradian energía positiva, se siente en el ambiente, te contagian.

Ángeles vestido de colores fosforescentes, con cascos de diversas formas geométricas, que utilizan naves espaciales que pueden levantar casas enteras, repletos de cinturones con herramientas inimaginables, alumbrando con láseres de gran alcance, en silencio. Todo lo hacen en el más absoluto e inquietante silencio. Es tan potente, que el ruido le teme y se aleja hacia otras zonas. Los terrícolas observamos con asombro.

 Como murciélagos, trabajan y buscan en la noche. Se mueven en los escombros como peces en el agua. Se zambullen en la incertidumbre de toparse con la mejor peor noticia: encontrar un cuerpo. Y persisten contra los peores vientos, contra el frío más insoportable. Continúan, porque tienen una misión, su misión.

Finalmente, suena la chicharra. Lo que buscaban lo encontraron. El tiempo fue récord  una semana, siete días, 168 horas, 7.980 minutos, 604.800 segundos, una eternidad para muchos. Es que el tiempo es la bipolaridad constante, a veces le agradecemos y otras lo padecemos.

Y se acercan micrófonos, grabadores, cámaras de fotos, celulares, hojas y biromes; y preguntan. Muchos se interesan por cuántos y otros por cómo, la diferencia es sutil, pero la respuesta es distinta. En el medio de la nebulosa, muchas almas se pierden en la ciudad tomando diferentes caminos pero con el mismo destino: el cielo.

Como llegaron se fueron, como un rayo que cae dejaron un destello de luz, que todavía se puede admirar, que durará lo que nuestra memoria y conciencia pretenda. Con altruismo, bondad, pasión, vinieron a ofrecer su corazón para dejarlo plantado en el cantero que divide la catástrofe de lo misericordioso. Con tanta generosidad y solidaridad se marcharon dejándonos un GRACIAS.


Por primera vez Rosario, cual fina melodía que respeta los tonos, los tiempos, los graves, los agudos, los pentagramas, regaló la canción más perfecta que se haya cantado en su historia, acompañada de aplausos que se acoplaron al unísono, con un solo estribillo: gracias a ustedes por darnos su corazón. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario