Hay momentos en
donde las palabras sobran, situaciones en las cuales el silencio necesita su
espacio, su lugar, necesita ser escuchado. Las frases, los gritos, los
murmullos se hicieron a un lado para darle paso al estruendo más fuerte que
esta ciudad alguna vez haya escuchado. Una bomba, fuego y luego, el silencio
comiéndoselo todo.
El Monumento a la
Bandera se bajó del monolito, apagó las luces, las cámaras, dejó de sonreír y
le pidió al sol que hoy no lo ilumine. Se sentó en un banco, en un rincón donde
nadie lo pueda encontrar y se puso a llorar tanto que, aún hoy, se pueden
observar las ojeras que tiene de tanto lagrimear sin humedecerse las mejillas.
El 6 de agosto de
2013 dejó de ser una fecha en donde se festejan cumpleaños, se va a trabajar
con normalidad, se mira la televisión o se escucha la radio como la primera
vez, se juntan a contar anécdotas entre amigos, con mates y facturas de por
medio. Esta fecha, hoy le pertenece al recuerdo de las almas perdidas.
Además, de ser la
ciudad de los grandes artistas, humoristas; la chicago argentina, la que es
abrazada por el río más ancho del mundo, la que despierta cuando se apagan las
luces, la que está dividida por Central y Newell’s; hoy, también, es la ciudad
de la tragedia. La primera y única en su historia. Sinónimo con el que tendrá
que aprender a convivir y a llorar, de vez en cuando.
Rosario se
transformó en un pueblo con almas perdidas, deambulando por el aire, sin
encontrar un lugar fijo en donde hospedarse o sentirse cómodas. Son las almas
que nos acompañarán en el colectivo, en el taxi, en la bici, en el trabajo, en
el parque, en la playa, en la vida.
La solidaridad,
palabra que asusta a muchas ciudades y comunidades, hoy es la mejor amiga de
Rosario. Pensar en el otro se volvió uno de los pilares de todos los barrios,
estrecharle la mano al prójimo, inclusive en las condiciones más adversas, es
el primer principio de su libro de virtudes.
Muchos vienen de
afuera a querer enseñarle como se debe afrontar una tragedia, explicarle los
pasos que debe seguir, cómo comunicar, cuál es la prioridad, cuáles son las
consecuencias que debe afrontar. Muchos vienen a enseñarle cómo vivir, qué
camino tomar, los mismos que se encuentran perdidos en un laberinto con la
salida más clara que el agua, pero que no pueden localizar; le vienen a enseñar
a mirar sin ver, con una venda en los ojos.
El 6 de agosto es
la fecha en que todas las voces, las miradas, las familias, las amistades,
recordarán a los inolvidables, al esfuerzo, a la entrega, a la vocación, a la
tristeza, y lo harán en silencio, porque ese momento se ganó un lugar en nuestra
memoria.
En las
efemérides, el 6 de agosto será el día que Rosario se puso de pie y le quitó la
sonrisa al encanto de lo trágico para abrazar a las almas que viajaron a las
nubes, para sentarse y observar nuestros destinos gritando en silencio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario