sss ROSBARING: UN CRIMEN PREFECTO

lunes, 5 de agosto de 2013

UN CRIMEN PREFECTO

Un robo, un candidato, un trabajador de prefectura, dinero e información, el secretario de seguridad de la Nación, y dos versiones sobre un mismo hecho, ¿quién gana y quién pierde?


“Me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa”, dice Fito Páez en el tema “Al lado del camino”. Así es como me gustaría estar, pero no. En el juego maquiavélico de la política nadie queda fuera. Somos los participantes tácitos de un juego al que nadie nos invitó ni nos preguntó, pero en el cual nos incluyeron, siendo un poco protagonistas y un poco fiscales.

En el “crimen prefecto” hay un robo, un candidato, un trabajador de prefectura, dinero e información, el secretario de seguridad de la Nación, y dos versiones sobre un mismo hecho, ¿quién gana y quién pierde?

El intendente de Tigre, Sergio Massa y el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, lideran las encuestas de cara a las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). En esta disputa hay mucho más en juego, que una candidatura a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, sino la lucha entre el oficialismo vs oposición.

Este duelo se da, debido a que la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, creó la imagen de un intendente que no era conocido, pero que mantenía una gestión aceptable en su distrito. Es decir, que en campaña también ingresó la mandataria de la Nación, casi como una candidata testimonial, lo que generó que Massa se transforme en el líder de la oposición al gobierno, pero no vislumbrándolo como el futuro presidente, sino como una guerra en donde se juega a ver quién la tiene más grande, vulgarmente hablando. En las PASO la intención de voto es lo que está en juego. Provincia de Buenos Aires es la clave en cualquier elección.

Teniendo en cuenta esta situación, se produce el “crimen prefecto”. Lo que parece un simple hecho delictivo se va transformando en una novela policial en donde hay dos discursos sobre un mismo suceso.

“Aunque creo en la buena fe, puede que esto tenga una connotación política, no es casual que un prefecto haya sido el que robó.  Es una forma de ensuciar mi imagen”; “está claro que se quiere sacar ventaja eleccionaria con el uso de las cámaras de video vigilancia en un momento en el cual hay veda electoral, ¿por qué recién ahora sale a la luz esto?”.

El primero, lo dijo el intendente de Tigre, quien de algún modo hoy sería el más beneficiado, ya que es una víctima que pudo recuperar lo robado a través del uso de las cámaras, una de las políticas que impulsa en su actual gestión y que lo catapulta a tener una forma de “controlar” una de las problemáticas sociales más importantes como la inseguridad.

No obstante, lejos de conformarse con su “mal que por bien no venga”, le tiró tierra a la política. Es que, casi sin querer queriendo, declaró que se trata de un robo “sospechoso” en donde se puede querer “ensuciarlo”, a través de la vulneración de su sistema de seguridad, uno de los pilares de su intendencia, según la esposa de Sergio Massa, Malena Galmarini. Lo que calentó los ánimos en el oficialismo, ya que se trata de una alusión indirecta a la Nación. Hoy Massa, según encuestas, le lleva cinco puntos nomás de ventaja a Insaurralde.

El segundo, corresponde al secretario de seguridad de la Nación, Sergio Berni, quien viene de ser criticado por sus polémicas declaraciones y acciones producto de un enfrentamiento entre dos facciones de la barra brava de Boca Juniors, donde tomó la decisión de que los partidos se disputen sin público visitante, además de cuestionar que el periodista de Clarín, que anticipó el hecho, no se acercó a la justicia para denunciar lo que sabía.

Tras varios días volvió a tomar protagonismo. Otra vez realizó declaraciones, que lejos incentivar a una conciliación provocaron más confusión y malestar. “Alcides Díaz Gorgonio (el prefecto detenido por el robo), era puntero político y remisero de Massa”.

La novela recién comienza y, lejos de profundizar en el esclarecimiento del delito cometido, utilizarán su lugar de privilegio para ensuciarse unos a otros. Los protagonistas se irán sumando como condimentos para proveer a los medios de “noticias” que ayuden a llenar su agencia y a ocupar el tiempo de la gente con algo banal.

¿Quién gana y quién pierde?, esa respuesta a semejante dilema se verá reflejado en las urnas, por ahora, el próximo 11 de agosto cuando se voten las PASO. Sin embargo, un resultado anticipado que no objeta discrepancias es que otra vez vuelven a perder: la política, como ciencia que sirve para lograr que el pueblo viva mejor, y también nosotros, quienes nos encontramos siendo jueces y fiscales de un tema que nos es ajeno, pero que indudablemente nos influirá a la hora de insertar el sobre.

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