Un robo, un candidato, un
trabajador de prefectura, dinero e información, el secretario de seguridad de
la Nación, y dos versiones sobre un mismo hecho, ¿quién gana y quién pierde?
“Me gusta estar
al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa”, dice Fito Páez en el
tema “Al lado del camino”. Así es como me gustaría estar, pero no. En el juego
maquiavélico de la política nadie queda fuera. Somos los participantes tácitos
de un juego al que nadie nos invitó ni nos preguntó, pero en el cual nos
incluyeron, siendo un poco protagonistas y un poco fiscales.
En el “crimen
prefecto” hay un robo, un candidato, un trabajador de prefectura, dinero e
información, el secretario de seguridad de la Nación, y dos versiones sobre un
mismo hecho, ¿quién gana y quién pierde?
El intendente de
Tigre, Sergio Massa y el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde,
lideran las encuestas de cara a las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y
Obligatorias (PASO). En esta disputa hay mucho más en juego, que una
candidatura a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, sino la lucha
entre el oficialismo vs oposición.
Este duelo se da,
debido a que la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, creó la imagen de
un intendente que no era conocido, pero que mantenía una gestión aceptable en
su distrito. Es decir, que en campaña también ingresó la mandataria de la
Nación, casi como una candidata testimonial, lo que generó que Massa se
transforme en el líder de la oposición al gobierno, pero no vislumbrándolo como
el futuro presidente, sino como una guerra en donde se juega a ver quién la
tiene más grande, vulgarmente hablando. En las PASO la intención de voto es lo
que está en juego. Provincia de Buenos Aires es la clave en cualquier elección.
Teniendo en
cuenta esta situación, se produce el “crimen prefecto”. Lo que parece un simple
hecho delictivo se va transformando en una novela policial en donde hay dos
discursos sobre un mismo suceso.
“Aunque
creo en la buena fe, puede que esto tenga una connotación política, no es
casual que un prefecto haya sido el que robó.
Es una forma de ensuciar mi imagen”; “está claro que se quiere sacar
ventaja eleccionaria con el uso de las cámaras de video vigilancia en un
momento en el cual hay veda electoral, ¿por qué recién ahora sale a la luz
esto?”.
El primero, lo
dijo el intendente de Tigre, quien de algún modo hoy sería el más beneficiado,
ya que es una víctima que pudo recuperar lo robado a través del uso de las
cámaras, una de las políticas que impulsa en su actual gestión y que lo
catapulta a tener una forma de “controlar” una de las problemáticas sociales
más importantes como la inseguridad.
No obstante,
lejos de conformarse con su “mal que por bien no venga”, le tiró tierra a la
política. Es que, casi sin querer queriendo, declaró que se trata de un robo
“sospechoso” en donde se puede querer “ensuciarlo”, a través de la vulneración
de su sistema de seguridad, uno de los pilares de su intendencia, según la
esposa de Sergio Massa, Malena Galmarini. Lo que calentó los ánimos en el
oficialismo, ya que se trata de una alusión indirecta a la Nación. Hoy Massa,
según encuestas, le lleva cinco puntos nomás de ventaja a Insaurralde.
El segundo,
corresponde al secretario de seguridad de la Nación, Sergio Berni, quien viene
de ser criticado por sus polémicas declaraciones y acciones producto de un
enfrentamiento entre dos facciones de la barra brava de Boca Juniors, donde
tomó la decisión de que los partidos se disputen sin público visitante, además
de cuestionar que el periodista de Clarín, que anticipó el hecho, no se acercó
a la justicia para denunciar lo que sabía.
Tras varios días
volvió a tomar protagonismo. Otra vez realizó declaraciones, que lejos
incentivar a una conciliación provocaron más confusión y malestar. “Alcides
Díaz Gorgonio (el prefecto detenido por el robo), era puntero político y
remisero de Massa”.
La novela recién comienza y, lejos de profundizar en el
esclarecimiento del delito cometido, utilizarán su lugar de privilegio para
ensuciarse unos a otros. Los protagonistas se irán sumando como condimentos
para proveer a los medios de “noticias” que ayuden a llenar su agencia y a
ocupar el tiempo de la gente con algo banal.
¿Quién gana y quién pierde?, esa respuesta a semejante
dilema se verá reflejado en las urnas, por ahora, el próximo 11 de agosto
cuando se voten las PASO. Sin embargo, un resultado anticipado que no objeta
discrepancias es que otra vez vuelven a perder: la política, como ciencia que
sirve para lograr que el pueblo viva mejor, y también nosotros, quienes nos
encontramos siendo jueces y fiscales de un tema que nos es ajeno, pero que
indudablemente nos influirá a la hora de insertar el sobre.

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