sss ROSBARING: OID MORTALES

martes, 28 de mayo de 2013

OID MORTALES




Yo era uno de los que pensaba que, además del himno nacional argentino, las fiestas patrias eran momentos unificadores para el pueblo. En donde la sociedad argentina estaba unida por el simple hecho de tener el mismo sentimiento de pertenencia hacia el país. La realidad me demostró lo contrario. Solamente nos queda el himno, por suerte, porque lo demás está sesgado por discursos y actos políticos. Las grandes batallas que otras generaciones supieron ganar, hoy las festejan algunos, que se jactan de ser los que las continúan.

En el libro “Los mitos de la historia argentina” de Felipe Pigna, al comienzo de su introducción está escrita una frase de George Orwell (escritor y periodista): “Quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado”. ¿Quién controló nuestro pasado?, ¿Aquel que lo hizo, hoy (futuro) lo controla?, ¿Quién controla hoy es quien controló el pasado?

Ryszard Kapuscinski decía: “Para ser buen periodista, hay que ser buena persona” y ¿Para ser buen político?, yo creo que también. ¿Quién decide si somos buenas o malas personas?, en un individuo lo hace su familia y su entorno, en un periodista también, y en un político: el pueblo. Porque ellos trabajan para el bienestar social, de lo contrario se dedicarían a otra profesión o, mejor dicho, a su antigua profesión. Sin embargo, la mayoría de los que se desempeñaron en la función pública no volvieron a  ocupar sus viejos cargos laborales.

El 25 de mayo de 1810, dimos como pueblo el puntapié inicial para autogobernarnos, eliminando las obsecuencias españolas. El 25 de mayo de 2013, nos volvimos obsecuentes de nuestro gobierno, olvidando por qué festejamos dicha fecha. Históricamente se intentó distraer y atraer al pueblo con juegos o fiestas. Mucho hemos aprendido de aquellos momentos, pero no utilizamos nuestro conocimiento para unificar, sino para reivindicar el poder, ya sean en marchas de protesta o en fiestas oficiales disfrazadas de patrióticas. En la Argentina de hoy, solo el himno podemos cantar al unísono.

En épocas de hostigamiento hacia Leonardo Da Vinci por su condición de homosexual, escribió un poema del cual se rescata una frase: “Si no hay amor, ¿Qué nos queda?; Las fechas patrias no pertenecen a ningún movimiento, agrupación, gobierno, oposición, partido o individuo, sino a todos aquellos que somos justificación necesaria para que dicha lucha haya valido la pena. Aún nos queda el himno.

“Confundir subjetividad con sujetivismo, con psicologismo, y negar la importancia que tiene en el proceso de transformación del mundo, de la historia, es caer en un simplismo ingenuo. Equivale a admitir lo imposible: un mundo sin hombres, tal como la otra ingenuidad, la del sujetivismo, que implica a los hombres sin mundo. No existen los unos sin el otro, mas ambos en permanente interacción” (Pág. 45 del libro “Pedagogía del oprimido” – Paulo Freire). Es decir, si “la patria es el otro”, el otro somos todos. No se puede pensar en patria sin el “todos” y hablar de “todos” sin tenerlos en cuenta es una falacia explícita. Aún nos queda el himno.


Soy periodista, critican mi ideología. Soy periodista, critico los discursos no las ideologías.

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