Y te fuiste, llevándote a la tumba la imagen más odiada y reprimida de tu parte. Esa que te encargaste durante años de borrar, ocultar, desaparecer. Pero nada es para siempre, y no se puede tapar el sol con las manos, vos no pudiste. Te moriste, pero no en el poder como el dictador español Franco. Te moriste en la cárcel, condenado, con el maldito privilegio de no ser olvidado nunca más. No te enorgullezcas, porque tu recuerdo durará lo que tardemos en saber qué pasó con ellos. En ese momento, solo en ese instante, tu nombre estará perdido en los libros de historia, en aquellos que jamás nos dejarán olvidarte, pero no recordarte todos los días.
Al mirar hacia
atrás se ve la senda que nunca más se ha de volver a pisar. Nos enseñaste todo
lo nefasto que puede ser el humano y todo lo que no se debe realizar en un
país. Sin querer nos fortaleciste, nos uniste y gracias a vos te condenamos de
la peor forma que jamás hayas pensado: en democracia. Nos hubiera gustado
tenerte un rato más detrás de las rejas, para que puedas seguir viendo como
avanzamos como sociedad, aunque todavía nos falta, pero ya aprendimos lo que
nos es inherente: la libertad. La que siempre prevalece.
Fijate que
loco ¿No?, respetamos todos los derechos que vos supiste corromper. Todos los
que no les brindaste a ellos, a los que etiquetaste “desaparecidos”, porque no
están vivos, porque no están muertos, porque no están. Ese secreto te lo
llevaste y es lo único que lamentamos. Hasta ese derecho te otorgamos. El que
vos no quisiste respetar. Fuiste todo lo que no vamos a ser jamás. El recorrido
es muy largo, cometeremos muchos errores, pero siempre conscientes de a dónde
vamos y qué buscamos.
Me gustaría
escribirles a ellos, pero te llevaste la dirección. Por eso, redacto esta carta
que pensé que iba a enviar al infierno, pero me di cuenta que pasaste tu vida
allí, asique la voy a guardar hasta averiguar donde estás. Como a ellos, te
vamos a encontrar, porque te vamos a buscar. Nadie desaparece, todos estamos en
algún lugar del mundo. Ellos están en nuestra memoria, un disco rígido
inalterable. En cambio, vos estás en camino al que van los que no tienen paz.
Este pueblo se va a encargar de que llegues a destino. Y te voy a entregar la
carta.
¿Te das cuenta
que todo lo que uno hace en vida después le vuelve y con creces?, Todo lo que
fomentaste lo estás padeciendo y así seguirá hasta nunca más. Dos palabras que
incorporamos a nuestro vocabulario cotidiano gracias a vos. Me quiero despedir
deseándote que no tengas paz ahora y nunca, y que te prometemos que nunca más
volveremos a permitir que gente como vos se interponga en el camino de la
democracia. Te vimos morir y seguiremos haciendo lo mismo con tus compañeros,
uno por uno, como lo hicieron ustedes. Te prometemos no olvidarte. Hasta NUNCA
MÁS JORGE RAFAEL VIDELA.
FIRMA EL PUEBLO
ARGENTINO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario