sss ROSBARING: Los Ángeles que quedan en la Tierra

miércoles, 12 de junio de 2013

Los Ángeles que quedan en la Tierra


A veces mejor que hablar es escuchar, otras el silencio se lo come todo y nos quedamos parados con pensamientos en blanco, como si no estuviéramos, aún estando. Esa sensación de saber que hay algo que no está más, pero que tarda en llegar al consciente. Es un estado de coma que no se puede describir, quizás, no hace falta. El mundo sigue girando y todo continúa en su curso, excepto uno mismo. Un trance que no se sabe cuánto dura, pero que te inmoviliza y genera que las sensaciones te broten. Así viví el discurso de la madre de Ángeles Rawson.


La templanza con la que hablaba trascendía lo humanamente entendible frente a la muerte de un hijo. Es la única ausencia que no tiene nombre, uno puede quedar viudo, viuda o huérfano. Sin embargo, cuando todos los medios esperaban un brote de locura, de llanto, ella dijo: “Ningún ser humano es menos importante que el peor acto que haya realizado", no obstante somos la única raza que nos matamos entre nosotros.

Evidentemente como sociedad estamos fallando y muy gravemente, ya que llegamos al punto en el cual pensamos que somos los dueños de la vida de los demás, que tenemos la impunidad de adulterar el ciclo. Nadie sabe cómo  va a morir, se puede imaginar o anhelar la forma, aunque eso no defina nada. Nosotros, los humanos, tenemos la capacidad de tomar esa decisión por el destino, creemos que podemos cambiar el curso de la vida.

Ella agradeció y pidió justicia, es decir, nos pidió que condenemos el delito que se cometió sobre su hija, nos pidió como sociedad que seamos mejores, que abracemos a nuestros hijos, que los queramos y los cuidemos. Somos los únicos en el planeta Tierra que tenemos que proteger a nuestros hijos de nosotros mismos. Los animales nos observan y no nos entienden.

¿Tenemos lo que nos merecemos?, por supuesto que no, pero hoy merecemos lo que tenemos y lo estamos padeciendo. Nuestro individualismo y egoísmo nos llevan a aislarnos entre nosotros y ver a los demás como un planeta diferente que nada tiene que ver con lo que somos. Lo que sucede a nuestro alrededor es ajeno, no lo sufrimos, lo vemos como algo terrible que le pasó a alguien, que por suerte, no tiene nada que ver con nosotros. Todo tiene que ver con nosotros.

Ayer era una chica de 16 años, una persona más en esta sociedad, con sueños, proyectos, familia, amigos, y hoy es Ángela Rawson. Se transformó en un caso que se suma a muchos más, del cual todo el mundo habla y lamenta, que los diarios publican, que los funcionarios declaran. Mañana otro hecho estará en boca de todos y sólo cuando suceda un acontecimiento similar nos acordaremos del “caso Rawson” o del “caso Marita Verón”, podría ser también del “caso Julio López” o quizás del “caso Cabezas”. Hechos, sucesos, actos, crueldades, condenas, todo en abstracto, sin entender que no lo somos.


Hay un dicho que dice: “Las brujas no existen, pero que las hay, las hay…”, yo no sé si los ángeles existen, pero que los hay, los hay. Jimena Aduriz, madre de Angeles   Rawson, es uno de ellos. El que quiera creer que crea. Un ángel nos pidió “justicia”, yo interpreto el mensaje como un “paremos”, “mejoremos”, ella no es ella, es nosotros, nosotros somos todos y todos somos ella, y ella es uno de los ángeles que queda en la Tierra.

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