Sin dudas que el
mayor defecto que tiene el socialismo, es la falta de pensamiento estratégico
para poder resolver el eterno problema del transporte público de pasajeros. Tan
solo en lo que va del 2012, el boleto aumentó 2 veces, casi un 50%, y esto no
se ve reflejado en mayor incorporación de flotas, como tampoco en un
reacondicionamiento de las mismas. En las horas pico, las unidades no dan
abasto y se viaja como ganado. Es un modelo que ya no tiene
excusas.
Hace 20 años que
el socialismo tiene el poder en la ciudad de Rosario, y van 5 que gobierna la
Provincia. Si bien parece una alternativa frente a las eternas disputas
políticas e ideológicas, entre el radicalismo y el peronismo, no termina de
convencer. Es que pareciera que frente a cualquier obstáculo financiero, la
única solución que encuentra es el aumento de impuestos, logrando que los
habitantes se hagan cargo, de los errores económicos o de la falta de capacidad
de administrar de los fondos.
Es cierto que en
el último tiempo se ha intentado mejorar el servicio de transporte, a través
del sistema de GPS –Cuándo llega- que se incorporó en todas las unidades, la
remodelación de las garitas con el sistema electrónico que permite la conexión
con el GPS, la integración de climatizadores –no en todas las unidades-, las
rampas para facilitar el ingreso y egreso de pasajeros con discapacidad motriz,
y por último, la implementación de la tarjeta sin contacto, algo que está dando
muy buenos resultados, por la practicidad y la comodidad que genera.
Sin embargo, todos
estos avances se ven opacadas por el aumento del boleto, el cual se ejecuta con
total autoritarismo, sin siquiera ponerlo en discusión en el Concejo, y
haciendo uso de los “súper poderes”, para evitar la demora en su tratamiento y
despacho. En Febrero, Marzo, cuando se realizó la primera modificación del
pasaje, se les informó a los concejales de la decisión, argumentando las
razones de la severa medida. Esta vez, tanto funcionarios como ciudadanos, se
enteraron por la prensa, lo cual generó más enojo y disgusto por parte de la
población rosarina que viene percibiendo aumentos de todo tipo.
Por su parte, el
gobierno nacional lejos de aliviar las urgencias económicas que está padeciendo
la provincia de Santa Fé, congela los subsidios al transporte que venía
otorgando, retrasa el pago del 15% de coparticipación por la caja de
jubilaciones, y como si esto fuera poco, los legisladores provinciales
recortaron en un gran porcentaje los bienes que ingresarán por la reforma
tributaria –tanto el Senado como Diputados realizaron ajustes por presiones
políticas de los intendentes de las comunas y municipios, que en su mayoría son
peronistas y superan ampliamente al FAP a la hora de votar, ya que la
representación en las distintas Cámaras no se ve reflejada en relación a las
dimensiones de las poblaciones y territorios-, dejando que el contexto
inflacionario que se vive en el país, agudice la emergencia en las arcas del
Estado provincial.
En este contexto,
es cuando los inquilinos del poder deben elaborar una estrategia para poder
subsanar los problemas financieros que deben afrontar, logrando que el
ciudadano no se vea resentido por esta problemática o falta de actitud para
administrar los fondos públicos. Ya no son válidas las excusas de echarle la
culpa a otro gobierno o a la Nación, hace 20 años que están al frente de la
ciudad de Rosario y aún no han conseguido desarrollar una política que recaude
a través de los que más tienen, intentando llevar a cabo una equidad social.
La mayoría de los
gobernantes suelen cargar con el gran déficit que dejan las administraciones
anteriores, pero en este caso, pertenecen a la misma gestión. Es por eso, que
la simplicidad se ve reflejada en culpar al Estado Nacional, que si bien tiene
un grado de responsabilidad, no se puede dejar de lado que las provincias
argentinas son autónomas y se encargan ellas mismas de administrar y distribuir
según corresponda. La falta de autocrítica es un mal que llevamos los
argentinos en nuestros genes, pero es en el socialismo donde más abundan.
En conclusión, se
especula con un 25% de inflación anual, muy alejado de los números que arrojan
el Indec e Ipec, lo que repercute, tanto
en el bolsillo de los ciudadanos como en los fondos de las provincias, por eso
los impuestos que aumentaron o están próximos a sufrir ajustes son, el
inmobiliario rural, urbano, TGI, Aguas Provinciales, tarifa de taxi, boleto de
colectivo, etc. Es en los momentos de crisis cuando surgen las mejores ideas,
excepto en el socialismo.

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