Cocinar una rana
no es tarea sencilla, porque no hay que matarla, sino que hay que utilizar una
estrategia para conquistarla, tranquilizarla y dejarla reposar dentro de una
olla. Todos los inexpertos en este en menú, cometen siempre el mismo error, lo
que trae como consecuencia que la rana salte fuera de la olla y se termine
escapando. Esto sucede, porque se calienta el agua y se la arroja dentro de la
misma, logrando que la rana actúe como cualquiera de nosotros, cuando metemos
un dedo dentro de agua hirviendo.
La clave del
éxito para cocinar este plato, es llenar un recipiente con agua fría,
introducir la rana y tapar la cacerola. Una vez hecho esto, se prende el fuego
en lo más mínimo posible y se deja más de una hora que se cocine. Esto genera,
que el animal no se dé cuenta de que la queremos comer y se vaya muriendo de a
poco, es decir, que ingresa en un sueño permanente sin sentir dolor alguno. De
más está decir, que hay que armarse de paciencia tanto como para hacer un buen
asado. Los ansiosos no pueden preparar este menú.
En Europa,
actualmente, se están realizando recortes económicos de todo tipo y al mismo
tiempo. Estos planes de austeridad que están llevando adelante sus gobernantes,
aconsejados por el Fondo Monetario Internacional, genera que la población se
altere unánimemente y salga a protestar en pos de sus derechos y en contra de
los ajustes.
El año pasado en
Francia, salieron a la calle porque les aumentaron la edad para jubilarse hasta
los 63, cuando ellos lo hacían a los 61. En España, uno de los más perjudicados
por la crisis, las empresas y el Estado achicaron sus presupuestos despidiendo
gente, evitando tomar empleados, resignando subsidios para familias con hijos
que no tengan trabajo, corte de gastos en servicios públicos, reducción de salarios,
etc. En Portugal, los ciudadanos de Lisboa salieron a protestar por aumento de
impuestos y congelación de los salarios de profesores, bomberos,
militares y policías.
En cambio, en la Argentina y los países de Sudamérica, las
cosas son distintas, salvo por la crisis del 2001 que generó un crack en
nuestro país, siempre estuvimos abiertos y disponibles a todo tipo de medidas
que perjudiquen nuestros bolsillos. Sin alejarnos tanto, en los últimos 20 años
la edad mínima jubilatoria se fue elevando progresivamente, los sueldos nunca
aumentaron en concordancia con la inflación, los precios tanto de los privados
como de los servicios públicos se fueron elevando, casi sin darnos cuenta, sino
pensá cuánto costaba un taxi, un colectivo, una compra en el super, una coca,
hace 5 años, que no es mucho tiempo.
Si bien los americanos nos diferenciamos de los europeos, en
la idiosincrasia, costumbres, gustos, quizás formas de pensar, hay un detalle
que nos distingue de cualquier otro continente. Nuestros gobernantes siempre
tuvieron la claridad suficiente para desarrollar políticas que nos afecten,
pero sin que nos demos cuenta o que no nos duela tanto. ¿Acaso los rosarinos
salimos a cacerolear por el aumento del colectivo en dos oportunidades este
año?; ¿Alguien fue hasta el Palacio de los Leones con algún cartel en contra
del aumento de taxis?, Los socios de cualquier club de barrio ¿Se congregaron
para evitar un aumento de la cuota? Seguramente la mayoría dirá que no, aunque
siempre hay excepciones.
Es sabido que los europeos no saben cocinar ranas, mientras
que nuestros funcionarios tienen un máster en ese menú. Si bien, últimamente
mucha gente está saliendo a protestar por distintos motivos, que por lo general
son las razones que afectan directamente su bolsillo y no por solidaridad con
el prójimo, ¿No será hora de que nos demos cuenta de que la sociedad toda somos
la rana y que nos están cocinando de a poquito? La decisión es nuestra, si
queremos seguir viviendo dentro de una olla con agua fría que se calienta minuciosamente,
o simplemente nunca más entrar en una.

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