Desde que se
publicó el caso Tognoli en Página 12, muchos fueron los sucesos que vinieron
aparejados, producto de la misma historia repetida que se viene dando desde
hace varios años entre kirchneristas y opositores. Se pasan la pelota unos a
otros, sin hacerse cargo, sin realizar un mea culpa de la problemática en
general, la cual afecta a todo el país, es decir, a cualquier partido sin
importar color.
El tema del narcotráfico no es el eje central de los políticos actualmente, sino de qué forma se puede utilizar el problema a favor de unos y en desprestigio de otros. En este sentido, comenzó por el gobierno provincial acusando que Página 12 es un diario oficialista y que la investigación tiene un doble mensaje para dejar en evidencia la incapacidad del FAP, mientras que del peronismo kirchnerista, acusan complicidad del socialismo con altos jefes de la cúpula policial desde la gestión de Binner.
Una de las
lecturas que se puede realizar en base a la nota, es que se publica en un medio
de tirada nacional que tiene banca del Estado y cuenta con los recursos
suficientes para sostener una investigación de semejante envergadura, que,
quizás, poco hubiera sido su impacto habiéndose escrito en Rosario 12, la pata
santafesina del gran medio que supo fundar Jorge Lanata. También, se puede entender
que su director, Pablo Feldman, alguien de una orientación política cercana al
socialismo, no tuvo intenciones de desprestigiar un gobierno provincial que
hace 5 años que gestiona Santa Fé, luego de más de 20 años de mandato
peronista.
Sin embargo, el
estallido de la connivencia policial con el narcotráfico es un arma de doble
filo, que puede ser utilizada de manera muy eficaz para comenzar a combatir un
flagelo mundial, o para exponer las malas políticas de los gobernantes. Hasta
el momento, pareciera que lejos se está de intentar trabajar en conjunto para
afrontar semejante conflicto. Se busca a toda costa, sacar el mayor rédito de
cara a las elecciones Legislativas del año que viene, en donde se ponen en
juego muchos intereses.
Por su parte, el
gobernador de la provincia de Santa Fé, Antonio Bonfatti, pone a disponibilidad
al ex jefe policial Hugo Tognoli y dispone que ese cargo lo asuma el número dos,
Cristian Sola, tal cual lo había anticipado José Maggi –periodista de LT8 y
Rosario 12, que publicó investigación sobre el tema en Página 12- en su nota,
abriendo el interrogante de su posible complicidad. Paso en falso del
Gobernador, que poca personalidad tuvo para analizar la situación y elegir correctamente
al sucesor del cargo, quedando expuesto a toda crítica válida.
Mientras tanto,
el referente nacional del FAP y ex
gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, paseándose por todos los canales
opositores al gobierno nacional, acusando que la droga ingresa a la Argentina
por rutas nacionales desde el Norte, donde no hay radares que controlen el
espacio aéreo, algo que es cierto, pero que no suma más que para criticar. Si
bien anunció que se encontraba disponible para que la justicia lo investigue,
por haber avalado durante todo su mandato, al frente de la Provincia, a Tognoli
como Jefe de ex Drogras Peligrosas y, posteriormente, como Jefe de la Policía
Provincial, aún no ha sido llamado a declarar y mucho menos investigado. Buena
forma de mostrar una imagen transparente, aunque poca iniciativa para agilizar
la investigación.
Los kirchneristas
aportan su cuota de críticas y aprovechan la situación para rematar a un
partido, que en este 2012, no pega una y
su imagen viene en decadencia. Acusar a Santa Fé como el epicentro del
narcotráfico en la Argentina, es pecar de ingenuo y vivo al mismo tiempo. Jugar
a tener el rol del “fantasma de la opera”, mostrando públicamente una cara y
escondiendo detrás de una máscara la otra, denota una estrategia aplicada.
Levantando el dedo acusador, como quien está libre de pecados, aprovechan los
medios de comunicación partidarios y el Congreso para defenestrar al partido
opositor más sólido del momento, que se centra en una sola provincia.
Desde el discurso
confrontativo, mediocre y agraviante por parte del líder de la Cámpora y
diputado nacional, Andrés “cuervo” Larroque, hablando de “narcosocialismo”,
pasando por el presidente del bloque de Diputados Nacionales del Frente Para
Victoria, Agustín Rossi, exigiendo la participación de los medios de
comunicación en una reunión privada entre funcionarios, hasta el intendente de
la ciudad de Venado Tuerto, José Luis Freyre, hablando de una intervención del
Estado en la provincia de Santa Fé, demuestra que el kirchnerismo está
utilizando todos los jugadores de la cancha para desligarse de
responsabilidades, pero fundamentalmente, para sumar votos para las elecciones.
También hacen su
aporte el secretario de gobierno provincial, Rubén Galassi y el senador
nacional Aníbal Fernández, pero es redundante hacer alguna mención al respecto,
ya que reciben y se pasan la pelota rematando como si fuera un partido de vóley,
hasta ver a quien no la puede recibir y se le cae.
Como bien cita
José Hernández, en su libro Martín Fierro, “si entre ellos se pelean, los
devoran los de afuera”, describe la realidad de la política actual en la
Argentina, donde lejos de trabajar en conjunto para paliar el negocio, que
mueve más dinero en el mundo, a costa del consumo enfermo de los ciudadanos,
que cada vez suma más adictos y desemboca en miles de problemáticas
individuales y sociales, juegan a ver quien golpea más fuerte y llega mejor
preparado a las elecciones del 2013, mientras nos devoran los de afuera.

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