Todos en algún
momento se preguntan: ¿Quién soy?, algunos se pasan la vida buscando la
respuesta. Otros, simplemente en la
nebulosa de no tener un mínima idea, crean una imagen, una apariencia, la cual
intentan sostener. A veces, les resulta muy complicado hacerlo, porque son muy
ambiciosas, o quizás, porque ni se asoma a lo que son realmente. También, están
los que tienen muy en claro cuál es su identidad, la aceptan y son honestos con
ellos mismos. Otros, se reprimen y no se dejan ser, por prejuicios de la
sociedad, de su familia o por la única razón de que no se admiten.
El cacerolazo del
jueves reunió a ciudadanos de un sector social en reclamo de diversas
cuestiones, tanto en Rosario, Córdoba, Mendoza, Buenos Aires, entre otras. Si
bien el número de manifestantes que participaron no quedó bien en claro, ya que
cada medio lo redondeó en base a sus intereses, no se puede negar que fue
espontáneo y que reunión a una cantidad de gente, al menos, considerable.
Cada ciudad adoptó
la marcha para protestar por temas en los que se ven afectadas. Esto no es un
detalle menor, porque implica que no hubo una unificación en el reclamo, sino
que fue una expresión de malestar por decisiones políticas, afectación de
intereses, exigencias al Estado, pedidos de diversas índoles a los
gobernadores, etc.
En Córdoba, por
ejemplo, se vio que una de las aristas del reclamo tomó la connotación política
del pedido del gobierno de De la Sota, por la deuda de 1.040 millones de
pesos que mantiene la Anses, desde 2011 con la Caja de Jubilaciones de la
Provincia, conflicto que se dirime en la Corte Suprema de Justicia. Sin dudas,
se sintió el fuerte rechazo a la agestión kirchnerista por este tema, además se
le agrega que la legislatura mediteránea, sancionó por unanimidad la salida del
pacto fiscal firmado en el ’93, por el que las provincias relegaban el 15% de
la masa coparticipable a las arcas del Estado. Conclusión, poco se sintió el
grito de “no a la re-re”, como decían muchos de los mails que llegaron en
cadena.
En Rosario, sede del agro y capital del socialismo, se
congregaron más de 2 mil personas en el Monumento a la Bandera (dato estimativo
realizado por el autor de esta nota). Muchos eran los que pensaron que la
marcha no iba a tener poder de convocatoria, por la poca difusión del diario de mayor tirada de la ciudad, y
predisposición de los sectores asalariados, pertenecientes a un determinada claseeconómica.
Entre los distintos carteles improvisados que se vieron en alza, los
cuestionamientos hacían referencia a los números inflacionarios que realiza el
Indec, en especial el que menciona que con $6 por día se puede comer; también
se mostraban aquellos que estaban en contra de la re-re, y reforma
constitucional, esto destinado al gobierno nacional. Por el lado del reclamo
hacia el gobernador de Santa Fé, Antonio Bonfatti, el cartel más visto fue en
pedido de mayor seguridad, debido a los continuos y recientes hechos de tipo
mafiosos que se vieron en la ciudad, aunque también se colaron algunos que
mostraban su descontento con la reforma tributaria. Conclusión, fue una
movilización que criticó mas a la gestión del Frente Amplio Progresista (FAP) que a la de Cristina Fernández de Kirchner, aunque se
sintió más fuerte que en Córdoba, la cual canalizó la bronca por la
coparticipación. Sin embargo, sorprendió la masividad del acto, ya que la
fuente más convocante fuela cadena de mails, y no las redes sociales como se
menciona.
Buenos Aires, fue el eje de la mayor efusión y expresividad
en contra del gobierno nacional. El volumen de gente, superó a la suma de los
manifestantes de Rosario y Córdoba juntos. En un claro mensaje en contra de las
últimas disposiciones por parte del gobierno, como el cepo al dólar, el tope en
las tarjetas de créditos, la percepción del 15% por adelantado de todas las
compras realizadas en el exterior, el intento de la pesificación de la
economía, números del Indec, etc; se hizo escuchar más fuerte que en otras
provincias. No hay que descartar que en Buenos Aires, es donde más se centran
los conflictos políticos e ideológicos con el Estado, ya que por un lado está
el gobierno de Macri, el cual mantiene una disputa constante por el traspaso de
los subtes y, recientemente, por el
control de los fondos judiciales que se adjudicará el Banco Nación, entidad
manejada por el gobierno nacional, mientras que antes su administración estaba
a cargo del Banco Ciudad. Los números redondos hablan de un total de $6.900 M.
Conclusión, la protesta que se realizó en Plaza de Mayo y en otros sectores de
la ciudad, puso blanco sobre negro que la clase media no se ve representada por
la actual gestión kirchnerista, dado que la política de Cristina Fernández de Kirchner es nacional y
popular, lo que implica un intento por achicar la brecha económica entre los
más y menos pudientes. Por lo tanto, la importante movilización impulsada un
poco por el macrismo y el grupo Clarín, quienes se hicieron ecos de la
protesta, no opaca la molestia de los ciudadanos contra el gobierno nacional,
quienes llevaron adelante una importante marcha.
Para destacar. En cada protesta que se generó, no se vio
ninguna bandera de ningún partido político, sino todo lo contrario. La
espontaneidad fue auténtica, y aunque muchos medios quieran mostrar lo
contrario, no se puede tapar el sol con las manos. También, es importante
resaltar que la TV Pública, en conjunto con otros medios oficialistas, en
ningún momento mostró las movilizaciones y minimizó el asunto en los días
posteriores, dejando en claro que la clase que se manifestó no es la que ellos
quieren representar, quizás, tampoco escuchar. Por supuesto que Clarín, La
Nación, La Razón, y demás medios hegemónicos se vieron muy favorecidos, e
incluso, foguearon aún más los reclamos, al punto tal de exagerar y exacerbar
la cuestión. En esta disputa mediática por la manipulación de la información,
por ende de la realidad, hay que tener los ojos bien abiertos, ser muy críticos
con lo que se lee y denotar los mensajes implícitos entre líneas.
Finalmente, el cacerolazo parecía que era muestra enorme de
la disconformidad de la clase media en contra de todas las medidas que está
adoptando el gobierno nacional en estos tiempos. Sin embargo, la realidad es
que cada provincia, ciudad, se manifestó a favor de los intereses propios que
se vieron tocados. Intendentes y gobernadores estuvieron dentro de la bolsa de
los reclamos, no quedaron exentos. Algunos, como Bonfatti, pudieron hacer una
lectura crítica y entender el mensaje,
otros aprovecharon la situación para favorecer su gestión y profundizar sus
reclamos al Estado. Conclusión, entre el ser y el parecer, la sociedad toda en
su conjunto no encuentra su reclamo unificado por una problemática específica,
sino que se disgrega en diversos temas en relación a sus intereses, por lo que
el cacerolazo seguirá siendo tapa de algunos diarios, por verse indirectamente
beneficiados y no por un pedido único sobre un problema. Es probable que las
protestas sean recordadas más por ellos que por el pueblo argentino pidiendo,
exigiendo, reclamando por algo concreto. Entonces, ¿Parecemos una sociedad
disconforme o somos una dividida por intereses?
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