sss ROSBARING: Una historia manchada de sangre...

domingo, 5 de agosto de 2012

Una historia manchada de sangre...


Los registros más antiguos que se pueden encontrar, refieren que las primeras armas las utilizaban los “hombres de las cavernas” con el fin único de sobrevivir. Tenían la necesidad de matar para poder comer, es por eso que a través de materiales contundentes y filosos desarrollaron instrumentos con capacidad de aniquilar a un animal, sin percibir el sufrimiento de éste, ya que su fin justificaba los medios. De alguna manera, desde esa época a hoy, se puede entender su accionar, porque en la escala de valores la vida humana prevalece ante otro ser viviente y la cadena alimenticia ratifica esto. YA NO.



En aquellos tiempos era una tarea muy desgastante y prolongada la de matar, porque había que idear una estrategia para encontrar el momento justo para atacar, ya que a veces tenían una sola oportunidad para lograr el objetivo. Es por eso, que el paso del tiempo fue acompañado con una evolución mental del hombre y con ella, un desarrollo notable en la elaboración de armas, logrando una mejora en la precisión, en la capacidad de aniquilar, y por supuesto, un aumento importante en la cantidad de posibilidades de atinar al blanco.

Claro que este desarrollo tenía un fin muy preciso y justificable, si se quiere, aunque también permitió notar que aquel que poseía un arma era temido, respetado y considerado un ser poderoso en comparación con el resto. Esto derivó en una dominación del “poderoso” sobre el “vulnerable” llevando a que el oprimido realice las tareas que se le impongan. Tiempo después, se proyectó a una escala mayor, en la cual grupos organizados entendieron que el arma era la base del “poder” y ese “poder” tenía la capacidad de generar que el sobrevivir fuera una tarea mucho más sencilla. 

La historia universal menciona que las armas fueron la clave para desembocar en la producción de más “poder” a través de la obtención del oro, recurso natural escaso, bonito y deslumbrante, que permitió que se fabrique más armamento para oprimir a pueblos enteros, y que éstos realicen todas aquellas tareas que no sólo permiten la supervivencia, sino también mejorar la calidad de vida. Un ejemplo claro, es la colonización de miles de pueblos más débiles en términos de “poder” que fueron atropellados e invadidos por civilizaciones con cultura armamentista, viéndose dominados y esclavizados, desde lo físico hasta lo ideológico.

Sin dudas que el medio para justificar el fin se desvirtuó y las armas obtuvieron el papel preponderante para conseguir más poder. Las guerras se vieron envueltas en un desarrollo militar y armamentístico que derivó en que los vencedores fueran aquellos que tenían herramientas más poderosas que el enemigo. De esta manera, las grandes naciones existentes le deben su poderío a las importantes invasiones, en las cuales despojaban a los pueblos de todas sus riquezas, pero sin dudas que fue el arma el que habilitó a que se pudiera tener éxito.

En la actualidad, nos vemos envueltos en sociedades violentas, agresivas, inescrupulosas con respecto a la vida humana, en las que los ciudadanos tienen acceso a las armas de fuego con mucha facilidad, casi sin tener restricciones llevando a que grandes tragedias se produzcan cotidianamente. La última y más reciente, es la masacre de Denver, Colorado, en la cual murieron 12 personas y 59 resultaron heridas.

En 1999 la masacre del instituto secundario de Columbine, en la que dos alumnos asesinaron a 13 personas, y ocurrió a sólo una treintena de kilómetros del multicine donde Holmes disparó contra sus víctimas. También en 2007, tuvo lugar la matanza de la universidad Virginia High Tech, en la que el estudiante Cho Seng Hui asesinó a 32 personas. Innumerable casos más son los que podrían recordarse.

La televisión, las películas, las noticias, los videojuegos, los constantes robos sangrientos, llevan a que las pequeñas mentes se transformen en siniestras y lleven adelante tragedias como, las que lamentablemente ya no nos sorprenden, perdiendo el absoluto respeto a la vida humana; a aquella que alguna vez tuvo tanto valor que significó la muerte de otro ser vivo para poder sobrevivir.

¿Cómo es posible terminar con un flagelo mundial que golpea a todos los países del mundo, desde el más grande al más pequeño, si las grandes naciones que dominan este planeta están construidas con cimientos de sangre, habiendo utilizado una sola herramienta, el arma?

No hay comentarios:

Publicar un comentario