Hay una canción de Sabina, que en una de sus estrofas dice “no soy un fulano con la lágrima fácil, de esos que se quejan solo por vicio”, y me puse a pensar cómo somos los argentinos, ¿Por qué siempre miramos a los de afuera?, ¿Por qué será que no nos permitimos crecer sin mirar al de al lado?, ¿Nos quejamos de las cosas que no tenemos, sin valorar lo que poseemos?
Hay quejas que
son recurrentes sin importar en que época estemos, pero también están las
quejas de “moda”. Son esas quejas que, según los gobiernos que pasen y el
momento que estemos atravesando, surgen y persisten lo mismo que una queja de
un chico que quiere un juguito que tienen sus compañeros.
En esta etapa, se
pusieron de moda algunas que me llaman la atención. Decimos que no tenemos
libertad de expresión, ¿A caso no somos libres de criticar sin ser
perseguidos?, ¿No podemos hacerle burla a la mandataria de turno, sin recibir
una amenaza?, ¿No podemos hacer una reunión que se su eje sea la crítica al
gobierno actual?, ¿Nos es imposible trabajar en un medio que lo único que haga
es hablar mal de esta gestión, o hablar bien únicamente?
Si miramos un
poco atrás, nos vamos a dar cuenta que en los ’70 no se podía escribir lo que
uno quería, tampoco militar en un partido, mucho menos publicar una ideología
contraria. En los ’90, ¿Quién se animaba a criticar al presidente?, ¿Cuántos
medios escribían críticamente?, ¿Cuántos de nosotros nos quejamos por lo que se
vendría en un futuro, y dejamos de
viajar por el mundo, de comprarnos un auto, de poner un negocio? Entonces,
¿Antes había más libertad de expresión que ahora?
Las quejas son la
demostración de una insatisfacción, que deja de serlo cuando se hace algo por
llenar ese vacío que nos molesta. ¿Qué nos molesta a los argentinos?, ¿Qué
nuestro sistema de salud sea público, queremos que se transforme en el mismo
que tienen en EE UU, donde si no tenés obra social te podes morir que nadie te
va a ayudar?, ¿Nos molesta tener educación gratuita, pretendemos imitar a los
chilenos, quienes tienen a miles de pibes en la calle pidiendo por una
educación sin fines de lucro?, ¿Buscamos estar igual que en la gran Europa, de
la que todos huyen porque no tienen trabajo, donde los impuestos aumentan a la
par que el recorte del gasto público? O ¿Pretendemos que pase lo mismo que en
Ecuador, donde su presidente Correa dejó de pagar por pauta oficial a algunos
medios privados, cuando acá, inclusive, al más opositor se le da un monto?
No estamos en el
país perfecto, no tenemos el mejor sistema, tampoco la igualdad en su máxima
expresión, pero lo que sí tenemos, debemos valorarlo, porque hubo un tiempo
donde no poseíamos ningún derecho, también sufrimos ver gente que se hacía cada
vez más rica a costa de que otra se volvía cada vez más pobre, y aún hoy lo
padecemos. Por eso pienso y reflexiono, si no será que nos quejamos por vicio
en algunas cosas, pero bueno, en fin, no me hagan caso, porque me estoy
quejando de que nos quejamos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario