Estoy cansado de
abrir un diario y que me diga que todo esta mal, que las cosas en el país, en
la provincia y en la ciudad están cada vez peor. Que todo lo que pensé, en
algún momento, que era positivo, en realidad era una gran mentira, una falacia.
Pero también me
molesta mucho abrir otro periódico y que me muestre que las cosas nunca
estuvieron tan bien como ahora, que la industria no para de crecer, que la
política económica que se está llevando adelante genera más puestos de trabajo,
que las asignaciones, de cualquier tipo, son la salvación de la gente
desocupada y marginada.
Prendo la
televisión y veo que entre ellos se pelean por juntar más adeptos, perdón… más
rating. Entonces me pongo a pensar en lo poco que les importamos, que al fin y
al cabo todo se basa en el poder, un poder que se lo damos nosotros y con el
agravante de que se lo damos porque queremos. Y si gana el que votamos lo
defendemos como si fuera un hermano, que no miente, que dice la verdad y que
nunca se equivoca. Y si pierde nuestro partido, entonces tenemos que estar
hostigando al ganador hasta que haya elecciones de nuevo, para que no puedan
gobernar y se den cuenta lo mal que eligieron.
En el medio
nosotros, el pueblo, la gente, el laburante, el pobre, la ama de casa, el
militante, el pibe que va a la escuela, el pibe que va a la escuela a comer,
los que no van al colegio, los que buscan y no encuentran trabajo, los presos
justos e injustos, el cartonero, el obrero, el dueño de un quiosco, el taxista…
en fin… nosotros.
Somos la causa y
la consecuencia del enorme problema, pero de también de la gran solución. Sin
embargo hoy nos peleamos como si “el otro” tuviera la culpa, como si fuera el
responsable. Porque vos sos un peroncho, y vos so un gorila. Los colectiveros
son lo peor, te tiran el bondi encima, y los tacheros son detestables se creen
dueños de la calle; los abogados son todos chantas, los periodistas son todos
mentirosos, el del mercadito es un ladrón te cobra carísimo, los trapitos la
juntan en 2 horas y salen hechos… mientras tanto los de arriba se ríen.
El gran cambio en
una sociedad se da cuando las partes que la conforman se unen para dejar de ser
el problema y convertirse, entonces, en la solución. Y ahí es cuando tenemos
que hacernos cargo de que podemos ser los responsables de mejorar o empeorar
todo. Pero me pregunto: ¿Será que ya nos habremos dado cuenta y no nos animamos
a afrontar el desafío, como aquel que tiene muchas cábalas para no tener que
hacerse cargo de que las cosas no salen como él quiere?, o ¿Es que todavía no
entendemos que somos las piezas del ajedrez y que lo único que elegimos es el
color que queremos usar?
Coincido con mucho de esto, hay realidades simultáneas. Hay varios imperialismos, trasnacionales que los atraviesan, hay un sistema capitalista, hay (o debería haber) una ética personal, social y política. Hay grados de conciencia, de inteligencia, de valentía, de entrega. Hay clases; hay conciencia de clase sobre todo en la clase alta.
ResponderEliminarViolencia es mentir, ciertamente. La única verdad es la realidad. La tarea es comprenderla juntos, escucharnos. Y no sacar conclusiones apresuradas. El blanco o negro es propio de la infancia política de las personas. Ni todo está bien, ni todo es una mierda.
A seguir pensando, y actuando en consecuencia. Un abrazo!
Gracias por tu comentario!!! coincido con vos...
EliminarSaludos!!!