Algo que
caracteriza a Lanata es que es un periodista que confronta y deja totalmente en
evidencia su ideología y posicionamiento, algo que lo destaca y escasea en el
medio. No quiere decir que sea un revolucionario que es capaz de enfrentar a
los dueños de la empresa para la cual trabaja, como sí lo hizo Reynaldo
Sietecase en “Tres Poderes” al incomodar a De Narváez (uno de los dueños de
América), pero no se puede negar que se anima a decir y hacer lo que otros no.En estos tiempos en los que se pone en tela de juicio a los trabajadores de prensa, a los medios de comunicación, en cómo informan y qué informan; se los termina culpando de todos los males evitando hacerse cargo de sus propios errores, transformándose en igual de hipócritas que las falsas verdades que algunos difunden.
Una de las tantas
preguntas que tendríamos que hacernos los ciudadanos es ¿Qué buscamos de los
periodistas? Que nos informen, que nos muestren la realidad pero ésta es tan
subjetiva como la verdad, como la opinión. Si reformulamos la pregunta en ¿Qué
les exigimos a ciertos periodistas? Una respuesta inmediata puede ser que digan
lo que queremos escuchar o decir nosotros mismos, otra puede ser que critiquen
y denuncien a nuestros “enemigos”.
Hay un público
que busca que los periodistas sean afines a sus intereses y deschaven a quienes
atentan contra ellos. Otro busca que se revelen contra el “poder”. También está
el que pretende que tenga ideales revolucionarios. Podemos agregar que hay un
público que sólo tiene intenciones de criticarlos y otro que solo quiere
asentir. La diversidad de éste es tan amplia como las miradas de dos personas
sobre una misma situación.
Quizás en los
tiempos que corren se podría caer en el simplismo de decir que hay algunos a
favor y otros en contra, pero estaríamos cometiendo el error de encasillar a
muchos por el hecho de estar trabajando en tal o cual medio, algo que sería
injusto. Sin embargo, esto se da con mayor frecuencia de lo que uno cree, tanto
en la calle como en una charla de café, pero lo más grave es que este
enjuiciamiento de valores se trasladó a la radio, la televisión, el diario; en
la que los propios colegas se critican entre sí y se jactan de ser más creíbles
y puritanos.
Hablar de Jorge
Lanata es hablar de amor y odio. Dicen que del amor al odio hay un solo paso,
es decir, que desde distintas perspectivas el sentimiento es similar pero
dirigido de diferentes maneras. El amor y el odio conviven en una eterna
disputa por dominar el uno al otro. El ex conductor de “Día D” es el más
defenestrado por aquellos que alguna vez lo idolatraron, es en este juego de
sentimientos en el que Lanata mejor se desenvuelve, por eso siempre busca un
enemigo que pueda tener en común con un sector de la sociedad.
Como periodista
su mejor faceta es, sin dudas, el método de investigación e indagación sobre
temas en los que pocos prestarían atención. Tiene una capacidad innata de
encontrar el hueco en los lugares más recónditos y comunicarlos de forma tal
que el mensaje llegue con claridad. Esta virtud es la que lo lleva a ser tan
amado por sus seguidores y odiado por sus víctimas.
Muchos lo han
tratado de mercenario, de estafador, mentiroso, pero nunca lograron afectarlo de la manera en
qué si lo hicieron a través de Página 12. Como todo creador Lanata es orgulloso
y egocéntrico y espera una gratitud eterna por su obra, pero para el 25º
aniversario de la fundación del diario, el periodista no fue siquiera
mencionado por el periódico ni por la presidenta en el acto de celebración en
la ex ESMA. Esto le valió a Cristina Fernández de Kirchner, una carta abierta y
pública leída en su programa de los Domingos “Periodismo Para Todos”.
“No se puede
reescribir la historia”; las personas no viven para siempre, solo algunas
tienen el privilegio de perdurar en el tiempo a través del recuerdo de quienes
siguen vivos. Aquellos inmortales llegaron a serlo gracias a sus obras, como
Mariano Moreno creando el primer diario argentino “La Gaceta de Buenos Aires”,
Hipólito Yrigoyen creando YPF, nacionalizando ferrocarriles y evitando el monopolio
de empresas extranjeras, San Martín llevando a cabo la revolución libertadora,
Ernesto CHE Guevara liderando la revolución cubana; como también aquellos que
cometieron delitos y violaciones aberrantes, como Videla, Hitler, Thatcher,
Bush, Pinochet, François Duvalier (PAPA DOC), etc.
Recordados con
amor, otros con odio, pero recordados al fin. Jorge Lanata creó Página 12 a los
26 años y eso no se puede ocultar ni olvidar.
Excelente Nacho!! Uno puede estar a favor o en contra tanto de Lanata como de otros tantos periodistas, pero lo que escribiste es realmente cierto. Sobre todo el tipo de periodismo que uno mismo quiere escuchar, mejor dicho, que la audiencia prefiere escuchar y de que manera.
ResponderEliminarTe felicito por este post..
MUchas gracias sol!!!!!
EliminarMuchas gracias che!!!!!!!
ResponderEliminarMuy bueno che, creo que en el medio del post destacas algo clave cuando hablas del periodismo que la gente quiere leer o escuchar. Creo que el rol del periodista se desdibujó mucho en las ultimas décadas, la competencia y los beneficios que puede traer el éxito en la profesión ayudaron mucho a que pase.
ResponderEliminarMuchos periodistas (no todos claro), hablan, dicen, investigan, etc, lo que la gente quiere oir y lo unico que hacen es someter la practica de su profesión a la voluntad de otros.
A un médico no se le pide que le de a uno buenas noticias, y si alguien lo hiciese no se la darían si no es el caso. No se le debe exigir al periodismo que siga la linea de los consumidores de los medios.
Coincido que el público quiere que le digan lo que quiere escuchar y eso los pone a ustedes los periodistas en una encerrona importante.
Buena nota,
Muy buena observación. Gracias. Creo que la mayor virtud que puede tener un periodsita es ser creible. El público va y viene, pero la credibilidad una vez que se pierde no se recupera.
EliminarGracias por el aporte...