sss ROSBARING: ALGO PERSONAL...

jueves, 21 de junio de 2012

ALGO PERSONAL...

Probablemente en su pueblo se les recordará como cachorros de buenas personas, que hurtaban flores para regalar a su mamá y daban de comer a las palomas.

Esta es la imagen que Hugo Moyano debe observar cuando se mira al espejo, creyendo como en un cuento infantil ser “Robin Hood” que le saca a los que más tienen para repartir entre el pueblo pobre, estafado y explotado, tratando de que ese reflejo que él ve sea la visión de las masas.




Probablemente que todo eso debe ser verdad, aunque es más turbio cómo y de qué manera llegaron esos individuos a ser lo que son ni a quién sirven cuando alzan las banderas.

No pasó mucho tiempo desde que el líder de la CGT era un aliado de Néstor y Cristina, y levantaba, como aquel San Martín antes de enfrentarse en una batalla, la bandera argentina con la insignia kirchnerista. Desde el 2003 hasta mediados del 2011 fue un caudillo que defendió a capa y espada el proyecto nacional y popular, pero claro que no se hacía por amor a la política, es más turbio cómo y de qué manera.

Hombres de paja que usan la colonia y el honor para ocultar oscuras intenciones: tienen doble vida, son sicarios del mal. Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Son muchos los que se visten de traje y con vestidos elegantes, algunos de colores llamativos  y otros color luto, mostrándose como estereotipos dirigenciales que tienen todo bajo control, pero como los curas que guardan secretos debajo de las sotanas, ellos también tienen cosas que ocultar.

Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad, viajan de incógnito en autos blindados a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad, a colgar en las escuelas su retrato.

Dan notas, van a canales de televisión o hacen cadena nacional. Son los defensores de nuestros derechos, nos dicen lo que está bien y lo que está mal. Hablan del pasado como algo oscuro para mostrar que el presente es el futuro y otros pelean hoy para asegurar nuestro porvenir. Nos mienten con naturalidad.

Se gastan más de lo que tienen en coleccionar espías, listas negras y arsenales; resulta bochornoso verles fanfarronear a ver quién es el que la tiene más grande.

Se ensucian entre ellos, se critican, se burlan, fingen. La justicia como ente independiente los cita por escuchas ilegales, los investiga, los cuestiona, pero ellos la gambetean como el mejor Maradona del ’86 e intentan hacer el mejor gol de la historia de la política argentina.

Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz, juegan con cosas que no tienen repuesto y la culpa es del otro si algo les sale mal. Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Cincuenta y una personas fallecieron en la formación del Sarmiento al chocar con el andén en la estación de Once. La culpa es del chofer, no de ellos. Los trenes y los subtes se los pasan como un fierro caliente que nadie quiere tocar para no quemarse, y en el medio se perdieron vidas que no tienen repuesto.

Y como quien en la cosa, nada tiene que perder. Pulsan la alarma y rompen las promesas y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer nos ponen la pistola en la cabeza.

Que no se pueden cambiar dólares, que el paro es en beneficio de los trabajadores, que medicamentos e insumos no pueden entrar al país, que no hay nafta, que no hay yerba, pero todo es en beneficio de la gente, esa misma que a algunos los puso en donde están y a otros ni los votaron. Es el pueblo el que no tiene el gusto de conocerlos.

Se agarran de los pelos, pero para no ensuciar van a cagar a casa de otra gente y experimentan nuevos métodos de masacrar, sofisticados y a la vez convincentes.

Moyano peleado con el gobierno se alía con Scioli, quien solía jugar para el gobierno nacional, pero que ahora mira desde afuera, o eso intenta, Mariotto vice de la Provincia de Buenos Aires y Kirchnerista cuestiona decisiones del ex deportista, como el mejor Cobos; y Macri que seduce al “indeciso” para que se sume a su equipo. Se agarran de los pelos, pero para no ensuciar van a cagar a casa de otra gente.

No conocen ni a su padre cuando pierden el control, ni recuerdan que en el mundo hay niños.   Nos niegan a todos el pan y la sal. Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Todos se escudan bajo la bandera del peronismo y se creen progres, pero cuando las cosas no salen como ellos quieren se vuelven los peores capitalistas, estrujan al pueblo al máximo y le piden que proteste para proteger los intereses de “ellos”, “sus derechos”. Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Pero, eso sí, los sicarios no pierden ocasión de declarar públicamente su empeño en propiciar un diálogo de franca distensión que les permita hallar un marco previo, que garantice unas premisas mínimas que faciliten crear los resortes que impulsen un punto de partida sólido y capaz de este a oeste y de sur a norte.

Se llenan la boca con discursos populares, solidarios y heterogéneos, capaces de convencer al opositor más acérrimo, pintándole un mundo color de rosa. Impulsan el diálogo como arma fundamental de lucha, pero su cinismo se acaba cuando se pelean entre ellos y actúan de forma autoritaria olvidándose de sus alegatos convincentes. 

Donde establecer las bases de un tratado de amistad que contribuya a poner los cimientos de una plataforma donde edificar un hermoso futuro de amor y paz.

Ese tratado que a principios del 2003 se acordó entre Néstor y Moyano, y que duró hasta que una de las partes era más útil tenerla en la vereda de en frente que de su lado. Es ahora cuando el choque de intereses se hace presente y firme, y deja a la vista, quizás, el arrepentimiento de haberle ayudado a obtener tanto poder, al que hoy es el que quiere demostrar, que como buen discípulo, aprendió a generarlo, acumularlo y saber cuándo implementarlo.


ANALOGÍA DE LA CANCIÓN DE SABINA/SERRAT - ALGO PERSONAL





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