Esta es mi historia distinta a las demás, pero con los mismos problemas que tienen el resto. No soy de hablar mucho, ni de mostrarme tanto, pero mi perfume está presente en todos lados, o en ninguno, pero cuando estoy, lo hago notar.
Mucha gente me quiere, me desea, pero hay otras que me odian y quieren que desaparezca. Yo no le hago mal a nadie, tampoco es mi intención, pero a veces mucho de mi provoca malestar. Yo no obligo a la gente a que esté conmigo o que comparta momentos de su vida, simplemente nací, estoy. Los que me quieren encontrar saben donde buscarme.
Soy muy frágil y necesito de mucho cuidado, amor y paciencia. Muchos esperan que sea una mujer, pero a veces soy hombre y me odian por eso. Pareciera que como muchacha valgo más que como machito. Todavía no lo entiendo y no lo puedo resolver, porque no existen psicólogos para mi, sino por lo que me dicen, yo soy como una terapeuta para muchos.
En todo el mundo me conocen, tengo mucha fama, pero no por mérito propio sino por aquellas celebridades que estuvieron conmigo y lo hicieron público. Algunos me dedicaron canciones, otros me escribieron, pocos me dibujaron. Repito, no tengo fama por logros personales, sino por los que suelen acompañarme. Eso me entristece.
La mayoría de las personas creen conocer todo de mi vida, hablan sobre mi persona en cualquier parte, en un bar, en el parque, en la tv, en la radio, pero todavía nadie habló en el senado, por ahora. Todos creen saber mi historia. Hay muchas versiones dando vueltas, pero ninguna confirmada. Es por eso que decidí contar mi verdad, para que de una vez por todas, la realidad sea una sola y no una acumulación de falsas o supuestas afirmaciones.
¿DE DONDE VENGO?
Ni yo tengo bien en claro desde cuando vine al mundo, algunos dicen que provengo de Asia, pero igual tengo mis dudas. De lo que si estoy segura es que florezco de una semilla, pero es como el chiste del huevo y la gallina mi caso, asique lo dejo al criterio de ustedes.
Hoy en día no tengo una dirección fija, soy bastante nómade. Dicen que mi mejor versión se encuentra en Colombia, capital de ella, tan pura, tan limpia, tan costosa y tan dañina también. Me relacionan con lo popular, mientras que a ella la asocian con el glamour, la burguesía, la alta sociedad, quizás sea porque el blanco es más atractivo que mi color verde natural, pero bueno cosas de mujeres, esa es otra historia.
En la actualidad estoy donde quieren que esté, en cualquier casa, jardín, patio, terraza, montes, montañas. Es que me gusta mucho el sol, pero no demasiado, lo justo y necesario. La noche a veces me da miedo, me deprime. El hecho de no ver la sombra de mi tronco con mis hojas me da pánico, es por eso que me gusta que a veces dejen una luz encendida, por más mínima que sea.
No soy fácil, me tomo mi tiempo, me gusta salir arreglada, perfumada. No suelo ser muy salidora, pero por lo general me gusta hacerlo a finales del invierno comienzo de primavera, pero a veces tengo excepciones.
No hablo casi nada, pero necesito que me charlen, me cuenten sus problemas y me entretengan. Puedo ser muy reservada, pero cuando estoy contenta lo hago saber, de esta manera la gente se puede dar cuenta de lo que me gusta y de lo que no.
Muchas personas que me tienen, tratan de ocultar mi existencia. Yo no soy de llamar la atención, pero para muchos soy algo maligno, que perjudico a la gente y que mi intención es generar un vicio.
A lo largo de mi madurez voy viendo que gente es la que me quiere o le soy indiferente y de cuales me tengo que cuidar, resguardar, para poder sobrevivir y cumplir mi objetivo final que es florecer.
Para eso es necesario de esa persona especial que me trata como si fuera la última lamparita de cristal del mundo que ilumina dentro de un abismo, y que me da todos los gustos, al punto tal que llega a malcriarme.
Pasa el tiempo y yo sigo creciendo y mi sexo no se define. Mi amo deja entrever la impaciencia en saber que seré, como si eso me fuera relevante. Yo soy lo que tenga que ser, es un simplismo con el cual estoy de acuerdo, pero para él no es lo mismo, no es igual. Espera algo de mí. Que sea hembra.
Aunque me cueste decirlo y afrontarlo, es necesario que me convierta en mujer, porque de ello depende mi vida la mayoría de las veces. Creo que el humano es muy intolerante y desesperado.
Después de tanto cuidado, amor y compañía que me ha hecho, si salgo macho me tira, me odia, me putea, se frustra y pareciera que todo lo antes vivido con él no fue más que un mero espejismo. Eso suele confundirme, aunque no los culpo, ellos tampoco me entienden.
A medida que crezco me pregunto que será de mí, a donde iré, qué harán conmigo, aunque son todas preguntas cuyas respuestas las conozco, no por adivina, sino por experiencia de vida, por las escasas posibilidades que existen de que la situación varíe. Siempre sucede lo mismo.
¿A DONDE VOY?
Lo lindo de mi vida es que voy a cualquier parte, a donde se me pida, se me necesite. No siempre son lugares extravagantes o muy lindos, a veces la tengo que pasar mal. Últimamente no estoy atravesando un buen momento, porque pareciera que a mi vida la manejan pocas personas que son las que deciden prácticamente todo.
No soy tan valiosa y costosa como ella, la que antes mencioné, pero tengo un precio. Ese monto es ficticio porque mi valor no es monetario sino sentimental, pero estas pocas personas se adueñaron de eso y hacen sus negocios con mi vida, con mis frutos.
No sé si ustedes lo saben, pero esta gente manda a que me siembren en cantidades, luego desechan la parte de mí que no es hembra y según algunos rumores la mandan a Paraguay, pero no me consta. La parte femenina la acumulan en camiones, los cuales van a depósitos “clandestinos”, lo escribo entre comillas porque los señores de azul saben dónde estoy, pero ellos reciben una comisión, por así decirlo, para que no se acuerden de dónde se encuentran estos.
Luego esta gente mueve sus contactos para poder venderme, olvidándose de que soy una planta que tiene vida o por lo menos la tuvo y que sintió y sufrió. Estos contactos pueden estar en cualquier país, pero por lo general se comunican con gente muy importante, a veces funcionarios, y compran muchos kilos de mí para luego revenderme en distintos puestitos escondidos, los cuales vuelven a negociarme con distintas personas.
Por suerte esta situación no es tan sencilla como parece, porque el traslado no siempre sale a la perfección. A veces lo que los humanos llaman “la ley” me encuentran y me secuestran, como dicen ellos, y me queman como si la culpa la tuviera yo, pero como dije antes no entiendo mucho a las personas.
Una vez instalada en este submundo, me pican y me mezclan con pasto u otros elementos y me venden, en forma de cigarrillo, o en bolsitas, o de otras formas también. Esta situación se repite una y otra vez, al punto tal que ni yo puedo llevar la cuenta de cuantas manos son por las que paso.
Dentro de mi relato hay muchas excepciones y distintas modalidades para venderme, pero no las puedo nombrar todas porque ciertos métodos están tan bien camuflados que aún no los descubro. Sin embargo, en todo este proceso nadie se preocupa por mí, solo les interesa el dinero que les puedo llegar a generar, porque para ellos soy simplemente un negocio.
Por otro lado, sería una hipócrita si no dijera que hay mucha gente que me quiere, que me disfrute, que le hago muy bien y que desea mi libertad. Que mi condición de planta y de ser viviente sea considerada como tal. Que mis semillas y flores no generen un negocio turbio y lleno de irregularidades que beneficie a unos pocos.
Hace muchos años que me di cuenta que la opinión de las personas sobre lo que soy está muy dividida. Yo no sé quien les dijo que soy lo peor de lo peor. Creo que los seres humanos están locos, porque crean cigarrillos mortales, bebidas alcohólicas destructivas, etc. Y lo peor de todo es que promocionan estos productos y la gente los compra felices y nadie dice nada, porque me parece que son legales, es decir que no se meten en problemas con la ley, pero qué se yo, es una simple opinión de una planta, ¿Quién me va a escuchar?
Así que bueno me recorro el mundo, paso de mano en mano, me tiran, me cortan, me pican, me meten en postres o en papeles envueltos, me llevan, me traen, me venden, me usan, me combinan con cosas raras, me ponen un precio, me empaquetan, me tiran, me esconden, me queman, y así puedo seguir. Conmigo pueden hacer eso y mucho más, pero el color verde único y el aroma con el que vengo al mundo son cosas que nadie nunca me podrá quitar y creo que ese es mi mayor logro, porque si hablan de mí esos detalles nunca pasan desapercibidos.
TODO TIENE UN FINAL
La ley de la vida es un ciclo que no se puede alterar y con el que hay que aprender a convivir. Los humanos por ejemplo nacen, se reproducen y se mueren. En mi caso, me plantan, florezco, me cortan, me pican, me venden y me consumen.
Aunque no lo parezca entre ustedes y yo tenemos algunas cosas en común. Las personas tienen distintas razas, colores, religiones, culturas, etc. Yo también tengo distintos tipos de semillas y cada una de ellas tiene su particularidad que le es inherente.
Otra cosa que tenemos en común es la felicidad. Se pasan sus vidas buscándola, muchos la encuentran, otros la tenían y la perdieron, otros desde que nacen hasta que mueren conviven con ella. Yo busco lo mismo, con la diferencia que la mía está en sus manos.
Mi mayor deseo es nacer en una casa, en donde me cuiden, me dejen crecer, me quieran, me alimenten y no me maten. A cambio, prometo dar lo mejor de mí para mantener a mi familia contenta y tranquila. Yo no elijo mi sexo como ustedes no eligen en donde nacer, pero ustedes pueden optar en donde prefieren que crezca y de qué manera y qué hacer conmigo.
Estoy prohibida como el fruto del que probaron Adam y Eva, no sé por qué, no entiendo. Me tratan como una droga, pero no se dan cuenta que droga es lo que ustedes crean para generar vicios en los ciudadanos y generar un consumo masivo, para que algunos pocos llenen sus bolsillos.
No soy un profeta y no intento cambiarlos, sólo busco mi libertad y mi felicidad. Hoy ellas dependen de ustedes y de lo que hagan para brindármelas. Es una decisión que deben tomar, todas pueden cambiar el curso de algo, en este caso, el de mi vida.
Si nadie me quisiera no podrían hacer negocios conmigo, pero como son muchos los que me desean significa que soy importante, por lo menos para algunos, y quiero hacer valer mis derechos. Creo que no soy maligna, la maldad pasa por aquellos que intentan ganar dinero a costa de mi vida.
¿Alguna vez te preguntaste cuánto vale tu vida, qué precio le pondrías, a cuánto te gustaría que te vendan? Claro, no tiene precio, porque no es algo con lo que se puede negociar, aunque sé que entre ustedes lo hacen, pero la realidad es que cada uno tiene derecho a vivir su vida en libertad sin tener un número colgado en forma de etiqueta.
No voy a dejar de existir, aunque me quemen en todas partes. Siempre voy a renacer como el ave fénix en cualquier lugar donde se me necesite, y lo saben. Es por eso que me tildan de droga o me prohíben, porque detrás de mí hay un gigantesco negocio que no quieren que se derrumbe.
La única forma de salvar mi vida y terminar con ese lado oscuro que me persigue, es legalizándome y permitiendo mi auto cultivo para que me planten aquellos que realmente me quieren, y no tengan que esconderme todo el tiempo.
Todos los que me niegan lo hacen porque no saben nada de mí, y se dejan llenar la cabeza por datos falsos que para lo único que sirven es para mantener un tráfico bochornoso. La información nos permite decidir, elegir lo que realmente queremos, pero claro, para eso es necesario dudar, porque la duda es el disparador de la búsqueda, la cual te lleva a la verdad, tu verdad y no la que quieren imponerte.
Esta es mi historia, desde mi visión, mi óptica, pero hay muchas más. Depende de ustedes elegir en cual creer y hacerla valer. Yo soy una planta muda, pero me expreso de muchas formas y trato de hacerlo notar, pero sólo lo ve aquel que realmente quiere.
PD= “La prohibición es un business, yo existo y no me vas a eliminar. La solución consiste en legalizar” Ska-P – Mis colegas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario