La globalización es un sustantivo utilizado y fabricado por grandes empresas, que buscaron expandirse por todo el mundo justificando sus actos monopólicos; y adueñarse del mercado en todos los ámbitos y rubros posibles.
Hoy en día la música, las comidas, las películas, las novelas, los diarios, las noticias, los bailes de todos los países se ven difundidos por todo el mundo, pero no en todo el mundo. Solo aquellas empresas, de algunos países, que intentan negociar con monopolios “internacionales” son capaces de expandir en forma mundial sus culturas, religiones, políticas, ideologías, etc.
Los grandes artistas latinoamericanos como Ricky Martin, Shakira, llegaron a ser reconocidos mundialmente, no por sus virtudes musicales, sus grandes voces, o su gran despliegue sobre el escenario, sino todo lo contrario. MTV es una empresa multinacional que negocia con representantes y firma contratos para poder introducirlos en el mercado internacional. Para eso los transforma en un estereotipo que la sociedad actual consume y asume como un objetivo final al cual se debe llegar para ser “perfectos”.
Canclini en su libro “La globalización en pedazos: integración y rupturas en la comunicación”, dice “Las macroempresas comunicacionales propician, mediante su expansión mundial, la diversificación multicultural de sus repertorios. En esta interacción algunos músicos, actores y directores latinoamericanos obtienen lugares de trabajo. Pero las tecnologías de grabación y reproducción que acercan estilos distantes los vuelven demasiado fácilmente conmensurables y son sometidos a un gusto estereotipado”.
La globalización está sujeta al mercado. Todo aquello que no brinde rédito económico no tendrá la misma difusión que si lo tuviese. El mercado mundial está manipulado por algunos sectores y empresas que superan las economías y los Estados de los países. “La globalización económica ha creido poder avanzar más rápido sin Estados, no poderes públicos transnacionales, sin globalización política” (Canclini).
La globalización informática está sujeta a grupos hegemónicos que deciden cómo, dónde, cuándo y por qué difundir ciertas informaciones, en base a los negocios que tengan armados. La CNN es la principal agencia de noticias del mundo, y es ésta la que distribuye las noticias a los diarios, en su mayoría monopolios de cada país, de lo que está sucediendo en el resto del mundo sin dejar opción a tomar ninguna decisión sobre las informaciones.
Internet pareciera ser el destello de luz que sobresale de la globalización, pero de a poco, cada vez más, se ve sometida a mega empresas que inducen al usuario a recaer siempre en los mismos sitios. Sitios o páginas que pertenecen a la misma empresa que los dirigió o que tiene un porcentaje monetario por cada individuo que ingresa. Por ejemplo Google, es el buscador por excelencia en todo el mundo. No es casualidad que cuando uno lo utiliza para buscar algo, los primeros links que salten sean aquellos que pagan mensualmente a la empresa por aparecer primeros, generando que los usuarios de ese buscador lleguen al destino que “ellos” han querido.
Sin embargo, internet es demasiado ámplio como para encerrarlo, pero la falta de información de una población sobre ciertos sitios que, no tienen la posibilidad de afrontar ciertos pagos o ciertos negocios o publicidades, se ven muy reducidos frente a los grupos “globalizadores”. “La economía criminal global es una forma capitalista avanzada” (Castells).
Dentro del texto de Canclini antes mencionado, hay una cita de Singer que dice “Cuando la liberalización global se subordina a intereses privados llevó a pensar en la necesidad de que la globalización sea políticamente conducida y que la disputa entre los grandes capitales sea contrarrestada mediante integraciones regionales. Se discute si la globalización es inevitable, y en qué grado, e incluso si es deseable en todos los aspectos de la producción, la circulación y el consumo”.
Concluimos en que los grandes capitales mundiales irrumpen en los pueblos para imponer sus negocios y adueñarse de los distintos mercados que abarcan a un país, a una nación, al mundo. Introducen sus marcas, comidas, músicas, etc, generando estereotipos, manipulando subjetividades, modificando ciudades, apartando a aquellos que no pudieron convencer y volviendo al pueblo en contra de ellos, marginándolos. Todo esto bajo el nombre y el poder de la “globalización”.
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