El periodismo investigación e independiente se encuentran en un momento crítico, al punto tal que la esencia del mismo se está perdiendo. Hoy en día, la libertad de expresión está arraigada a billetes, la investigación se centra en el morbo, lo sexual y lo horroso, ya que eso suma mas puntos de rating. Los Rodolfo Walsh desaparecen, mientras surgen los Majul. Creo que no hay mejor ejemplo explicativo como tal.
Ser periodista no es pagar un espacio de radio y hablar cualquier cosa. Ser periodista no es aparecer en la tele diciendo y mostrando lo peor de una sociedad o de un ser humano. Ser periodista no es escribir en un diario cualquier estupidez que nos digan o nos parezca, criticar sin haber investigado antes. La investigación es con lo que se mimetiza un periodista, de verdad. Muchos se pegaron el cartel de la profesión, pero ni siquiera tienen la carrera hecha.
Para ser un periodista investigación, es necesario ser independiente o que aquel que financie la investigación permita absoluta libertad a la hora de trabajar. En los días que corren las empresas de medios no brindan esa posibilidad, ya que la base de la información se centra en lo que vende más y no en lo que tiene más relevancia o jerarquía informativa, es decir, no permiten que el periodista ejerza su profesión.
Rodolfo Walsh fue un ejemplo de persona, pero más aún de periodista investigativo e independiente. Luego de haber entregado la carta abierta a la junta y su posterior desaparición, dejó algo en claro: la profesión de trabajador de prensa implica ser incorruptible, tener valores muy fuertes y, sobre todas las cosas, investigar todo aquello que nos cause una mínima duda, ya que a través de ésta salen a la luz muchas verdades ocultas, que jamás imaginábamos, tal como le pasó a Walsh.
La triste realidad nos demuestra que los periodistas actuales, en su gran mayoría, van en busca de la fama, el dinero, el canje y el poder. El poder de creerse impune ante las personas, ante las verdades que se les presentan y que ocultan. De esta manera, la motivación, la adrenalina de investigar algo que puede ser para un bien común, está debilitándose, disolviéndose, dejando entrever el desinterés por el acontecimiento e involucrándose en negocios.
La única esperanza son los jóvenes emprendedores que estudian esta maravillosa carrera, a quienes el dinero no los moviliza, sino el bichito en la pansa que se mueve cuando ven un incendio o un accidente de tránsito, y quieren averiguar de inmediato lo que sucedió.
Son ellos los que pueden cambiar esta realidad y volver a las raíces de la profesión. Profesión que supieron enaltecer y destacar innumerable periodistas, marcando una diferencia con el resto. Porque éste no es un oficio para cualquiera, sino para curiosos que tienen ganas de investigar, por el simple hecho de querer revelar verdades ocultas.
Son ellos los que pueden cambiar esta realidad y volver a las raíces de la profesión. Profesión que supieron enaltecer y destacar innumerable periodistas, marcando una diferencia con el resto. Porque éste no es un oficio para cualquiera, sino para curiosos que tienen ganas de investigar, por el simple hecho de querer revelar verdades ocultas.
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