Creo que todos buscamos lo mismo, no sabemos muy bien qué es, ni dónde está, oímos hablar de la hermana más hermosa, que se busca y no se puede encontrar. La conocen los que la perdieron, los que la vieron de cerca y desde muy lejos, y los que la volvieron a encontrar; la libertad. Así comienza una canción de Andrés Calamaro titulada: “La Libertad”.
Durante más de treinta años, poco se hizo para encontrar la hermana más hermosa, la tan preciada y deseada por todos. Es más, se la encerró en un cuarto donde nadie la pueda oír, ver y sentir. Muchos fueron los responsables y son responsables de su encierro, y todavía pelean por no dejarla respirar bajo ninguna circunstancia.
En los tiempos modernos que corren, se ha declarado una guerra con una sola finalidad, dejarla salir. Es la base de una Democracia, la idiosincrasia de los pueblos, la igualdad entre las personas. Es necesaria para que nos podamos expresar con absoluta independencia, sin preocuparnos por lo que dijimos, sin autocensurarnos.
La llave a esa puerta tiene nombre y apellido, Ley de Radiodifusión. Crearla no fue fácil y costó muchísimo, pero se pudo lograr; el problema surge de que hay grandes monopolios que van a hacer lo imposible para que no la utilicemos, y sigamos bajo la opresión de esas empresas que a través de la palabra impresa, la pantalla nos manipulen nuestra subjetividad.
A veces no tomamos la real conciencia sobre esta problemática, ya que no nos damos cuenta de que nos manejan como marionetas y repetimos lo que ellos desean o les conviene que digamos. Con la nueva Ley de Medios, se abrió un debate jamás antes discutido, nunca pensando, y es poner en tela de juicio el desempeño de los periodistas. Siempre se criticó a gobernantes y gobiernos, a políticas de Estado, a los piqueteros por cortar las calles o a los maestros, que hacían paro por intentar cobrar un sueldo digno, pero nadie nunca puso en duda el desempeño de los periodistas, hasta hoy.
Se puede estar en contra de todo o de nada, según cada uno, pero de lo que no se puede dudar es en ir en busca de la libertad, de una nueva ley que va a posibilitar abrir fuentes de trabajo para muchos periodistas desocupados, que la pluralidad de voces sea moneda corriente, que cada uno sea digno de decir lo que piense, pero sobre todas las cosas que cada uno sea libre, y cuando digo libre hablo de que podamos reflexionar por nosotros mismos, formulando nuestras propias decisiones y críticas sobre las temáticas que nos parezca apropiado, y no que repitamos como loros palabras impuestas o que hablemos de los temas que la agenda setting establezca.
El periodismo debe ser independiente, porque es una de las herramientas que utiliza la libertad para generar la democracia. Además, es necesario ya que, bajo una misma base, se puede realizar de diversas maneras la tarea periodística. El trabajador de prensa, no puede ni debe defender los grupos económicos que van en busca de un poder absoluto, bajo el lema “el fin justifica los medios”, porque ingenuamente ellos mismos se están encerrando en ese cuarto junto a la libertad, libertad de expresión, libertad de prensa.
Desde la vuelta a la “Democracia”, estamos en presencia de uno de los cambios más importantes como sociedad, esta Ley no es de ninguna presidenta, ni de ningún gobierno, es del pueblo argentino, porque nos compete a todos como Nación, como pueblo que quiere ser libre de opinar, debatir, discutir, leer, oír y ver lo que le interese; y por fin terminar con la supresión de gigantes que van en busca de sus intereses, en un esistema en el cual estamos inmersos, como lo es el Capitalismo Neoliberal.
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