Joseph Pulitzer, con su gran trayectoria investigativa y sus denuncias, dejó una influencia en los periodistas que aspiran a ganar el premio cuyo nombre le pertenece a él. Bob Woodward y Carl Bernstein, periodistas del Washington Post, que a través de sus denuncias lograron la renuncia de Richard Nixon, presidente de los Estados Unidos en ese momento. Robert Cox, editor del Buenos Aires Herald, perseguido y exiliado de la Argentina en la dictadura militar. Rodolfo Walsh, con su operación masacre y su carta abierta, desaparecido en época dictatorial.
A lo largo de la historia fueron muchos los periodistas que arriesgaron sus vidas, y no por su trabajo, sino por una ideología, un objetivo, por buscar la verdad. Esa verdad, que pareciera que nadie quiere encontrar, a la que todos le temen, a la que se paga mucho dinero porque no salga a la luz, a la que matan por intentar buscarla. Ellos la buscaron, la encontraron y la publicaron, eso es ser periodista investigativo e independiente, algo a lo que nos estamos desacostumbrando.
La crisis que está atravesando el periodismo investigativo e independiente, va a pasar como todas las crisis, y luego de cada una de ellas viene un cambio, un cambio para mejor, porque no se puede volver atrás de nuevo, mas bajo no se puede caer. En el 2001 había una crisis económica, en la que la gente se quedó sin sus ahorros, sin trabajos, casas, muchos se fueron a otros países, pro se salió y se está creciendo mucho. Al periodismo le va a pasar lo mismo y ya hay aires de cambio con la nueva ley de medios.
El periodismo actualmente está en jaque. En el ajedrez para ganar un partido hace falta matar al rey dejándolo en jaque mate. Esta profesión está esquivando de ser “asesinada”, la esencia y la pureza de aquellos que todavía entienden de que se trata investigar, denunciar, criticar son los que permiten que siga viva y son los jóvenes los que en el futuro lograrán ganar el partido, que alguna vez aquellos que nombré ganaron.
Finalmente el dinero, el rating, la fama, quedará totalmente apartada del periodismo, logrando que la verdad, la honestidad y la sinceridad renazcan de las cenizas como el ave fénix para poder, de una vez por todas, dar un pasito más hacia la democracia, la libertad de expresión y enaltecer esta profesión como lo supieron hacer Pulitzer, Cox, Walsh, Bob Woodward y Carl Bernstein.
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