Por Ignacio Pellizzón
Nota publicada en suplemento de Clarín, Mirador Provincial.
Alcanzar el volumen de una charla entre varios amigos, el ruido de un colectivo o
un bocinazo de auto, son motivos suficientes para clausurar cualquier bar de
Rosario, a razón de superar los niveles máximos de decibeles permitidos según
la ordenanza municipal de Ruidos Excesivos (46.542). El caso del emblemático
espacio cultural Olimpo, es el ejemplo más diáfano de lo vetusta que quedó
dicha ordenanza que data de 1972, cuando lógicamente los decibeles en la ciudad
eran mucho menores, y que al continuar vigente es el gran fantasma con el que
deben convivir los dueños de los bares hoy en día.
Desde hace tiempo que los emprendedores de los Bares Culturales
vienen luchando por una ordenanza que los regule en base a su real
funcionamiento. Actualmente, se ven atravesados no sólo por la ordenanza
conocida como “Ruidos Molestos”, sino también por la ordenanza de Espectáculos
Públicos (7218), que no contempla en ninguno de sus artículos la figura de “Bar
Cultural”, es decir que si en el espacio se baila se lo anota como: “Cantina,
Discoteca, Confitería bailable” y si no se baila se lo cataloga como:
“Restaurant o Café Cultural”, según se expresa en el artículo 2 de la
ordenanza; ergo los Bares Culturales –en los que se suelen desarrollar peñas,
shows, danzas, entre otros- padecen la ambigüedad que la normativa no regula. Bailar
o no bailar, esa es la cuestión.
PROYECTO ESTANCADO
Hace dos años, ingresó al Palacio Vasallo un proyecto que
pretende regular los Bares Culturales. Entre insistencias y luchas por parte de
Espacios Culturales Rosario (Ecur) y algunos concejales como Caren Tepp (Ciudad
Futura), María Eugenia Schmuck (FPCyS) y Fernanda Gigliani (Iniciativa
Popular), lograron que obtenga despacho desde la comisión de Cultura y llegue a
la de Gobierno, presidida por el edil radical Jorge Boasso. Sin embargo, desde
que arribó allí no hubo avance alguno para tratarla de modo que puede ser
votada en el recinto.
En diálogo con Mirador
Provincial, Caren Tepp, señaló que “el proyecto tuvo algunas modificaciones
y se encuentra en tratamiento desde mediados del año pasado. Está frenado por
una cuestión de mezquindad política” y agregó: “No avanza, también, porque
desde el oficialismo no hay una postura definida frente al tema de modificar la
ordenanza 7218”.
La intención de los bloques impulsores de la iniciativa, es
que la figura de “Club Social y Cultural” se la reconozca por fuera de la
ordenanza 7218 de Espectáculos Públicos, de modo que se pueda contemplar a los
espacios culturales de forma independiente, para “dejar de convivir con el
drama de si se baila o no”, dijo la edil.
“Es importante destacar que con el cierre de los bares
Olimpo y La Chamuyera, se ven florecen edificios en los espacios que supieron
ocupar, por ende es importante que se trate finalmente la normativa. Inclusive,
creemos que en el recinto están los votos necesarios para aprobar el proyecto,
pero no sucede porque falta el despacho de la comisión de Gobierno”, disparó
Tepp y culminó: “Si la nueva ordenanza hubiera estado vigente, se podría haber
evitado el cierre de Olimpo a través de mediaciones y líneas de crédito,
generando que estos espacios puedan resistir frente a los altos alquileres,
tarifazos, entre otros”.
BARES VENCIDOS
La Chamuyera, que se ubicaba en calle Corrientes 1380, cerró
sus puertas el 5 de diciembre del año pasado, tras haber sido noticia por el
botellazo que recibió desde un balcón una joven que salía del local. Si bien la
intención es que el bar siga funcionando en otra dirección, todavía sus
titulares no lograron encontrar reabrirlo.
"Hace ya algún tiempo les venimos contando que el 5 de
diciembre cerraríamos por un tiempo para hacer unas reformas a pedido de la
Municipalidad de Rosario. Bueno, parece que aprovecharemos el cierre y la baja
de temporada para mudarnos a otro espacio. Estamos terminando de decidirnos por
la nueva ubicación de nuestra querida Chamuyera que tiene que tener sus
características especiales”, había declarado en su momento su propietario,
Ramiro Brandan.
El caso más reciente es el de Olimpo, que atravesaba una
clausura de casi un mes por “Ruidos Molestos” y la dueña del inmueble definió
no renovarle el contrato a los titulares y así poder liberar la ochava para que
se construya un edificio, al igual que sucede de forma visible donde funcionaba
La Chamuyera.
"Nosotros estamos con una clausura de 25 días por
ruidos molestos a raíz de una denuncia que hizo el cura de la iglesia de la
cuadra. Sobre esta situación, hay una cuestión de desalojo por inconvenientes
con la propietaria del local. La dueña del inmueble no quiere saber nada más
con que se realice esta actividad de bar y prefiere orientar el espacio a una construcción
horizontal. Hasta acá se llegó. No se puede torcer la historia, parece",
declaró Pablo Teglia, uno de los titulares de Olimpo.
EL DRAMA DE NO
ESTAR REGULADOS
En Rosario no hay una cifra oficial de cuántos Bares
Culturales existen, “porque al no haber una regulación muchos trabajan desde
grupos cerrados, intentando subsistir como pueden”, explicó Teglia a Mirador Provincial. “Lamentablemente
hay muchos que trabajan sin habilitación justamente por no estar claras las
reglas del juego, es decir que no se hallan en ninguna de las figuras que
establece la actual ordenanza de Espacios Públicos”, agregó.
“Merecemos estar regulados y que se visibilice nuestro
problema, porque es el lugar para muchos artistas locales donde pueden
mostrarse y ejercer sus profesiones para un vasto público que desea consumir
cultura”, afirmó el titular de Olimpo.
Otro de los puntos clave que destacan desde los Bares
Culturales, es que se logre llegar a una mediación a la hora de recibir
denuncias de vecinos, “porque cualquiera puede levantar el teléfono y realizar
cualquier tipo de queja, pero sin comprender el trasfondo de si hay una
cuestión personal de por medio o un simple enojo con el espacio sin argumentos
válidos”, aseveró Teglia.
EL EJECUTIVO ESCUCHA
Los mismos representantes de la comunidad de los abres,
destacan que la secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario se hace
eco de los reclamos de los distintos emprendedores culturales de la ciudad y
genera reuniones con los mismos de forma esporádica para atender sus reclamos y
encontrar distintas soluciones viables para continuar fomentando y
desarrollando Bares Culturales, aunque una normativa específica que los regule
es fundamental para lograr sostener en el tiempo la actividad.
Este miércoles se
llevó adelante un nuevo cónclave para continuar dialogando en búsqueda de
soluciones eficientes y adecuadas a las diversas problemáticas que deben
enfrentar diariamente los emprendedores culturales. En ese sentido, el
secretario de Gobierno, Gustavo Leone, dijo a Mirador Provincial que la reunión fue “muy buena” y se
comprometieron desde el ejecutivo a “colaborar para lograr las habilitaciones
faltantes”. “Nosotros estamos a favor de la Cultura y continuaremos trabajando
en conjunto mientras se resuelve la cuestión de fondo que es la Ordenanza”,
cerró el funcionario.

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