sss ROSBARING: OTRA DE LA POLICÍA: SECUESTRADOS, AMENAZADOS Y TORTURADOS

miércoles, 2 de noviembre de 2016

OTRA DE LA POLICÍA: SECUESTRADOS, AMENAZADOS Y TORTURADOS

Foto: Andrés Macera (Rosario/12)
Fue lo que le pasó a dos jóvenes la semana pasada, cuando tres efectivos los detuvieron "sin razón alguna", llevándolos al ex Batallón 121 y amenazando: "Si nos denuncian les pegamos ocho tiros y los tiramos al río".

Por Ignacio Pellizzón



Hugo Taborda de 22 años, que desde hace cinco vive en Córdoba y regresó a Rosario de vacaciones, decidió pasar a visitar el jueves pasado a las cinco de la tarde a su amigo de la infancia, David Romano de 25, por su casa en Battle y Ordoñez y Paraguay, para ir a tomar una gaseosa al kiosco de la esquina. A mitad de camino, se dieron cuenta que no habían agarrado el envase, asique decidieron regresar por él. Casi llegando a la casa de David, se bajaron de dos autos (un Gol Trend blanco patente NSV 751 y un Fiat Palio gris oscuro patente OAV 425, ambos con vidrios polarizados), tres personas con armas que no se identificaron, pero por el modo de operar se detectó que eran policías. Los tiraron al piso, los requisaron, los metieron en los vehículos y les advirtieron: "Sí hacen la denuncia les metemos ocho tiros y los tiramos al río". Crónica de un tormento.

“Antes de introducirnos en el auto y llevarnos al ex Batallón 121, a mi amigo David lo ponen boca abajo en el suelo, y uno de los policías vestido con pasamontaña negro, gorra y campera de Newell’s old Boys le empieza a pegar, y a mí (Hugo) me arrojan en el coche. En ese momento, se acercaron vecinos de la cuadra que nos conocían para preguntar qué pasaba y los policías les respondieron que nos llevaban por tentativa de robo, entorpecimiento de procedimiento y resistencia a la autoridad”, reflejó Taborda, quien no comprendía por qué razón los estaban llevando.

En correlato con el testimonio de Hugo, David (su amigo) comentó a este medio que “jamás se identificaron quiénes eran, nos tiraron al piso, nos requisaron, no nos encontraron nada”. También, “nos robaron los celulares” que, según el discurso de los policías, se perdieron supuestamente en el procedimiento, aunque “nosotros vimos que los guardaron en una de las guanteras de los autos”. Los tres policías “nos armaron la causa por: tentativa de robo, entorpecimiento de procedimiento y resistencia a la autoridad”.

EL TORMENTO

“Al llegar al ex Batallón 121, nos metieron en una especie de baño detrás de la Jefatura, donde nos esposaron a un banquito mientras nos amenazaban diciendo que nos iban a meter cocaína y marihuana”, confesó Hugo a Mirador Provincial. Las amenazas se fueron incrementando, al punto de amedrentarlos con que si los agarraban de noche “nos metían ocho tiros y nos tiraban al río”, agregó el joven de tan solo 22 años.

“Nos apretaron; dijeron que si los denunciábamos solamente a ellos les iban a abrir un sumario, pero que tanto la placa como la pistola las iban a seguir portando, y que, al trabajar de civil, sabían dónde vivíamos; iban a esperar entre cinco y seis meses para buscarnos, pegarnos ocho balazos y tirarnos al río”, apuntó en su estremecedor y aterrador relato David.

Según consta en la denuncia a la que accedió SaberNoPuedeSerUnLujo, el supuesto policía con pasamontaña, tenía el rostro descubierto y fue el que peor trató e insultó a los jóvenes, los pateaba y torcía sus manos, tanto es así que a David le fracturó uno de sus dedos de la mano derecha. También, el mismo policía observó que David tenía tatuajes de Rosario Central en ambos brazos, lo que originó que empezara a agredirlo aún más, advirtiéndole que le estaba pasando esto por “sina”, lo tiró al piso y cada vez que le preguntaba de qué cuadro era y David respondía que era de Central, el policía le pegaba un puñetazo en la cara.

Otra de las humillaciones que sufrieron los amigos, fue que les sacaban fotos cual retrato heroico, los filmaban y enviaban audios mofándose de lo que les estaban haciendo a los jóvenes. Luego, personal policial procedió a ficharlos y tomarles las huellas digitales, los alojaron en un calabozo frente al baño en el que los torturaron nuevamente.

Fue gracias a que un familiar de Hugo siguió lenta y sigilosamente el vehículo que los transportaba y así, lograron dar con el paradero de los jóvenes

POR LA CARA Y LA GORRA

“Teníamos miedo de hacer la denuncia, pero el diputado provincial por el Frente Social y Popular (FSP), Carlos Del Frade, se acercó, involucró y nos acompañó en el proceso de denuncia, porque no queremos que les pase a otros pibes. No le encontramos ninguna explicación a los por qué. La pasamos realmente mal. Tuvimos suerte de que estábamos en la esquina de nuestras casas, por eso vecinos y familiares intervinieron, porque de otro modo no sé qué hubiera pasado”, reflexionó Hugo.

En diálogo con SaberNoPuedeSerUnLujo, Del Frade argumentó: “Este es un caso obscenamente claro, porque mientras nosotros estamos denunciando lo que le hicieron a dos muchachos de barrio por portación de caras y usar gorra, estamos viendo como hay mano dura contra los pibes de los barrios, y en forma paralela, en medio de la megacausa, nos enteramos que la Municipalidad de Rosario quiere hacer un blanqueo de inmuebles no declarados, es decir la matriz del megafraude, con lo cual la obscenidad consiste en que son duros contra la gente de abajo y absolutamente blandos con los de arriba. En este contexto se da esto. Del mismo modo que sucedió en la Dirección Provincial de la Niñez, al igual que en el recital de Viejas Locas”.

“Evidentemente –continuó- hay una cultura punitiva, a partir de las movilizaciones reclamando seguridad, en donde es muy clara la línea que se está bajando desde el nivel nacional, provincial y municipal. Palos para abajo y coartadas para los delincuentes de guantes blancos”, disparó el diputado.

“A estos chicos se les armó una causa falsa, hay que hacer una investigación seria para identificar quiénes son los tipos, que intuimos que son parte de la Policía de Investigación (PDI). Yo creo que estamos inmersos en el decreto 228 del macrismo del 21 de enero, en donde se baja esta idea de intervenir en los barrios y dejar de lado la verdadera economía del delito”, afirmó Del Frade.


La denuncia fue realizada por los jóvenes en el Ministerio Público de la Acusación, Unidad Fiscal de Corrupción y Violencia Institucional, donde la fiscal Karina Bartocci llevará adelante la investigación. 


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