sss ROSBARING: LA INOCULTABLE METAMORFOSIS DE LA POBREZA EN ROSARIO

lunes, 17 de octubre de 2016

LA INOCULTABLE METAMORFOSIS DE LA POBREZA EN ROSARIO



Los índices de miseria suben o bajan, pero nunca se eliminan, sino que se transforman: cómo mutaron los hábitos, qué nuevas formas de sobrevivir se generaron y qué rol cumple el narcotráfico en las zonas más críticas.

Por Ignacio Pellizzón

Publicado en suplemento de Clarín, Mirador Provincial.


Últimamente hablar de pobreza en Argentina implica mencionar cifras frías. Las discusiones entre políticos, empresarios y opinólogos de bares se basan en si creció o disminuyó en comparación con el año anterior, evitando dejar de lado la abstracción de los números para compenetrarse de lleno en las causas de los altos índices, pero además olvidándose de ponerle un rostro a la pobreza. Detrás de cada número, hay una persona, una cara, una injusticia.

Las estadísticas cumplen un rol fundamental a la hora de generar un diagnóstico de la problemática. Según los últimos datos difundidos por el Indec, luego de tres períodos sin hacerlo, reveló que el 32, 2% de la población argentina es pobre, es decir uno de cada tres o tres de cada diez, y que el 6, 3% es indigente. Al pasar estos porcentajes a números concretos, se reveló que 8, 7 millones de personas son pobres y 1, 7 millones son indigentes.

En Rosario, por su parte, según datos oficiales de la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad, se detecta que la demanda de prestaciones sociales en la ciudad creció un 28% en relación a agosto del año pasado, es decir en solicitudes de Tarjetas de Ciudadanía, presencia de niños y niñas en Centros de Convivencia y asistencia a comedores comunitarios.

Si bien hasta la fecha no hay cifras oficiales ni extraoficiales que certifiquen en términos numéricos y porcentuales la cantidad de pobres e indigentes que hay en Rosario, diferentes ONGs y activistas sociales que recorren los barrios de la ciudad constantemente, apuntan que los “índices crecieron y son notorios”, aunque entre sus opiniones dejan entrever que más allá de si las cifras aumentaron o decrecieron, apuntan que el epicentro de la crítica situación actual se centra en los cambios, la metamorfosis que sufrió la pobreza en la ciudad.

POBRE, SOLDADO

En el mes de septiembre la Canasta Básica, según la asociación de usuarios y consumidores Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria (Cesyac), alcanzó una suma total de 19.878 pesos para una familia tipo de cuatro integrantes, mientras que el salario mínimo vital y móvil se ubica en 8.060 pesos, por ende se entiende que son necesarios más de dos salarios para alcanzar la Canasta Básica.

Frente a esta situación, diversas ONGs barriales afirman que muchos pibes son cooptados por bandas narco para que trabajen de soldaditos en los búnkers que se encuentra en distintas zonas, alcanzando sueldos superiores a cualquier salario de un trabajador medio.

Alejandra Fedele, perteneciente a Movimiento Evita y con extensa trayectoria en el territorio, explicó a Mirador Provincial que “el narcotráfico resalta en los barrios más humildes, porque escasean de recursos y, frente a esta situación, son muchos los que terminan siendo soldaditos de búnkers o se acercan a la delincuencia como método de supervivencia. El nivel de violencia en los barrios es altísimo, es terrible”.

“Los chicos de los barrios cuando consumen drogas, no están consumiendo lo mismo que personas de clase media o alta, sino que toman lo peor de lo peor y esto se convierte en violencia directa, es decir que en las zonas más marginales se exacerban los efectos del consumo de estupefacientes”, señaló con indignación.

En misma sintonía, Carolina Vicente de la ONG Comunidad Rebelde, coincide con Fedele en que “se nota que la pobreza creció, sobre todo porque se denota que muchos trabajadores pasaron a ser informales y a realizar changas para lograr seguir adelante”, y destaca que “los pibes están muy vulnerables a terminar siendo soldaditos porque no hay inclusión por parte de los gobiernos y además porque no hay salarios que se comparen con lo que ganan haciendo ese trabajo”.

Al respecto la titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Laura Capilla, manifestó: 
"Lamentablemente estos datos no nos sorprenden, hace meses que advertimos que la situación está empeorando, sobre todo en lo laboral, las familias más vulnerables están perdiendo sus trabajos, a veces informales, o changas y esto los ubica en una situación de mayor vulnerabilidad".

En ese sentido, argumentó que a comienzos de este año desde el municipio se trabaja para coordinar acciones conjuntas con el gobierno nacional. "En marzo nos reunimos con la ministra Stanley y demás autoridades nacionales y les planteamos que estábamos registrando un mayor desempleo y en consecuencia un aumento fuerte de la demanda social en los barrios;  y como previmos, esto se agravó en estos últimos meses", aceptó Capilla.

MÁS CASILLAS

El próximo 2 de noviembre, la ONG Techo presentará públicamente la actualización del informe de asentamientos informales que hay en el Gran Rosario, ya que el último registro data del año 2013. No obstante, fuentes cercanas confiaron a Mirador Provincial que los números se vieron aumentados, pese a que no quisieron confirmarlo oficialmente.

No obstante, vale recordar que en el último trabajo presentado hace tres años se destapaba que había 172 asentamientos informarles en los que habitaban cerca de 50.500 familias, mientras que estrictamente en la ciudad de Rosario había 110 asentamientos, albergados por un total de 35.610 familias.

También, en el último informe, se reflejaba que del total de los asentamientos informales que había en el área metropolitana, el 52% eran villas, 42% asentamientos y 6% barrios populares informales.

El titular de Movimiento Solidario, Richard Camarasa, expresó a Mirador Provincial: “Hay un crecimiento en pobreza y crisis social. Esta forma de crecimiento tan abrupta se nota desde fines del año pasado a la actualidad. Los números que nosotros barajamos desde nuestros espacio asustan, porque se ha triplicado la demanda de la forma de contención que nosotros prestamos a través de bandejas de comida, insumos para personas que están en situación de calle”.

“La necesidad, a diferencia de años anteriores, se prolifera en cantidad de cosas que la gente necesita. Hace aproximadamente siete años atrás, nosotros trabajábamos de manera en la que solamente asistíamos con una bandeja de comida, mientras que en la actualidad cada persona puede realizar dos pedidos, de modo que no se nos vaya nuestro límite. Lo que más nos piden hoy en día son productos básicos como leche, pañales y alimentos no perecederos”, detalló Camarasa.

CRECER PARA ATRÁS

La dirigente de Movimiento Evita suscribe el mismo panorama. “En Rosario en los últimos años creció la pobreza, pero la pobreza estructural. Los principales factores que inciden directamente en este aumento es la ausencia del Estado y de políticas sociales serias. Hay barrios donde hay asentamientos que no tienen cloacas, aguas, luz, urbanización, es decir viven en condiciones indignas. Además, se agrega la falta de inclusión social en los jóvenes”.

Y confirma: “Los asentamientos crecieron, hay espacios nuevos que tienen que ver con la informalidad del trabajo, por ende no se puede acceder a un terreno o materiales para construir sus hogares. La gente no está en condiciones de poder alcanzar una vivienda”.

En mismas sintonía y sobre un segundo encuentro con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación llevado a cabo los primeros días de septiembre, desde el municipio reiteraron la preocupación y otorgaron datos relevantes de las zonas más afectadas de la ciudad, según señalan oficialmente.

"Viajamos nuevamente a Buenos Aires con la intendenta a acercarle a la ministra Stanley datos precisos de las zonas más necesitadas de la ciudad, ellos se comprometieron a trabajar conjuntamente con nuestros equipos para la tramitación de la AUH y la pensión universal a la vejez", remarcó Laura Capilla.

“Ante este escenario, la Municipalidad y la Provincia, aparte de gestionar la colaboración de Nación, continúan desarrollando acciones, en el marco del Plan Abre, en los barrios más necesitados de la ciudad, como las intervenciones integrales y los operativos de tramitación de DNI, como así también relevamientos de prestaciones sociales”, culminó la secretaria de Desarrollo Social local.

En conclusión, a veces no hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no quiere oír. Las cifras tienen su razón de ser para contextualizar en qué estado se está, pero si no se ataca de raíz el flagelo de la pobreza, que produce mayores injusticias sociales y que desde hace tiempos los grupos narcocriminales se aprovechan, encontrando un nicho ideal para instalarse y expandirse como una metástasis en los barrios marginados, seguiremos discutiendo cifras del Indec, pero viendo en la calle el peor rostro que los números ofrecen.

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