Por Ignacio Pellizzón
Nota publicada en suplemento de Clarín, Mirador Provincial.
“Hace dos meses aproximadamente que tenemos la boleta de la
luz vencida”, afirman desde el club Atalaya. “Pasamos de pagar mil pesos de
Agua a tener que abonar seis mil”, declaran desde la entidad Reflejos. “si
aumentamos la cuota la gente se va”, señalan desde el club Caova. Así está
planteada la alarmante situación de la mayoría de los 350 clubes de barrio que
funcionan en Rosario.
La problemática del aumento de las tarifas no sólo afecta a
las Pymes y los colegios, sino también a las instituciones deportivas de los
barrios, que cumplen un rol fundamental en la sociedad y que constantemente
deben luchar contra viento y marea para poder mantenerse en pie. Se trata de
una inmensa mayoría que reclama atención estatal para poder surfear la catarata
de incrementos en servicios que perjudican directamente las finanzas de las
entidades.
ASFIXIADOS
En diálogo con Mirador Provincial, el presidente del Club
Reflejos, Marcelo Antonelli, ubicado en Empalme Graneros, reflejó su
preocupación frente a las nuevas boletas que le llegaron. “Nosotros solíamos
pagar entre 800 y 1.200 pesos de luz como máximo, mientras que con los aumentos
nos llegó una cifra de un 200% más, es decir que supera los 3.200 pesos”.
No solamente se siente en la electricidad, sino también en
el Agua, ya que son varias instituciones que cuenta con pileta para poder
practicar natación. “En relación al Agua, veníamos de pagar mil pesos y ahora
la última boleta marca que tenemos que pagar seis mil. Se hace muy cuesta
arriba mantenerse en estos parámetros”, detalló Antonelli.
Otro de los clubes consultados por Mirador Provincial, es
Atalaya, que se encuentra en el corazón del barrio República de la Sexta en la
zona este de Rosario, junto con otras instituciones como: Sportsmen Unidos, El
Tala, Temperley.
Su presidenta, Sol Nieto, reflexionó frente a la dramática
situación que está viviendo Atalaya. “La luz es algo que todavía no pudimos
pagar, porque pasamos de tener una tarifa de once mil pesos a una de 25 mil,
por lo que superamos el plazo del segundo vencimiento y estamos frente a la
posibilidad de que nos corten el servicio”.
“La realidad es que el consumo no ha variado, sino que se
mantuvo, por lo que es muy complicado afrontar estos gastos, porque no se puede
generar menos gastos propios”, habida cuenta que generaría tener que cesar
alguna actividad deportiva que allí se practique, lo que conllevaría a una
disminución de la masa societaria.
Por su parte, el presidente del club Caova, Miguel Dolce,
que se encuentra en la calle Víctor Andrade 2060, fue más crítico con las
autoridades estatales, denotando un evidente malestar por los aumentos y las
contradicciones de las políticas sociales. “Nos endulzan los oídos pero después
no hay gestión pragmática. No se mueven en consecuencia”, dijo.
“Cuando el concepto era ser solidario, ellos fueron
solidarios. Pero cuando es la meritocracia, aparece la bajada de caña. Que no
se vayan contagiando del concepto que bajan de la Nación”, aludiendo al término
“Meritocracia” (forma de gobierno basada en el mérito. Las posiciones
jerárquicas son conquistadas con base al mérito, y hay una predominancia de
valores asociados a la capacidad individual o al espíritu competitivo),
utilizado por la firma Chevrolet en su spot publicitario para anunciar el
lanzamiento de la nueva versión del vehículo Cruze, que se presentó en la
planta de General Motor en Alvear con la presencia del presidente Mauricio
Macri.
MÁS ES MENOS
Ateniéndose a las reglas del libre mercado, cabe entender
que si aumentan los gastos, se incrementan los costos de los servicios
prestados. Frente a este planteo, la respuesta de los clubes de barrio es
unánime. Ninguno está dispuesto a aumentar la cuota societaria, ya que de
hacerlo entienden que muchas personas no podrán pagarla, por lo que deberán
dejar de enviar a sus hijos e, inclusive, desistir de ir ellos mismos a un
espacio que no solo contiene y protege a los niños del desamparo de la calle,
sino que se trata del epicentro de actividades deportivas y generación de lazos
sociales.
La representante de Atalaya, expresó que cuentan con un
total de casi 900 socios, de los cuales “pagan la cuota religiosamente entre
600 y 700 socios” a un precio de 130 por mes. “No podríamos incrementarla, ya
que el último aumento lo hicimos en febrero, por lo que sería un golpe muy fuerte
para las familias que dejarían de venir al club seguramente”.
“Hay que tener en cuenta que hay grupos familias con tres o cuatro hijos y se
les dificulta afrontar el pago de la cuota. Por eso, buscamos formas
alternativas para intentar paliar el incremento tarifario, pero todavía no
pudimos pagar la luz, por lo que sabemos que esto traerá consecuencias como el
corte de servicio”, agregó Nieto.
El panorama del club Reflejos es aún más crítica. “Nosotros
tenemos un aproximado de 240 socios, de los cuales solían pagar la cuota en
tiempo y forma entre 80 y 100, pero el último mes solamente la pudieron abonar
15 personas, es decir que los ingresos a la institución se vieron altamente
reducidas”, se lamentó Antonelli.
El dirigente de Caova opinó que si aumentan la cuota “la
gente se va” y no les quedará más remedio que tocar los ahorros del club,
previstos para gastos extraordinarios, simplemente para pagar los servicios.
¿PLAN B?
Desde la Legislatura provincial lanzaron propuestas para
amortiguar el impacto y proteger a los espacios deportivos amateurs de la
ciudad y la provincia. El diputado provincial Roberto Mirabella pidió a la EPE
que retrotraiga los valores de facturación a noviembre de 2015, es decir antes
de los dos aumentos de diciembre y febrero, para todas las instituciones
deportivas de la provincia.
La iniciativa presentada por el legislador del Frente Para
la Victoria propone “definir un cuadro tarifario de carácter especial en las
facturaciones por los consumos generados por las instituciones deportivas de la
provincia”. Dicha medida alcanzaría a las facturaciones emitidas por la EPE
desde el primero de diciembre de 2015.
Desde el otro signo político, los diputados socialistas que
integran la Cámara baja provincial presentaron un proyecto para beneficiar a
los clubes de barrio con una tarifa social. La misma plante adherir a la ley
nacional 27.098, promulgada en el mes de enero de 2015, la cual establece un
"régimen de Promoción de los Clubes de Barrio y de Pueblo". "Son
clubes humildes, que hacen un gran esfuerzo y trabajo de contención social,
tienen hasta 2000 socios y sufren los vaivenes económicos producto de la
inflación y no pueden trasladar esos costos a la cuota de los asociados", aseveró
el legislador socialista, Joaquín Blanco.
"Es muy importante porque en el artículo 16 plantea una
tarifa social para los servicios públicos, para el suministro de luz, de agua y
de gas, costos que -a partir del tarifazo a nivel nacional- se han disparado y
hacen inviable el sostenimiento de los clubes", agregó.
Si bien en el año 2015 se invirtieron 30 millones de pesos
destinados a infraestructura y funcionamiento de clubes de barrio,
representando un monto que asciende a un total de más de 50 millones en los
últimos cuatro años, es evidente que la ayuda del gobierno provincial debe ser
mas animosa en pos de proteger a los socios invisibles de los barrios que
desempeñan funciones imprescindibles. Más aún en un contexto en el que la
economía familiar está mutando de paradigma, y en vez de observar el abismo, el
abismo los observa.




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