sss ROSBARING: CLUBES DE BARRIO: CUANDO MÁS, ES MENOS

miércoles, 1 de junio de 2016

CLUBES DE BARRIO: CUANDO MÁS, ES MENOS


Por Ignacio Pellizzón

Nota publicada en suplemento de Clarín, Mirador Provincial.


“Hace dos meses aproximadamente que tenemos la boleta de la luz vencida”, afirman desde el club Atalaya. “Pasamos de pagar mil pesos de Agua a tener que abonar seis mil”, declaran desde la entidad Reflejos. “si aumentamos la cuota la gente se va”, señalan desde el club Caova. Así está planteada la alarmante situación de la mayoría de los 350 clubes de barrio que funcionan en Rosario.

La problemática del aumento de las tarifas no sólo afecta a las Pymes y los colegios, sino también a las instituciones deportivas de los barrios, que cumplen un rol fundamental en la sociedad y que constantemente deben luchar contra viento y marea para poder mantenerse en pie. Se trata de una inmensa mayoría que reclama atención estatal para poder surfear la catarata de incrementos en servicios que perjudican directamente las finanzas de las entidades.

ASFIXIADOS



En diálogo con Mirador Provincial, el presidente del Club Reflejos, Marcelo Antonelli, ubicado en Empalme Graneros, reflejó su preocupación frente a las nuevas boletas que le llegaron. “Nosotros solíamos pagar entre 800 y 1.200 pesos de luz como máximo, mientras que con los aumentos nos llegó una cifra de un 200% más, es decir que supera los 3.200 pesos”.

No solamente se siente en la electricidad, sino también en el Agua, ya que son varias instituciones que cuenta con pileta para poder practicar natación. “En relación al Agua, veníamos de pagar mil pesos y ahora la última boleta marca que tenemos que pagar seis mil. Se hace muy cuesta arriba mantenerse en estos parámetros”, detalló Antonelli.

Otro de los clubes consultados por Mirador Provincial, es Atalaya, que se encuentra en el corazón del barrio República de la Sexta en la zona este de Rosario, junto con otras instituciones como: Sportsmen Unidos, El Tala, Temperley.

Su presidenta, Sol Nieto, reflexionó frente a la dramática situación que está viviendo Atalaya. “La luz es algo que todavía no pudimos pagar, porque pasamos de tener una tarifa de once mil pesos a una de 25 mil, por lo que superamos el plazo del segundo vencimiento y estamos frente a la posibilidad de que nos corten el servicio”.

“La realidad es que el consumo no ha variado, sino que se mantuvo, por lo que es muy complicado afrontar estos gastos, porque no se puede generar menos gastos propios”, habida cuenta que generaría tener que cesar alguna actividad deportiva que allí se practique, lo que conllevaría a una disminución de la masa societaria.

Por su parte, el presidente del club Caova, Miguel Dolce, que se encuentra en la calle Víctor Andrade 2060, fue más crítico con las autoridades estatales, denotando un evidente malestar por los aumentos y las contradicciones de las políticas sociales. “Nos endulzan los oídos pero después no hay gestión pragmática. No se mueven en consecuencia”, dijo.

“Cuando el concepto era ser solidario, ellos fueron solidarios. Pero cuando es la meritocracia, aparece la bajada de caña. Que no se vayan contagiando del concepto que bajan de la Nación”, aludiendo al término “Meritocracia” (forma de gobierno basada en el mérito. Las posiciones jerárquicas son conquistadas con base al mérito, y hay una predominancia de valores asociados a la capacidad individual o al espíritu competitivo), utilizado por la firma Chevrolet en su spot publicitario para anunciar el lanzamiento de la nueva versión del vehículo Cruze, que se presentó en la planta de General Motor en Alvear con la presencia del presidente Mauricio Macri.

MÁS ES MENOS



Ateniéndose a las reglas del libre mercado, cabe entender que si aumentan los gastos, se incrementan los costos de los servicios prestados. Frente a este planteo, la respuesta de los clubes de barrio es unánime. Ninguno está dispuesto a aumentar la cuota societaria, ya que de hacerlo entienden que muchas personas no podrán pagarla, por lo que deberán dejar de enviar a sus hijos e, inclusive, desistir de ir ellos mismos a un espacio que no solo contiene y protege a los niños del desamparo de la calle, sino que se trata del epicentro de actividades deportivas y generación de lazos sociales.

La representante de Atalaya, expresó que cuentan con un total de casi 900 socios, de los cuales “pagan la cuota religiosamente entre 600 y 700 socios” a un precio de 130 por mes. “No podríamos incrementarla, ya que el último aumento lo hicimos en febrero, por lo que sería un golpe muy fuerte para las familias que dejarían de venir al club seguramente”.

“Hay que tener en cuenta que hay  grupos familias con tres o cuatro hijos y se les dificulta afrontar el pago de la cuota. Por eso, buscamos formas alternativas para intentar paliar el incremento tarifario, pero todavía no pudimos pagar la luz, por lo que sabemos que esto traerá consecuencias como el corte de servicio”, agregó Nieto.

El panorama del club Reflejos es aún más crítica. “Nosotros tenemos un aproximado de 240 socios, de los cuales solían pagar la cuota en tiempo y forma entre 80 y 100, pero el último mes solamente la pudieron abonar 15 personas, es decir que los ingresos a la institución se vieron altamente reducidas”, se lamentó Antonelli.

El dirigente de Caova opinó que si aumentan la cuota “la gente se va” y no les quedará más remedio que tocar los ahorros del club, previstos para gastos extraordinarios, simplemente para pagar los servicios.

¿PLAN B?



Desde la Legislatura provincial lanzaron propuestas para amortiguar el impacto y proteger a los espacios deportivos amateurs de la ciudad y la provincia. El diputado provincial Roberto Mirabella pidió a la EPE que retrotraiga los valores de facturación a noviembre de 2015, es decir antes de los dos aumentos de diciembre y febrero, para todas las instituciones deportivas de la provincia.

La iniciativa presentada por el legislador del Frente Para la Victoria propone “definir un cuadro tarifario de carácter especial en las facturaciones por los consumos generados por las instituciones deportivas de la provincia”. Dicha medida alcanzaría a las facturaciones emitidas por la EPE desde el primero de diciembre de 2015.

Desde el otro signo político, los diputados socialistas que integran la Cámara baja provincial presentaron un proyecto para beneficiar a los clubes de barrio con una tarifa social. La misma plante adherir a la ley nacional 27.098, promulgada en el mes de enero de 2015, la cual establece un "régimen de Promoción de los Clubes de Barrio y de Pueblo". "Son clubes humildes, que hacen un gran esfuerzo y trabajo de contención social, tienen hasta 2000 socios y sufren los vaivenes económicos producto de la inflación y no pueden trasladar esos costos a la cuota de los asociados", aseveró el legislador socialista, Joaquín Blanco.

"Es muy importante porque en el artículo 16 plantea una tarifa social para los servicios públicos, para el suministro de luz, de agua y de gas, costos que -a partir del tarifazo a nivel nacional- se han disparado y hacen inviable el sostenimiento de los clubes", agregó.

Si bien en el año 2015 se invirtieron 30 millones de pesos destinados a infraestructura y funcionamiento de clubes de barrio, representando un monto que asciende a un total de más de 50 millones en los últimos cuatro años, es evidente que la ayuda del gobierno provincial debe ser mas animosa en pos de proteger a los socios invisibles de los barrios que desempeñan funciones imprescindibles. Más aún en un contexto en el que la economía familiar está mutando de paradigma, y en vez de observar el abismo, el abismo los observa.


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