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| Fuente: La Capital |
Con el nuevo Código Procesal Penal, ¿qué cambios podrían haber sufrido casos emblemáticos como el de Pira, si hubiera estado vigente el nuevo Sistema?; ¿Se habría alterado el desenlace?; ¿Es realmente una mejora en materia penal?
Por Ignacio Pellizzón
Nota publicada en Revista 30D
En Marzo de 1997 sucedió en Rosario un hecho que marcó un precedente en la historia de las tragedias automovilísticas, no sólo por aberrante y despreciable, sino por su desenlace: Sebastián Pira, de 21 años, atropelló y mató a Celeste Haiek, de 22, y Daniela Caruso, de 16, tras cruzar Bv. Oroño por calle Salta a 130 km por hora en un Ford Galaxy.
De esta manera, la primera de las jóvenes falleció al instante por el golpe, mientras que la segunda se aferró al capó del vehículo, del cual se desprendió en la esquina de Balcarce, para que el joven lejos de auxiliarla, huyera pasándole por encima. Dos años y medio después volvió a fugarse, pero esta vez de Amsterdam (Holanda), tras el juicio de extradición. Nunca más apareció.
Desde que se puso en marcha en Febrero de este año el nuevo Código Procesal Penal, surge el interrogante de saber si los nuevos guardianes de la Justicia podrán agilizar el ingreso de los ciudadanos a la Ley o si el Sistema mantendrá su postura burocrática, la cual lejos de apaciguar las almas pregona lo más incivilizado de los civilizados. ¿Seguirá la Justicia mirando sin ver, o el “Caso Pira” pasará a formar parte de uno de los capítulos más trágicos en la historia de Rosario que no volverá a repetirse?
HABLAN LOS EXPERTOS
Con más de 40 años de experiencia en materia penal, miembro redactor del nuevo Código y Fiscal de Cámara, Guillermo Camporini dialogó con 30D acerca de cómo hubiera podido influir el nuevo Sistema en caso de haber estado en vigencia en aquel momento. "Si se acepta la postura sostenida por el Juez y la Cámara, que no es la de la Fiscalía y que ha motivado un Recurso Extraordinario ante la Corte de Santa Fe por parte de la colega, Cristina Rubiolo, la prescripción hubiera operado igual ya que hubiera superado el plazo máximo de 12 años abierta la causa”.
“Lo que hubiera determinado el nuevo Código Procesal Penal era el tiempo en que Pira podía estar en libertad o no durante la tramitación del proceso: en su momento el Juez lo procesa por dos hechos de homicidio culposo, de modo que si hubiera estado vigente el nuevo Sistema, y el fiscal iba a la audiencia imputativa y se lo planteaba como culposo, Pira hubiera mantenido su libertad igualmente”.
“La diferencia es que con el nuevo Sistema hay una mayor inmediatez en lo que refiere al planteo del fiscal y lo que tiene que resolver el juez con un plazo fijo (24, 48 horas) para que se presenten pruebas de que el homicidio era doloso, lo que conlleva prisión preventiva”, señaló Camporini.
“De esta manera, -continúa el Fiscal de Cámara- al presentarse pruebas suficientes que generen un cambio de carátula (como sucedió con Pira, de culposo a doloso) la detención del imputado se podría haber realizado de forma más inmediata lo que podría, tal vez, haber evitado su fuga”.
CÓMO OPERARÍA LA JUSTICIA HOY
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| Fuente: La Brújula |
Si bien se trata de una elucubración, Franceschetti aclara: “El imputado podría decir que teme a que todo cambie y le pidan prisión preventiva, y así no presentarse a la audiencia, declarándoselo en rebeldía y exigiendo su captura”.
“Es decir, fugarse se podría haber fugado igual –continúa el defensor Regional-, aunque se hubiera operado de un modo distinto. La diferencia es que se hubiera escapado sin tener la seguridad de la resolución que realmente se iba a tomar, mientras que Pira se fugó sabiendo el cambio de carátula”, culminó.
Desde hace 17 años hay una bandera que acompaña
a los familiares de las víctimas del Caso Pira y que expresa lo que el corazón les dicta: “La ley se hace para todos, más solo al pobre le rige”. Este fragmento extraído del libro “Martín Fierro” de José Hernández, es lo que simplifica el inmenso dolor de no tener una respuesta, mejor dicho, la respuesta. Quien quiera oír, que oiga.
“La Justicia me debe una explicación de lo que pasó y de su falta de acción. Creo que es lenta”, reflexionó Celia Haiek, hermana de Celeste, en contacto con 30D en relación a lo que siente sobre el rol de la Justicia y sus interventores. “Pensamos que pudieron tener responsabilidad para facilitarle las cosas a Pira”, aseveró.
Así mismo, expresó que tras la liberación de Sebastián Pira, “le otorgaron 72 horas para presentarse, justo en vísperas de un fin de semana. Le dieron demasiado tiempo para que él pudiera huir tranquilamente. Se le podría haber asignado custodia”.
VER PARA CREER
En relación al futuro que vislumbra sobre la Justicia, teniendo en cuenta los cambios recientes, y frente a posibles casos señaló: “Si seguimos luchando no es por nosotros, porque ya perdimos; buscamos que no prescriba la causa, justamente para que no vuelva a suceder”.
Ver para creer. Quienes son los encargados de impartir Justicia deben ser “más fuertes y aplicar las leyes como correspondan” para, de este modo, evitar que “se repitan” en la posteridad. Filosóficamente, “no creo en la Justicia”, porque hay muestras fehacientes de que no se imparte con “equidad”, concluyó Celia Haiek.
NÚMEROS QUE DUELEN
Tan solo en 2013 en Argentina fallecieron por accidentes automovilísticos 7.896 personas, es decir un promedio de 658 muertos por mes y 22 diarios, según datos relevados por la Asociación Civíl Luchemos por la Vida.
En el mismo período, Santa Fe es la segunda provincia con mayor índice de fallecimientos detrás de Buenos Aires (2.457), con un número que asciende a 698, mientras que en Mendoza, Córdoba y Entre Ríos, las cifras llegan a 369, 553 y 309, respectivamente, según la entidad.
OPINIÓN
“Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar. Tal vez- dice el centinela-pero no por ahora”. Así comienza el cuento kafkiano: “Ante la ley”. Un relato donde la Justicia pone constantemente a prueba a un individuo, con el objetivo de ingresar a la susodicha, y que se ve conflictuado con lo único que lo detiene: su mente.
La Justicia tiene sus guardianes. Son los encargados de ponernos a prueba con nuestro límite emocional y mental: hasta dónde somos capaces de luchar. A través del Contrato Social, planteado por Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) delegamos en el Sistema la regulación de nuestros excesos a través de las leyes, entre ellos la Justicia por mano propia, digna de tiempos de la Inquisición. No obstante, lejos de tendernos un puente, se encarga de que emprendamos un camino sinuoso y repleto de obstáculos para alcanzar la tan hermosa y deseada.






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