sss ROSBARING: PER PENSARE

miércoles, 18 de febrero de 2015

PER PENSARE



Por Ignacio Pellizzón



Disculpe la foto, pero necesitaba captar su atención.

Para comenzar me gustaría que se reflexione acerca de la palabra “marcha”, porque si uno piensa un poco se dará cuenta que “marchar… marchan los militares”, no los ciudadanos. El pueblo se moviliza, no marcha.

Es interesante lo que plantea el filósofo francés, Michel Foucault acerca del “poder”. Expresa que las relaciones de “poder” se dan en todos los ámbitos, en todas las relaciones. El “Poder” está en todas partes e impera en todo momento.

Si uno revisa el concepto etimológico de la palabra “Democracia” descubrirá que Demos significa pueblo y krátos poder, es decir, que el poder radica en el pueblo. “La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás”, decía Winston Churchill. Parce irónico aplicar este concepto en la Argentina actual, donde nadie cede frente a ninguna opinión y busca tener más “poder” que los demás constantemente.

Para ponerlo de forma más gráfica imagine esta situación: cuatro amigos se encuentran en un bar a tomar café. Tres de ellos piensan que el partido Blanco (el gobernante) es el mejor que se pueda tener, mientras que el individuo restante piensa todo lo contrario. En este momento el “poder” comienza a jugar su partido. Aquí radica la pregunta: ¿quién lo posee?

Al igual que en Democracia, pareciera que el “poder” lo tiene la mayoría, quienes optaron para que los gobierne un partido. En este sentido, podríamos afirmar que en una discusión el “poder” lo tienen los tres amigos coincidentes ideológicamente, de modo que el individuo que piensa diferente no tendría oportunidad de imponer su decisión en caso de que hubiera una votación.

Sin embargo, hay otra mirada que no se puede descartar. El amigo que no cree en el partido Blanco, puede optar por no entrometerse en una discusión política. Esto podría llevar a pensar a los tres que continúan teniendo mayor influencia sobre el individuo, aunque, en realidad, ese amigo estaría eligiendo no discutir, por lo que el “poder” (en términos de elección) estaría en manos del individuo, ya que no habría debate posible entre tres personas que piensan del mismo modo, aunque tengan críticas sobre el partido, algo que no expondrían delante de su amigo. El “poder” es la capacidad de elegir y no de doblegar.

En estos términos, me parece interesante traer a colación la frase de Reynaldo Sietecase: “Somos una inmensa minoría”. Por supuesto, que la aplicación de la misma puede variar según la óptica desde la cual se la observe.

Lo que está sucediendo en Argentina hoy, es que en esa mesa de café a veces se sientan tres opositores al partido de turno y otras tantas la mayoría son los coincidentes con las políticas del gobierno actual. El poder se tambalea entre ambigüedades.

En rigor, esta situación difiere del real concepto que implica Democracia, ya que el pueblo está distraído disputándose el “poder” entre sus miembros, en vez de ejercerlo en unidad como debería ser. Hoy la lucha es entre la mayoría y la inmensa minoría.

Es por eso que la movilización por el pedido de Justicia sobre el caso Nisman, puede ser un método de aprovechamiento de aquellos que se benefician en esta disputa por el “poder”. La inmensa minoría, sea cual sea ésta, debe reflexionar y entender que puede hacer uso del “poder”, siendo consciente de cuál es la verdadera razón por la que asiste: ¿Justicia real en honor al fiscal o demostración de un supuesto “Poder” sentados en una mesa de café frente a un individuo que piensa diferente?; y si no asiste: ¿Evitar beneficiar a aquellos que atentan contra “la mayoría” o creer realmente que se trata de un golpe destituyente?; insisto: el “Poder” es la capacidad de elegir y no de doblegar.

Para no aburrir más, me gustaría citar a Roland Barthes para entregarle una reflexión:

(Se dice corrientemente: “ideología dominante”. Esta expresión es incongruente ¿pues, qué es la ideología? Es precisamente la idea cuando domina: la ideología no puede ser sino dominante. Mientras que es justo hablar de “ideología de la clase dominante” puesto que existe una clase dominada, es inconsecuente hablar de “ideología dominante”, pues no hay ideología dominada: del lado de los “dominados” no hay nada, ninguna ideología, sino precisamente –y es el último grado de la alienación- la ideología que están obligados –para simbolizar, para vivir- a tomar de la clase que los domina. La lucha social no puede reducirse a la lucha de dos ideologías rivales: lo que está en cuestión es la subversión de toda ideología.

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