sss ROSBARING: PUBLICAR UN LIBRO: UNA COSTOSA LUCHA CONTRA LA IMPOSIBILIDAD

lunes, 29 de diciembre de 2014

PUBLICAR UN LIBRO: UNA COSTOSA LUCHA CONTRA LA IMPOSIBILIDAD


Los escritores deben atravesar diversas etapas antes de poder ver publicadas sus obras, desde la aceptación de las editoriales para trabajar en sus textos hasta la difusión de los libros de modo de alcanzar al público. Sueño de muchos, rentabilidad para pocos.

Por Ignacio Pellizzón

(Nota publicada en Mirador Provincial, Clarín).

“Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro”, es un viejo dicho que refiere a lo que uno debe hacer en la vida para que sea completa. No obstante, los tres objetivos se ven atravesados por un mismo sentimiento: amor. Sin éste, ninguno es posible. A través de la literatura, uno puede imaginarse un mundo ideal, un sueño infinito, en donde el recorrido siempre es agradable o todo lo contrario.

Sin embargo, por el largo camino que deben transitar los autores locales para poder ver publicadas sus obras no tiene ninguna de las alegrías mencionadas, excepto el trabajo que conlleva escribir, que, justamente, nace a partir de las fuerzas del amor con que lo llevan a cabo, con la primordial intención de compartir. De eso se trata la literatura.

En este contexto, existen editoriales que tienen como objetivo cumplir el sueño de los escritores. No son firmas de renombre ni cuentan con presupuestos abultados, pero los une la misma pasión y el mismo objetivo: publicar libros. Asimismo, los creadores de cultura (escritores), también generan negocios (para algunos) con sus obras; aunque no termine siendo un emprendimiento redituable, la laboriosa tarea de mantener el imaginario colectivo en un mundo culturalmente literario, son necesarios.

PUBLICAR SOLO CUESTA VIDA

Parafraseando al Indio Solari con la estrofa “Vivir solo cuesta vida” en el tema “Ropa Sucia” (álbum ¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado) de los Redonditos de Ricota; “publicar solo cuesta vida” se aplica a la realidad de aquellos que pretenden “compartir” sus trabajos. No se trata de una tarea sencilla, porque además de significar un costo elevado de edición e impresión, también hay un perjuicio a la hora de ubicarlos en librerías, las cuales se quedan con un alto porcentaje de la tapa de cada libro, es decir de la venta de cada ejemplar.

“Las grandes editoriales publican a los que ya lo han hecho en otras oportunidades, por lo que se repiten los autores. Difícilmente publiquen a escritores inéditos. De esta manera, una de las opciones con la que contamos (los escritores) son los concursos, como por ejemplo el de Clarín, que es el más famoso”, comentó a Mirador Provincial, el Licenciado en Periodismo y Comunicación y autor del libro “Llueve sobre los rieles”, Alejandro Hugolini.

Por su parte, otro de los consultados por Mirador Provincial, Javier Núñez, (ganador en 2012 del Premio Latinoamericano a Primera Novela “Sergio Galindo”, escritor y colaborador de prensa; y autor de libros como Praga de Noche y Tríptico, entre otros), afirmó: “Las editoriales de renombre, salvo excepciones, no hacen grandes apuestas, prefieren la comodidad de lo seguro: al autor que garantiza cierto volumen de ventas o que ya tiene cierta trayectoria. Además, supongo que reciben miles de manuscritos. Sin agente, o algún contacto, es muy difícil conseguir que te lean, no digamos ya que te publiquen”.

“Por lo general, los escritores –continúa Hugolini- deben recurrir a las editoriales principalmente para que ayuden a distribuir la obra, algo muy dificultoso para el autor, ya que implica tener una buena cantidad de ejemplares”.

En este sentido, Núñez plantea: “Lo importante no es encontrar una editorial que acepte la obra, sino encontrar la editorial adecuada: una que la valore, le preste atención y no la trate como un producto en serie que pierde interés en cuanto sale del depósito”.

De esta manera, en un esquema ideal, el autor recibe el 10 % (Derechos de Autor) por ejemplar, distribuidora 50 % (incluye librería), el resto lo percibe la editorial quien paga la edición. En caso de que la editorial distribuye directamente, la librería se queda con el 35% o 40%, teniendo en cuenta que la editorial debe realizar el trabajo de distribuir, cobrar, etc.

Por otra parte, se encuentran las ediciones de autor. Se trata de que éste asuma los costos o gran parte de ellos, mientras que la editorial aporta la corrección, el diseño, la difusión, la distribución. 

Aproximadamente, un libro de 140 páginas y 300 ejemplares, se acerca a los diez mil pesos de costo. No obstante, es muy difícil que la inversión se recupere.

En relación al espacio que los medios de comunicación brindan a los libros locales, “La difusión es escasa. Hay un par de medios gráficos, un puñado de programas de radio, algunos sitios de internet, que le prestan atención a lo que ocurre en el panorama literario local”, explica el escritor Javier Núñez.

LA VOZ DE LOS INTERMEDIARIOS

Baltasara Editora (publicó libro de Alejandro Hugolini), es una independiente de bajo presupuesto que se gestó en 2009 y recién se ubicó en las librerías en 2012. No obstante, proviene de una tradición cultural familiar muy importante, ya que sus raíces nacen a partir del librero y editor español Laudelino Ruiz, radicado en la ciudad de Rosario entre 1930 y 1972, siendo su hija y actual directora la heredera del emprendimiento.

En diálogo con Mirador Provincial, Ruiz estimó: “Nosotros nos autofinanciamos, entonces como no recurrimos a ningún subsidio dependemos únicamente de la venta de libros. Es decir, nosotros reinvertimos capital propio y asumimos los riesgos que conlleva”.

Baltasara Editora, asume los riesgos empresariales, es decir se hace cargo de los costos, aún si el libro no recauda la inversión desembolsada. Además, tiene distribución en Rosario en más de diez puntos, Buenos Aires; en el mundo: París, Roma, Estados Unidos.

En relación a qué autores publican, comentó: “No aceptamos cualquier autor, buscamos textos. Trabajamos por colecciones, las cuales son de diversos tipos. Nosotros tenemos en total seis colecciones, entre ellas, Patrimonio que tiene íntima relación con escritores rosarinos”.

“Por nuestra modalidad de trabajo –continúa-, pedimos a los autores que se hagan cargo de una pequeña parte de los costos (cuatro mil pesos aproximadamente), los cuales no significan ni un cuarto de lo que realmente conlleva la publicación del ejemplar. Nosotros sacamos tiradas mínimas de 300 libros, mientras que las grandes comienzan con dos mil, esto les abarata los costos de impresión”.

En coincidencia con Hugolini, la titular de Baltasara afirmó que en las librerías, por lo general, “se manejan quedándose con el 30% de la venta al público para ellos, mientras que otras alcanzan a exigir el 45%. Así mismo, los que se quedan con el 20% son los distribuidores. De modo que si un libro cuesta 100 pesos, nosotros recibimos 50 (de allí se desprenden 10 para el autor), la distribuidora 20 y el resto la librería. Nosotros nos encargamos de la distribución, porque estamos limitados por la cantidad de tiradas que sacamos por libro”.

Es importante mencionar, que los libros de las pequeñas editoriales van en consignación y se van liquidando a medida que se venden y se reponen.

Río Ancho es una editorial cooperativa, que nace de un grupo de personas que se conocieron a partir de un taller, donde todos escriben, y el proyecto surge a partir de la iniciativa del presidente que propuso en 2012 presentarse en el concurso de Espacio Santafesino para poder editar libros, el cual ganaron y les permitió editar los primeros cuatro libros.

En contacto con Mirador Provincial, varios de sus integrantes declararon: “Nuestra intención es poder difundir a autores rosarinos, quienes, tal vez, nunca tengan la posibilidad de ser publicados por grandes editoriales. Por eso, nosotros proponemos una alternativa accesible para que puedan iniciarse como escritores y lograr incluirse en el mercado editorial sin importar su poder adquisitivo, ya que no les cuesta un centavo. Somos un trampolín para los escritores”.

 “Descubrimos que no es una tarea sencilla conectarse con los espacios de venta de libros, por lo que realizamos un trabajo de campo para ver en cuáles era más eficiente intentar exponer nuestras ediciones. Nosotros vendemos más ejemplares en el mano a mano o presentaciones que en las librerías, aunque, actualmente, estamos en siete librerías de Rosario”, agregaron.

En relación a su modus operandi, afirmaron: “Trabajamos a concurso, con un jurado externo compuesto por tres personas, por géneros para que los escritores puedan presentar sus obras. No les cobramos a los autores, quienes ceden el 10% de los Derechos de Autor, hasta cubrir el costo de imprenta de 500 ejemplares; una vez saldado esto, comienza a cobrar dicho porcentaje”.

En relación al precio del libro, se discute dentro de la cooperativa, mientras que el autor, por su parte, no participa de la discusión. No obstante, “los precios son accesibles para que el alcance sea masivo. Buscamos que la venta de ejemplares de un autor posibilite la edición de otro autor. Nunca tuvimos alguna crítica por parte de ellos en relación al costo del ejemplar estipulado. Además, generamos una relación casi amistosa con los escritores”, culminaron los integrantes de Río Ancho.

EL SUEÑO DE LAS PLUMAS

Los escritores sueñan con trascender, pero no piensan en vivir de los libros que escriben. Es raro ver autores que viven de esto, sino que tienen otros trabajos. Por ende, la energía creativa se ve volcada de manera parcial a la literatura ya que no se pueden enfocar únicamente a ganarse la vida a través de la literatura”, reflexiona Hugolini sobre las razones de escribir un libro.

Creo que la literatura y la música se parecen bastante en cuanto a las decisiones artísticas; muchos las toman en base a las ventas y otros en cuanto a sus convicciones”, agregó el autor de “Llueve sobre los rieles”.

Nuñez, por su lado, reflexiona que “publicar es una consecuencia, no un objetivo”. Estima que al principio hay siempre una “necesidad de reafirmarse, ante uno mismo y ante los demás” y que uno, tal vez, sueña con ser escritor y publicar un libro, salir en notas o diarios, “cumplir una fantasía”.
Sin embargo, “luego no pensás en función de publicar, sino siempre en función de escribir. Y publicar, como dije, la consecuencia”.

Por otra parte, “creo que los libros de autores rosarinos –continúa Núñez- ocupan un lugar menor, relegado, muchas veces ignorado por los actores del sistema cultural. Es más fácil encontrar autores rosarinos contemporáneos en las actividades que se hacen en Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba o Mar del Plata que en las que tienen lugar en la ciudad”.


No hay comentarios:

Publicar un comentario