Últimamente se denotan obras de la EPE en el mobiliario urbano, sin
embargo pareciera que no son suficientes, ya que en tiempos de temperaturas
elevadas los cortes de electricidad son una constante; una problemática que se
bifurca entre logística, desinversión y uso desmedido.
Por Ignacio Pellizzón
Nota publicada en Mirador Provincial (Suplemento de Clarín)
Nota publicada en Mirador Provincial (Suplemento de Clarín)
En los últimos tiempos, en la provincia de Santa Fe, las
principales protestas de los diversos sectores, en épocas de alta temperatura,
se deben a los cortes de energía. En este sentido, se reclaman más inversiones
por parte de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) y del Estado. No
obstante, este recurso, que se volvió sumamente dependiente para las personas a
causa del incesante consumo de productos tecnológicos, que demandan
electricidad para poder funcionar, se encuentra en crisis.
La importancia de la energía en la sociedad es equiparable
con el oxígeno: se percibe su ausencia cuando escasea. En tiempos donde los
avances tecnológicos toman preponderancia en el consumo habitual, tanto de
empresas e industrias como de particulares, la energía se transformó en un
recurso dependiente para las personas. Con tarifas que son accesibles,
inconvenientes en su logística, es decir en la distribución de la energía, años
de desinversión y con elementos sustentables, que son inviables y muy costosos;
en la actualidad se trata de uno de los problemas centrales a tratar.
¿Cuáles son las principales causas?; ¿qué responsabilidades
tienen el Estado y la EPE?; ¿cómo influye el consumo de energía de los
ciudadanos?; ¿qué tipo de políticas se pueden adoptar para apaciguar el
conflicto?
CAUSAS DE LA CRISIS
Como cualquier crisis, tiene sus causas y consecuencias. En
materia energética, ya conocemos estas últimas, aunque resulta de vital
importancia comprender los motivos que generaron que se llegue a esta situación.
De esta manera, se puede trabajar en consecuencia para poder subsanar los
errores del pesado y no repetirlos en el futuro.
En Argentina, bajo la presidencia
de Juán Perón en 1946, el gobierno nacional comenzó a participar en el sector
eléctrico a través de la creación de la Dirección General de Centrales
Eléctricas del Estado, un organismo establecido para construir y operar
centrales generadoras de energía. Así, fue que un año después, también se
originó Agua y Energía Eléctrica S.A. (AyEE), para desarrollar un sistema de
generación, transporte y distribución de energía hidroeléctrica.
No se trata de un dato menor, porque en 1990 prácticamente toda la industria de
suministro eléctrico de la Argentina estaba controlada por el sector público
(97% de la generación total). El gobierno nacional había asumido la
responsabilidad de regular la industria a nivel nacional y controlaba las
empresas nacionales de electricidad AyEE, SEGBA e Hidronor, de modo que
representaba, los intereses argentinos en las centrales generadoras que se
desarrollaban u operaban en conjunto con Uruguay, Paraguay y Brasil.
Con la presidencia de Carlos Menem,
un gobierno de índole neoliberal, que aplicaba una sistema económico de libre
mercado; la administración
ineficiente y el inadecuado nivel de inversiones en bienes de capital,
imperantes bajo el control de los ejecutivos nacional y provincial, fueron en
gran medida responsables del deterioro de los equipos físicos, la disminución
de la calidad del servicio y la proliferación de pérdidas financieras en dicho período.
El expresidente encaró un amplio proceso de privatización de las principales
industrias estatales, incluyendo los sectores de generación, transporte y
distribución de electricidad.
Durante el crack de 2001-2002, de conformidad
con la Ley de Emergencia Económica, el gobierno convirtió las tarifas de
electricidad de su valor original en dólares estadounidenses a pesos a un tipo
de cambio de ARS 1 por cada dólar estadounidense, congeló todos los márgenes de
distribución y transmisión regulados, revocó todas las disposiciones relativas
a ajustes de precio y los mecanismos de indexación por inflación de las
concesiones de las empresas de servicios públicos (incluyendo los servicios de
distribución y transmisión de electricidad); y facultó al Poder Ejecutivo a
realizar una renegociación de los contratos de las empresas de servicios
públicos (incluyendo las concesiones relativas a la energía eléctrica) y de las
tarifas correspondientes a tales servicios.
Finalmente, en 2004 (bajo mandato de Néstor
Kirchner), se dictaron nuevas normas destinadas a abastecer el crecimiento de
la demanda de electricidad, incluyendo la construcción de dos nuevos
generadores, los cuales comenzaron a trabajar a 100% de su capacidad durante la
primer mitad de 2010. Además, mediante otras medidas, se buscó garantizar que
la energía disponible en el mercado sea utilizada primariamente para atender a
clientes residenciales, comercios e industrias.
El Ingeniero Eléctrico, Asesor y
coordinador en Proyectos Sustentables y Redes Inteligentes, Paulo Frattini,
consultado por Mirador Provincial,
explicó: “Sin embargo, en los últimos años se estuvo trabajando mucho en tratar
de solucionar el principal problema que son los cortes de electricidad, aunque
en la actualidad el conflicto más importante que atraviesa el sector tiene que
ver con la distribución”.
Así mismo, “otro factor relevante –continúa el experto- que
contribuye a la crisis energética, se debe al boom de ventas de aires
acondicionados, acompañados por una accesibilidad económica, falta de uso
consciente por parte del usuario y tarifas bajas, que no implican enormes
montos impositivos por alto consumo”.
No obstante, en Rosario se está dando una situación
particular. Desde la tragedia de calle Salta 2141, “no se están habilitando
edificios con gas, por lo que el uso de la electricidad se trasladó a equipos
de termo tanques, hornos, cocinas”, por lo que genera que se colapsen los
cableados y las diversas instalaciones que están siendo sobreexigidas por el exceso
de demanda, señaló Frattini.
LO BARATO CUESTA CARO
Problemas del consumo. “Hay dos partes: una es el boom
inmobiliario, ya que estamos habilitando un edificio nuevo por semana, de los
cuales muchos no se manejan con Gas Natural desde la tragedia de calle Salta
2141, por lo que los termotanques, hornos, cocinas, funcionan con electricidad;
el otro factor tiene que ver con el aumento de la demanda de aires
acondicionados”, explicó a Mirador Provincial el gerente de Explotación de la
Empresa Provincial de la Energía, Lorenzo Blas.
Además, “debe agregarse que las tarifas son bajas con
importantes subsidios por parte del Estado Nacional. Por lo general, a nivel
mundial, cuando las empresas quieren disminuir el consumo lo realizan mediante
señales económicas”.
“Históricamente, en verano –continúa Blas- los picos máximos
se producen a partir de las 21 horas, mientras que en los últimos tiempos,
también, se generan topes a las 15 horas, lo que denota un aumento extendido
del consumo. Es un fenómeno novedoso”.
Así mismo, destacó: “Aumentamos la oferta de energía un 20%
comparado con el año anterior en el microcentro de Rosario, inauguramos una
estación transformadora en la zona sur, reacondicionamos los equipos de la
planta Sorrento en zona norte. Se tratan de equipos que pesan toneladas y
tienen un costo de 1.100.000 dólares”.
“Yo no puedo asegurar que este verano no vaya a haber
cortes, porque entre las condiciones que determinan las sobreexigencias de los
equipos, se le suma el factor climático que arroja altas temperaturas máxima y
mínimas, por lo que la amplitud térmica son mínimas, lo que produce que los
artefactos no se puedan refrigerar por las noches”.
“Es decir, si tras la caída del sol, la temperatura se
mantiene en 28°, seguramente los comprensores (lo que genera frío) de los aires
acondicionados estarán funcionando, por lo que las máquinas no se podrán
refrigerar ya que se mantendrán con niveles de exigencia altos”, aclaró Blas.
Si bien en los últimos años las inversiones por parte de la
empresa son una realidad, se debe afrontar la problemática que implica el uso
desmedido, la ausencia de inversión extendida y el crecimiento exponencial de
la ciudad en materia edilicia.
En este contexto, según estima el Ingeniero Frattini, para cubrir el déficit en el gran Rosario y
Santa Fe capital aún resta un 50% más de obras a realizar. La EPE cuenta
con un plan de desarrollo a largo plazo, pero en este tipo de inversiones para
lograr alcanzar a cubrir la demanda actual son necesarios diez años más por lo
menos, acompañadas por una buena implementación del uso eficiente de la
energía.
¿QUÉ ENERGÍA
UTILIZAMOS?
Actualmente, en el país la materia energética que se
utiliza, dentro de lo que se denomina energía primaria para generar
electricidad, en un gran porcentaje se emplean combustibles fósiles (petróleo)
y sus derivados como Gas Oil y Fuel Oil; luego le siguen las hidroeléctricas
(en los últimos 20 años han tenido un crecimiento menor al 1%) y, finalmente,
en menor medida las nucleares, las cuales se reactivaron hace poco tiempo.
Por otra parte, se encuentran las
renovables, que son muy incipientes en Argentina (ver grafica). Sin embargo,
según Frattini “en la Provincia se está trabajando en el tema para poder
implementar políticas que apliquen este tipo de energías, aunque en las
empresas no se denota un cambio radical que las lleven a dar un vuelco en el la
utilización de recursos renovables; el uso de lámparas de bajo consumo está
impuesto por Ley Nacional pero falta control, ya que no hay un organismo que lo
lleve a cabo con eficacia”.
SALVOCONDUCTOS DE LA
CRISIS
“El problema energético es prácticamente mundial”, con
algunas excepciones. “En países vecinos se está haciendo mucho hincapié en
relación a la eficiencia o uso racional de la energía”, bajo un lema
generalizado de que “un dólar invertido en concientización en el uso racional
para la disminución del consumo vale diez veces más que uno invertido para
construcción de cualquier tipo de central de generación de energía eléctrica”,
añadió el Ingeniero.
De alguna manera, es importante disminuir el consumo de
energía eléctrica en usuarios finales para lograr alcanzar el nivel ideal de
infraestructura para abastecer la demanda, por lo que la inversión es
fundamental.
Finalmente, que “se establezcan las condiciones para que los
usuarios puedan generar su propia energía e inyectarla a la red de
distribución”, ayudaría en alguna medida a disminuir la crisis. No se trata de
una tarea sencilla, pero “la mayoría de los países desarrollados están
trabajando en esta área”, culminó Paulo Frattini.

muy buena nota!!!!!!! como siempre el consumidor tiene la culpa................... ademas de la falta inversión
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