En los últimos
años el parque automotor en la ciudad de Rosario ha crecido notablemente, no
así de esta forma la infraestructura de la city. El colapso que se produce
diariamente en el centro y distintas arterias, son una constante, que generan un
malestar tanto en los conductores individuales, como en los servicios públicos,
llevando a que se cometan innumerable
cantidad de infracciones de tránsito por ganar unos escasos metros.
En las grandes
metrópolis, el tráfico automotor es uno de los principales inconvenientes con
los que se convive, sin embargo las sociedades más avanzadas han logrado darle
una vuelta de rosca a la problemática mediante la utilización de tranvías
aéreos y subtes, es decir, pensaron en construcciones bajo tierra y muy por
encima de ella. Los resultados son asombrosos, ya que la eficacia de los mismos
logró disminuir el uso de vehículos, liberar espacios y ganar tiempo, el
principal motivo por el cual se utilizan los autos y demás.
Si bien pensar que en Rosario puedan existir este tipo de construcciones e inversiones, parece ser más un sueño que una realidad, aunque desde el municipio y el Concejo se han arrojado infinidad de proyectos para mejorar la circulación en la ciudad. Uno de los aprobados fue la instalación de parquímetros, de esta manera se pensó en liberar espacio en las calles y generar un tránsito fluido, pero poco resultado se logró, no obstante, aún están siendo utilizados como un método lucrativo.
Otra de las
soluciones que se presentaron, tuvo que ver con los carriles exclusivos, para
dividir el tránsito del transporte público del particular. A pesar de las
críticas de los comerciantes, quienes se quejaban de una caída en las ventas,
se obtuvieron resultados más positivos que negativos, ya que la frecuencia de
los colectivos aumentó notablemente, pero el aumento del boleto y lo costoso de
éste, no impulsó el desuso de los vehículos.
En el 2009 la
Municipalidad comenzó a delinear un proyecto de cocheras subterráneas, con la
finalidad de erradicar los autos estacionados en las calles y ampliar las
arterias para que no se continúen colapsando las calles, pero hasta el día de
la fecha el proyecto continúa en stand by.
(Línea cronológica de la iniciativa).
La iniciativa
contempla la construcción de 3 cocherassubterráneas, una en la plaza del Foro, otra en la plaza Sarmiento y la
última en la plaza San Martín. Es que los lugares mencionados, son zonas
neurálgicas de la ciudad y tienen la capacidad para almacenar una cantidad
importante de vehículos. Sin embargo, son numerosas las críticas desde
concejales opositores, ciudadanos y ambientalistas, acerca de lo costoso del
proyecto, irregularidades con la empresa constructora (Ingeconser principal
opción) y problemas medioambientales de los parques.
“Según la empresa
privada la cochera subterránea se puede hacer más rentable en la plaza San
Martín, entonces o elegimos el interés de la empresa o elegimos el interés de
la ciudad y vemos en qué lugares le conviene a Rosario. Igualmente las cocheras
subterráneas no van a solucionar ningún problema del tráfico, simplemente es
aumentar la capacidad de estacionamiento”, afirmó el concejal de Proyecto Sur, Alberto Cortez, donde deja de
manifiesto que desde el municipio aceptan las reglas del juego que impone
Ingeconser, dejando de lado un abanico de posibilidades donde se puedan
construir.
Otros de los que
se manifestó en contra fue el concejal radical, Jorge Boasso: “La medida busca prevenir desde el punto de vista
económico, evitando que no sea un negocio acomodado y preparado para grupos
económicos y de esta manera además garantizar primero la transparencia en la
adjudicación del espacio público, de todos los rosarinos, y la concurrencia de oferentes como lo marcan
las normas legales. En segundo lugar, ver que estas plazas subterráneas donde se
quieren implementar estén dentro de un plan de movilidad urbana. Debemos
insistir en un transporte multimodal, porque si solamente queremos construir
cocheras subterráneas, vamos a fracasar en la integridad.
Para los ambientalistas, es un error “abrir más
espacios para los autos particulares en el área central, que sólo va a redundar
en que los autos efectivamente vayan hasta allí”. Además, señalaron que es
necesario antes “debatir con seriedad una política de transporte para la ciudad
que realmente fortalezca el transporte público y el ciclismo urbano y los
privilegie por encima de la movilidad en autos particulares.”
Por otro lado,
denunciaron la falta de participación ciudadana en el proceso y de la
presentación del posible daño ambiental. “No se han evaluado adecuadamente los
posibles impactos ambientales, ni tampoco impactos sociales o económicos”,
aseguró.
En el mismo
camino, repudian entregar el espacio público a “empresas interesadas en hacer
negocios, lo cual no suele coincidir con lo que es positivo para la sociedad”.
En conclusión, el
proyecto de las cocheras subterráneas lleva más de 4 años dando vuelta en
carpeta sin encontrar una solución rápida y eficiente. Todas las campanas son
válidas y al mismo tiempo refutables, pero desde una mirada crítica pareciera
que con semejante inversión se podría financiar obras en monorrieles y en una
renovación de todas las flotas de colectivos, para incentivar a que los
rosarinos dejen de lado el auto y utilicen más el servicio “público”.
Sin dudas, que la
iniciativa es más que tentadora ya que el argumento del municipio es coherente,
aunque poco transparente a la hora de la licitación, ya que Ingeconser sería la
encargada de hacerse cargo de las obras obteniendo la concesión por 30 años y
en los lugares que mejor le parezcan a la empresa y no a la ciudad. En este
sentido, da la sensación de que el proyecto podría quedar trunco frente a la
falta de unanimidad, y de apertura de diálogo y discusión, sobre la temática
desde todas las partes.

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