El sábado 24 de Marzo se van a cumplir 36 años del comienzo
de la dictadura más violenta y cruel de la historia Argentina. Hoy seguimos
padeciendo secuelas de aquella época, quizás, sin darnos cuenta. ¿Cuánto saben
las nuevas generaciones de aquel momento?, ¿Se pone en tela de juicio a las
iglesias, sacerdotes, dueños de medios que fueron funcionales al proceso?
Desde que Néstor Kirchner en 2003 bajó el cuadro de Videla
se comenzaron a aplicar muchas políticas de derechos humanos como encarcelar a
represores y cómplices, apoyar en forma activa a las agrupaciones “Abuelas y
Madres de Plaza de Mayo”, la anulación de las leyes de Obediencia debida y
Punto final, etc.
También generó la inclusión de los jóvenes a la política y a
la militancia de partidos, ¿Borrando de las mentes y las almas la frase: “no te
metas”? Estimuló la creación de La Cámpora y sus derivados, la libre expresión,
el debate, el diálogo, la solidaridad, etc. Devolvió a un pueblo valores y
creencias que le habían arrebatado de forma impune.
Sin embargo, como sociedad todavía tenemos gajes y secuelas
de la dictadura. Aún no ponemos en el banquillo de los acusados a la iglesia.
Ente que lejos de asumir responsabilidades por su complicidad se continúa
refugiando detrás del santo libro, que tiene muchas manchas de sangre, espacios
vacíos de gente desaparecida, lleno de secretos, ocultamientos.
Tampoco castigamos a los dueños de los grandes medios de
comunicación como Magnetto, Ernestina Herrera de Noble, Mitre, etc. Que lejos
de enfrentar al gobierno defacto, se puso a disposición del triunvirato del mal
tergiversando la información y apoyando medidas sanguinarias.
A través de las redes sociales la libertad de expresión
llegó a un estatus jamás pensado, tenemos la oportunidad de compartir cualquier
tipo de archivos, como fotos, artículos, videos, notas, etc. Sin embargo, ¿Qué
uso le damos a estas herramientas comunicativas? ¿Se las utiliza con
responsabilidad o como un entretenimiento banal para difundir nuestra vida
privada?
Pareciera que siempre estamos a la espera que “otro” lo
haga, porque hay gente que se ocupa y preocupa, sumarnos a ese grupo es
redundante se torna pesado, pero también lo llevamos al día a día en la calle,
en donde si vemos un robo nos quedamos paralizados sin hacer nada porque
seguramente otro ya llamó a la policía o alguien lo va a parar. Entonces, el
“no te metas” ¿Sigue vigente en nuestra conciencia?
En un sistema en el cual el “pan y circo” está muy presente
para desorientarnos, para generar que sigamos consumiendo todo lo que la
industria nos propone, como si eso nos hiciera feliz y nos llenara. Cuando en
realidad están logrando que miremos para otro lado, sin hacerle frente a las cuestiones
importantes. Mientras tanto ellos, siguen evangelizando, escribiendo,
publicando, caminando con total libertad.
Desde el comienzo de la democracia en la Argentina en 1983,
¿Cuán democrática es?, ¿Cuánto cambió la sociedad de los 70’ a esta parte? Seguimos
haciendo la vista gorda y oídos sordos a ciertas problemáticas creyendo que nos
son ajenas y que ya hay gente que se está ocupando del problema de aquellos,
cuando en realidad somos nosotros los que tenemos que movernos, porque nadie se
va a ocupar por nadie en este sistema que genera el individualismo.
“El pueblo unido jamás será vencido” es una frase que se
suele escuchar en distintas marchas de protestas, pero esa unión está
sectorizada. Los que reclaman planes sociales no se van a movilizar por los
docentes que piden un aumento salarial digno, como los empresarios del campo no
van a actuar en defensa de los despidos de Swift, porque cada agrupación
percibe sus intereses y porque la unión existe, pero en especie de sectas que
buscan obtener sus propios beneficios como cual peor empresario que intenta
lucrar cada vez más con su empresa.
En los 70’ y principio de los 80’, los grupos estaban
conformados por: Montoneros, Dictadores/Represores y No sabe/No se mete. Si
bien hoy se multiplicaron los partidos políticos, el gobierno fue elegido por
el pueblo, militar no implica morir o desaparecer, siguen estando los que no se
involucran, los que piensan que la democracia pasa solamente por ir a votar
cada cuatro años, y nosotros como ciudadanos tenemos que exigir que hagan
mientras observamos como espectadores.
Por lo tanto, creo que como pueblo tenemos que involucrarnos
mucho más delo que lo hacemos para empezar a generar un cambio profundo, y de
una vez por todas, hacer valer lo que 30 mil desaparecidos significaron,
profundizar una democracia en su concepto más amplio, involucrarnos activamente
en la política y en las cuestiones sociales, condenar y señalar a aquellos, que
alguna vez, atentaron contra la libertad y que hoy se refugian detrás de una sotana
o un diario.
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