La gestión de Néstor Kirchner generó un populismo que no se veía, ni se sentía desde la época del General Perón y la vuelta a la democracia con Raúl Alfonsín. Tras su fallecimiento, la figura de su mujer y actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, es la que mantiene ese fervor en los fieles seguidores del modelo del Frente Para la Victoria.
Por otro lado, también están aquellos que con pasión aborrecen el oficialismo y todos sus proyectos y tomas de decisiones, tal y como sectores estaban en contra de Perón y los “carapintadas” del radical Alfonsín.
Se acercan las elecciones presidenciales y cada partido político presentó, en su mayoría, a sus candidatos, mientras que muchos aún esperan que CFK se presente para una futura re-elección o re-re-eleción si hablamos del modelo que, tanto ella como su difunto marido, comenzaron en el año 2003.
Algo que caracteriza a los comicios del 2011, es que se abrió un gran abanico de debates políticos, tanto en los medios como en la calle. Los jóvenes militantes están reapareciendo como en los años 70’ y, en parte, fueron promovidos por el gobierno nacional para que practiquen la política sin importar la ideología que los o une o los separa, lo fundamental es participar y es un mensaje claro que envía el oficialismo.
La televisión pública emite el programa 6, 7, 8 que se encarga de hacer una crítica a los medios de comunicación (opositores) y deja en evidencia la subjetividad de los periodistas. Esto, mal a quien le pese, es una idea innovadora porque, por primera vez, se pone en jaque a los periodistas, sus notas, sus discursos y las empresas para las cuales trabajan, rompiendo con el espejismo de que su voz es palabra autorizada y verídica en todos sus aspectos.
Los diarios generar una agenda setting de noticias de las cuales se basan los medios para armar sus productos televisivos, radiales, etc. 6, 7, 8 genera otra, en la cual sus pilares son aquellas noticias que no fueron publicadas o difundidas por los grandes medios, armando de esta manera otra mirada de la realidad en la cual estamos inmersos. Porque, “lo que se ve en la tele es la realidad”.
Esta batalla mediática se ve reflejada en los partidos políticos, en sus proyectos y en sus campañas. Lo curioso es que la mayoría de los partidos opositores arman sus proyectos para competir contra uno en especial que todavía no se presentó, aunque es tácita su candidatura, sin tener en cuenta que son varios los candidatos de distintas agrupaciones que se van a presentar. Todos buscan la cara de la persona que le puede hacer frente a ella, pero todavía no unieron fuerzas para enfrentarla, sino todo lo contrario. A través de manotazos de ahogado (Alfonsín – De Narváez / Duhalde – Das Neves) intentan ganar tiempo para posicionarse firmemente en las elecciones de Octubre.
El Frente Amplio Progresista pareciera ser la esperanza de aquellos que buscan terminar con el kirchnerismo, a través de una fusión interesante entre Rosario y Córdoba, algo nunca antes visto ya que siempre hubo roces entre ambas provincias por ser las dos más grandes luego de Buenos Aires.
Por un lado Binner, socialista, actual gobernador y candidato a presidente, tiene gran aceptación tanto en Rosario como en Santa Fé, ya que así lo demostraron los resultados de las internas abiertas obligatorias y simultáneas en las que Bonfatti y Fein salieron airosos; además de que hace 20 años que el socialismo gobierna en Rosario, dato que no es menor.
Por otro lado se encuentra Norma Morandini, senadora nacional por la provincia de Córdoba, aliada de Luís Juez y candidata a vice de Hermes, quien se encarga de sumar votos a los que no accedería el socialista. Morandini está bien vista por los opositores kirchneristas por haber votado en contra en varios proyectos impulsados por el gobierno nacional.
Las estadísticas callejeras, es decir lo que la gente comenta y opina en la calle le dan la victoria al FPV. Hago hincapié en esas estadísticas ya que el oficialismo y la oposición manipulan los números según les convenga y, a mi parecer, es más fidedigna la voz popular que las viles estadísticas oficiales y las privadas.
Por lo tanto, si hay algún posible rival para el kirchnerismo es el FAP, ya que el resto tiene votos muy dispersos distribuidos a lo largo y ancho del país. La unión del socialismo, el GEN y Proyecto Sur podrían generar un pequeño malestar en el oficialismo, siempre y cuando no se peleen entre ellos, porque este tipo de alianzas no son muy duraderas.
La pregunta que se suscita es: ¿Todos contra uno o uno contra todos? Por cómo están dadas las cosas es uno contra todos. La unidad opositora no existe, tampoco están dadas las condiciones para que un partido esté a la altura, de votos y popularidad, del gobierno. Entonces la solidez, hermetismo y estrategia silenciosa del FPV está garantizando una victoria cómoda, por mérito propio y de la oposición que lejos de unir fuerzas buscan alimentar su ego presentando listas encabezadas por personajes conocidos, repetitivos y mediocres, que la historia argentina condena. Sólo el tiempo sabrá decir si el FAP fue lo suficientemente inteligente como para pelear en Octubre o armar un proyecto de acá a cuatro años.
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