sss ROSBARING: “LOS CHICOS NO PIDEN CELULARES, SE LOS DAMOS”

miércoles, 18 de octubre de 2017

“LOS CHICOS NO PIDEN CELULARES, SE LOS DAMOS”


Por Ignacio Pellizzón

Nota publicada en suplemento de Clarín, Mirador Provincial.

Mirador Provincial entrevistó a la reconocida psicopedagoga cordobesa, Liliana González, que tiene una larga formación en la temática. Es licenciada en psicopedagogía de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), docente universitaria, especialista en clínica de niños y adolescente, y coordinadora de talleres para padres y maestros. Además, publicó nueve libros y en 2014 ganó el premio Santa Clara de Asís. En Córdoba, se la puede ver en Teleocho Noticias.

Liliana hizo hincapié en varios temas a lo largo del reportaje, pero fundamentalmente sobre cómo se deberían criar a los hijos en un mundo atravesado por las nuevas tecnologías; qué rol tiene el colegio en la crianza y cómo debería evolucionar; el tiempo que deben brindarle a los hijos los padres en tiempos de “hiperocupación” y cómo enfrentar el mito del aburrimiento de los niños.

¿Cómo se cría con las nuevas tecnologías?

Según la OMS antes de las dos años cero pantallas. Les irrita la corteza cerebral, el sistema nervioso central es el más inmaduro de todos al nacer y es demasiado estímulo para esa corteza. Los bebés al nacer necesitan la voz de una mamá, que a través de la mirada le diga que lo ama porque los bebés no tienen un universo simbólico para entender la lengua todavía. En el acto de la alimentación el bebé necesita leche y amor y no leche solamente. Los bebés no nacen nativos digitales, porque no hay forma de saberlo, pero sí ven la tecnología en las manos de sus padres que no logran desprenderse de los aparatos ni en la cena. Es mejor que los vean con un libro, un rompecabezas, un barrilete, etc. Los chicos no piden celulares, se los damos.

¿Cuál es el límite con el uso de los celulares, tablets?

Después de los dos años hasta dos horas por día, según la OMS. A esto hay que sumarle lo que se le brinda de información en tecnología en la escuela. Jamás darle un aparato dos horas antes de dormir, porque la hormona que nos permite dormir en profundidad (Melatonina) necesita de dos horas de oscuridad y así puede dormir las ocho horas necesarias. Esto evita los problemas del sueño y los déficits de atención en el colegio.

Los chicos necesitan poder aburrirse para poder crear, ¿no?

Sí, es algo que lo dicen todos los especialistas. No le tengamos miedo al aburrimiento. Juguetes hay, niños en los barrios hay, cosas para hacer siempre hay, tienen que pensar qué puede hacer y no traerles la cajita feliz. No hay que mostrarles a los chicos que uno se angustia frente a su aburrimiento. Lo que pasa es que hoy salen de la pantalla y da la sensación de que todo es aburrido. Cuando abren un libro les aburre, porque adentro nada se mueve. Entonces, ¿qué generaciones podemos crear sin lectura?; estamos llevando adelante una batalla infernal para que los chicos vuelvan a leer. Hoy tienen aparatos que apretando un botón sale todo hecho (el color, la imaginación, etc) y ellos no hicieron nada. Aprender a leer y escribir no es una cuestión pasiva porque hay que descifrar esos jeroglíficos, no es sencillo y hay que llevar adelante distintos procesos activos de pensamiento, mientras que las pantallas son pasivas. Yo estaría chocha si los chicos leen libros en las pantallas, pero no está pasando.

¿Cómo debe evolucionar el colegio?

La escuela no es divertida (como si alguna vez lo hubiera sido ¿no?), aprender de divertido no tiene nada. La escuela no es divertida, pero sí quiero aulas alegres. Para ello debe haber una infraestructura agradable con todas las comodidades necesarias y, por otro lado, docentes que aunque no cuenten con tecnología puedan hacer milagros con tiza y pizarrón, a pura pasión y bien pagos, porque son transmisores de cultura.

¿Qué opinás de los colegios tomados en CABA?

Que los chicos se involucren en política me parece fantástico, pero no estoy de acuerdo con que los manipulen. En buena hora que tengan pensamiento político en el escenario del debate. Para ellos hacen falta docentes que no bajen ideología sino todas las fuentes de información posible para poder gestar futuros ciudadanos críticos. Yo no puedo creer que no se lleven todos los diarios a la escuela para analizarlos.   

No me gusta nada que se tomen los colegios, pero me parece un síntoma que hace rato están soportando una secundaria que no es para ellos, porque de todos los niveles educativos el peor es el secundario, el menos aggiornado y el grito de los chicos para que los escuchen, aunque sea tomando los colegios, lo quiero tomar como un síntoma.

 ¿Cómo pueden hacer los padres para lidiar con sus trabajos y prestarle atención a sus hijos?

Hay dos tipos de padres: los que están trabajando demasiado para cubrir las necesidades básicas y están los hiperocupados que trabajan para cubrir necesidades absolutamente inventadas por la sociedad de consumo. Si uno cree que de verdad hay que llevar a los chicos a Disney, es una necesidad inventada, si crees que si no tiene las zapatillas con luces no va a ser feliz es una necesidad inventada, con lo cual trabajarán demasiado y llegarán a casa sin ganas de jugar con sus hijos. El que ama cuida. Hay que replantearse para qué traemos chicos al mundo si después no tenemos tiempo. Los pediatras del mundo están pidiendo media hora por día de encuentro real, porque están detectando problemáticas serias. Hoy hay muchos padres cómodos que prefieren darles un celular a contarles un buen cuento.

¿Te preocupa cómo se están criando los chicos de hoy en día?

Sí, muchísimo. Hoy el problema de la pantalla, es el problema de la pantalla con la soledad también. Yo no puedo creer que haya chicos con Facebook y los padres no sepan la clave, porque la ley dice que a los 16 años deben tener Facebook. No se trata de investigarlos policíacamente, pero sí cada tanto entrar a ver quiénes son los contactos y qué sitios estás visitando, porque no pueden distinguir lo que están bien de lo que está mal y en lo virtual hay mucho más peligro que en lo real.



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