Por Ignacio Pellizzón
Y después de una larga espera, por fin lo ve asomarse por la
autopista. Su corazón va a salir disparado de su cuerpo, ya no puede sostener
la lágrima de la emoción. Aprieta con fuerza el escudo de su casaca, respira
profundamente y se prepara para pedalear como nunca, como siempre. Pasaron dos
semanas de pura ansiedad, hoy vuelve a ver a su amor, su pasión, lo difícil de
relatar en palabras, eso que no todos encuentran y que muchos se pasan la vida
buscando. Le tocan bocina, ya lo conocen. El colectivo de Empresa Argentina que
traslada al plantel de Central, se acerca hacia él. Otro partido que juegan de visitante,
un capítulo más que Víctor va a escribir en su novela de amor.
“Es mejor que aprender mucho aprender cosas buenas”,
escribió José Hernández en el Martín Fierro. Así lo entiende Víctor, que pese a
ver dejado el colegio a los 16 años para ponerse a trabajar de albañil y ayudar
a su familia, sigue a Rosario Central con su bicicleta a todos lados adonde
juegue el equipo en Buenos Aires. No interesa si es en Capital Federal o en el
Conurbano, él espera la llegada del micro, lo acompaña hasta el hotel, hace vigilia,
va a ver el partido y lo escolta hasta la salida de la ciudad. Nada más y nada
menos que con su bicicleta.
Víctor Cardozo, tiene 21 años, nació en Isla Maciel en la
ciudad de Dock Sud, Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Es un barrio muy
humilde con casitas de chapa y madera que se encuentra ubicada a la vera del Riachuelo.
Si bien siempre fue hincha de Central, su pasión se fortaleció notablemente
cuando falleció hace cuatro años su padrino, quien vivía en Rosario y lo
llevaba a la cancha de local cuando podía. Desde ése momento, comenzó a
acompañar al equipo con su bicicleta a todos lados adonde juegue en Buenos
Aires, lo cual lo catapultó a ser una figura reconocida y querida por hinchas,
jugadores y dirigentes. Tiene casi 5 mil amigos en Facebook y la mayoría son
canallas.
LOCO LINDO
En el mundo existen muchos “locos lindos”, esos personajes
dignos de sentarlos en un bar para que cuenten anécdotas y experiencias. Víctor
es una de esas simpáticas figuras que vale la pena conocer, para quedar
estupefactos con sus vivencias y su modo de hablar sobre su gran amor: Rosario
Central.
“Yo ya venía siguiéndolo, pero me empezaron a conocer un
poco más cuando Central jugó contra Boca en 2014 por la copa Sudamericana. En
ése partido me hicieron mi primera nota sobre mi forma de seguir al canalla con
la bicicleta, porque yo seguía al colectivo y había muchos hinchas de Boca que
le tiraban cosas, entonces yo me puse adelante del micro como para protegerlo
de la gente y de la policía. No me pasó nada, porque de alguna manera al verme
indefenso aflojaron con las cosas que tiraban”, relató a Mirador Provincial.
Las anécdotas de Víctor son tantas que no alcanzaría un
libro para contarlas. “Una vez jugábamos contra Estudiantes en cancha de
Quilmes y me camuflé para poder entrar al estadio como hincha de Estudiantes,
porque conocía al agente de seguridad de la puerta, que me ayudó a pasar”. “En
otro partido, contra Chicago, me pasó algo similar. Estuve con los de Chicago
para poder ingresar y me hacía el hincha (se ríe), entonces al entrar me paso a
la platea y un guardia de seguridad me ayudó para que pueda acceder a la parte
de Central”, contó Víctor entre otras historias.
EN BICI A ROSARIO
Cada vez que termina de jugar Central, Víctor se acerca
hacia la salida de los jugadores donde se suben al colectivo para iniciar el
retorno, y lo acompaña hasta la autopista. Siempre con su bicicleta. “Al ver
que ya no lo puedo seguir, me quedo viéndolo y te juro que me agarra un bajón
terrible, casi se me cae alguna lágrima, porque sé que tengo que esperar dos
semanas o más para volver a verlo”, comentó.
Víctor trabaja en un local de refrigeración en Buenos Aires
y, aunque se esfuerza mucho, “viajar a Rosario para ver a Central me cuesta
bastante, entonces se me complica. Por eso, cada vez que viene acá me vuelvo
loco, me emociono”. “Para mí el canalla es un amor único. Ni una mujer me
enamoró tanto, no sé cómo explicarlo, pero es un motor en mi vida que me llena
de alegría”, afirmó.
Todos en la vida tienen un sueño o algo que anhelan hacer en
algún momento, por más extraño que resulte. Víctor cada noche previa a que
juegue Central en Buenos Aires, tiene el mismo sueño. “Yo cuando duermo me
imagino que viajo con mi bicicleta a Rosario a verlo salir campeón. No importa
que sean 350 kilómetros, yo iría caminando a ver al canalla, olvidate (SIC),
porque es como una inyección en mi vida Central”, contó.
La emoción por la alegría de ver al equipo es una constante,
pero también describió dos momentos muy tristes para él. “Cuando perdimos los
cuartos de final el año pasado contra Atlético Nacional de Medellín (Colombia),
me puse muy mal. Fue un momento duro para mí, pero no se compara con el robo en
la final de la Copa Argentina contra Boca. Me agarró tal bronca que cuando
terminó el partido, me fui hasta la sede de AFA y en frente los escraché con
dos pintadas por el robo que habían permitido; escribí: ‘Boca y River, la mafia
del fútbol’; ‘AFA corrupta’ y ‘Con Central no se jode’”.
SU PROPIA CANCIÓN
“No veo la hora que frenes (el colectivo) así respiro
tranquilo, ésta es tu bici y te vine a alentar como siempre lo hicimos, para
demostrarle a todos que no somos de Newell`s, estuve en La Plata y no te
abandoné, me fui a chicago y no rompí el carnet, toda la bicisenda no la puede
creer, la bici que nunca abandona es de la Isla Maciel”, es la canción que le
escribieron personalmente para él un grupo de hinchas de Rosario.
Con casi 5 mil amigos en Facebook, Víctor supo cosechar
amistades entre los simpatizantes, jugadores y dirigentes del club por ser una
especie de Ángel que los cuida en cada viaje que realizan a Buenos Aires cuando
juega Central de visitante. “Fue muy emocionante cuando me enviaron la letra,
no lo podía creer, la canto todo el tiempo”, señaló.
Este “loco lindo”, es un símbolo de lo que representa la
pasión cuando se la entiende como tal en un contexto de violencia social
abrumadora, en la que los delincuentes y violentos intentan embanderarse con
ella para realizar actos vandálicos, que nada tienen que ver con las emociones
y expresiones que la pasión refleja, y que personas como Víctor reivindican
diariamente. “La bicicleta también está enamorada de Central”, fue lo último
que le comentó a este medio y que sintetiza su amor por los colores, siendo un
caso testigo de que la pasión es sana y necesaria, aún cuando es incomprendida
por otros.

Un verdadero hincha de lo mejor d la historia del club
ResponderEliminarFelizidades muy buenas palabras q grande victor
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