sss ROSBARING: EL OCULTO BARRIO DE ROSARIO QUE NI GOOGLE RECONOCE

domingo, 24 de julio de 2016

EL OCULTO BARRIO DE ROSARIO QUE NI GOOGLE RECONOCE


Se trata de una zona en la que el Street View del buscador no identifica y de la cual emergen diversos flagelos como: analfabetismo, hambre y Leptospirosis. Sus vecinos afirman que “no hay presencia del Estado” y que deben convivir con la basura porque “los recolectores de residuos no pasan”.

Por Ignacio Pellizzón

Nota publicada en suplemento Mirador Provincial, Clarín.


Hoy en día Google penetró tanto en nuestra aldea global que prácticamente se transformó en una extensión de nuestra mente. El buscador se utiliza para absolutamente todo lo que tenga que ver con acceso al conocimiento. Una de las prácticas más comunes, es la de utilizar el Street View para ubicarnos y caminar virtualmente por distintos lugares del planeta al que, tal vez, nunca visitamos. Sin embargo, en Rosario existe un barrio tan oculto que ni Google reconoce: El Mangrullo.

Al intentar “pasear” por el barrio, utilizando la herramienta del buscador (Street View), solamente podemos llegar a ver hasta su único ingreso por Avenida del Rosario, justo por debajo de Avenida Circunvalación donde transitan miles de vehículos diariamente. Es paradójico que El Mangrullo se encuentre en un espacio por donde muchos pasan pero nadie mira, quedando su locación tan invisible como sus críticas problemáticas; ¿será quizás que todo lo que Google no ve, no existe?

La situación de El Mangrullo no es novedosa. En el verano pasado ya se había detectado un caso de leptospirosis en un joven de 20 años, producto del estado de abandono y marginalidad en el que viven sus vecinos a diario en dicha zona. La falta de medidas preventivas lleva a que sus habitantes

TRABAJADORES INVISIBLES

El trabajo informal en Argentina alcanza un porcentaje alarmante del 40% aproximadamente. No sólo se trata de una precarización laboral, sino también de estar en una situación de vulnerabilidad y exposición frente a los incesantes despidos que se suscitaron en los últimos meses. Siempre que se llevan a cabo ajustes, se corta por lo más fino; y son los trabajadores “en negro” los primeros en perder sus empleos.

En el barrio El Mangrullo, que se ubica a la vera del río Paraná y el arroyo Saladillo y que linda con la compañía Swift, viene padeciendo un “preocupante aumento de vecinos que pierden sus trabajos” por estar con contratos informales, señaló a Mirador Provincial, Mariano Romero, militante del Movimiento Evita, quien trabaja en la zona desde hace años.

“Se trata de una problemática que viene recrudeciendo en el último tiempo y genera que los vecinos se vean cada vez más complicados para llevar comida a sus familias. Por esta razón, se arman ollas populares para intentar paliar la crítica situación con la que deben convivir día a día”, explicó.

LEPTOSPIROSIS AL ACECHO

El verano pasado se dio a conocer un caso emblemático de Leptospirosis en Rosario, que se produjo en El Mangrullo, y que generó que se enciendan las alarmas de diversas organizaciones preocupadas por la falta de políticas de desratización. “La falta de contenedores y la ausencia de los recolectores de residuos en el barrio, lleva a que la basura se acumule y se vuelque en el Saladillo, lo que obviamente compone un foco propicio para la atracción de ratas que terminan mordiendo a muchos vecinos”, apuntó Romero. 

Al caminar por sus callecitas, en su mayoría de tierra, se denota la falta de higiene urbana y el escaso alumbrado público con el que cuentan en la zona. En cada esquina hay vecinos que tienen distintos tipos de quejas: desde falta de cloacas hasta invasión de ratas por la basura acumulada. El malestar se siente en el aire y se respira indignación por la ausencia del Estado.

El centro de salud del barrio es muy demandado, no sólo por sus vecinos sino también por personas de sectores linderos a El Mangrullo que se acercan con diversas enfermedades. “Valoramos mucho este el centro, porque la gente que trabaja allí es realmente muy capaz y responsable, aunque sabemos que no cuentan con los recursos necesarios y a veces no dan abasto con la cantidad de personas que van a atenderse”, comentó a Mirador Provincial un paciente.

HAMBRE Y ANALFABETISMO

Los chicos que están viviendo en los últimos pasillos del barrio tiene que ir hasta dos escuelas: una queda por Sánchez de Bustamante y otra Lamadrid; ambas están a 40 cuadras, por ende deben ir caminando cruzando la vía con todos los riesgos que conlleva, sobre todo cuando las inclemencias climáticas generan lluvias incesantes haciendo de las callecitas obstáculos intransitables.

“Acá se convive con la problemática de que no ingresan colectivos al barrio. Las últimas unidades llegan hasta Lituania y Avenida del Rosario y algún interurbano que se acerca hasta calle El Mangrullo y Avenida del Rosario”, describió el militante Romero y agregó: “Otro gran flagelo que emerge es el analfabetismo. Contamos con índices realmente alarmantes: los mayores de 50 años, es decir más de la mitad de la población, no saben leer ni escribir”.


Por su parte, la cantidad de chicos que terminan el secundario viene decreciendo en los últimos años. Unas de las principales causas es la necesidad de trabajar. “En El Mangrullo hay hambre”, subrayó un vecino con quien dialogó Mirador Provincial.

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