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| Fuente fotográfica: diariolasamericas.com |
Fue lo último que dijo Jorge Lanata este viernes en la
presentación de su libro “10 K, la década robada” en el hotel Ros Tower frente
a 1.500 asistentes.
En el marco de la presentación de su último libro “10 K, la
década robada”, Jorge Lanata estuvo este viernes en Ros Tower auspiciado por
Fundación Libertad. Lejos de dialogar de su libro, interactuó con los cerca de
1.500 asistentes que fueron a verlo como si fuera “el padre Ignacio”, como
anticipó uno de los oyentes. Así mismo, sin tapujos ni pelos en la lengua, el
periodista reflexionó sobre sus investigaciones y dijo que “para gobernar se
puede ser hijo de puta pero no boludo”, en alusión a la gestión del ex
gobernador Hermes Binner, bajo la cual el narcotráfico tomó preponderancia en
la región.
La cita era a las 20 horas, aunque Lanata se demoró casi
media hora en ingresar. Entre los espectadores, claramente se denotaba una
oposición de clase media y alta en total disconformidad con la clase dirigente
política que actualmente gobierna el país.
La ansiedad y la incertidumbre por lo que el periodista
podría llegar a decir era más importante que su libro en sí. De esta manera,
fue que Lanata también lo comprendió al arribar y lanzar con tres pantallas
gigantes a sus espaldas: “Estoy en el peor lugar en el peor momento, porque
tenemos citado a indagatoria al vicepresidente. Recién termino de hacer una
nota para el canal, disculpen la demora. Ya que estamos acá, empecemos a
charlar, así que pregunten”.
Algunos asistentes que no le temieron al micrófono
comenzaron a realizar preguntas de todo tipo, algunos con tinte más de
indignación que de curiosidad, otros realizaron discursos catárticos y, también
estuvieron quienes aprovecharon sus 10 segundos de “fama” para exponer su
intelectualidad o su sentido de humor como un maestro que expresó: “Yo doy dos
materias y ahora una tercera: doy Historia, doy Formación Ética y Ciudadana; y
doy lástima”.
Durante dos horas, se trataron los temas más diversos entre
los que no faltaron “la ruta del dinero K”, la educación, el narcotráfico, el
cambio de gobierno, el futuro de Argentina, el acuerdo con el Club de París y
la línea política de los gobiernos de Latinoamérica. No obstante, también hubo
momentos de tensión que cortaron el aliento de todos los presentes.
“A mí no me vengan con que los pibes les pueden enseñar a
los maestros, el estudiante es un ignorante que no sabe nada y tiene que
aprender. El informe Pisa demuestra que los pibes de acá cada vez saben menos,
en todo el mundo se le da bola a este informe menos acá, y esto también es responsabilidad
de los maestros”, declaró Lanata con un tono soberbio que lo caracteriza.
La crítica se enmarca en la teoría que Paulo Freire plantea
en su libro “Pedagogía del oprimido”, donde expresa que la educación bancaria (en
la que los maestro depositan contenidos en los alumnos que llegan vacíos a las
escuelas), ya está caduca y no es así, debido a que los jóvenes arriban con un
saber, con un conocimiento que también comparten con los maestros generando que
la educación sea de igual a igual, en la que los profesores aprenden junto con
sus alumnos.
El mensaje caló hondo en muchos profesores que estaban
presentes en el auditorio y así fue que una maestra traductora se paró, agarró
el micrófono y disparo: “Jorge, antes que nada, quiero agradecerte por
educarnos con charlas como la de Steve Jobs (fundador de Apple), pero como
docente de traducción analizo los discursos y en el título de tu libro (10 K),
denoto 10 kilos, muy pesado para mí”.
Tras el momento tenso, se llegó a un punto de reflexión y
crítica sobre la dirigencia política opositora en la que algunos oyentes le
plantearon al periodistas si se percataba de que el referente de quienes están
en desacuerdo con este gobierno es él y si asumía ese rol; a lo que Lanata,
lejos de hacerse cargo, declaró que trata de no pensar en eso porque sería “una
locura”. Varias veces “me tentaron para hacer política, pero no acepté, porque
no podría, yo soy periodista y asumo ese papel en la sociedad. Yo me peleé con
todos los gobiernos, esa es mi función”.
Entre algunos conceptos que arrojó al aire y, que suele
mencionarlos en las entrevistas que le realizan, reiteró que si somos capaces
de ejercer actos cuyos resultados no veamos en vida; si somos capaces de
sorprendernos a nosotros mismos como están haciendo en Brasil donde se quejan
de la indiscriminada cantidad de dinero que se gasta en construir estadios y no
destinar esos fondos a la educación, a lo que el salón vibró al grito de “¡noooooo!”.
Además, hizo una fuerte crítica a los argentinos que se “quejan
y no hacen nada por cambiar las cosas, porque tienen miedo de perder su laburo.
Yo también corro ese riesgo y lo asumo. A mí me rajaron tres veces de la tele y
tantas otras de las radios, pero hay que dejar de tener miedo e involucrarse,
porque sino cualquier boludo se queja, y no es así”.
Finalmente, la última pregunta fue referente al narcotráfico,
como actividad creciente e instalada en Rosario, y a sus causas. “En la época
de Menem en Argentina se sabía que había guita del lavado del narco, pero ahora
hay cocinas, se hace acá. Yo creo que se instaló por ingenuidad. En política,
para gobernar se puede ser hijo de puta pero no boludo”, pegándole con dureza
al líder socialista Hermes Binner, quien bajo su gobierno el narcotráfico se
fue internando en la provincia, sobre todo en la ciudad.
Y concluyó: “Gracias a todos, el libro lo pueden comprar o
no, me chupa un huevo hagan lo que quieran. Si lo compran creo que hay un
laburo muy fuerte e interesante para leer”.


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