sss ROSBARING: PERO LOS DINOSAURIOS VAN A DESAPARECER

jueves, 31 de octubre de 2013

PERO LOS DINOSAURIOS VAN A DESAPARECER



Es difícil escribir sobre algo que uno no vivió y que no concibe como algo que deje su razón de ser: la libertad. Son 30 años de democracia. Son 30 años de libertad ininterrumpida. Son 30 años de tomar nuestras propias decisiones. Son 30 años con sufragios. Son 30 años de equivocarnos por elección y no por imposición. Son 30 años del tesoro más preciado por los pueblos.



En Argentina padecimos seis dictaduras militares (1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976). Cada una tuvo su particularidad, contemplando sus connotaciones negativas para la sociedad. De todas aprendimos algo diferente que nos marcó para siempre y que nos induce a un pensamiento único: NUNCA MÁS.

Por lo general, los argentinos somos nostálgicos de nuestro pasado (y tenemos con qué), nos involucramos en nuestra historia y comprendemos la importancia de conocerla, con sus paradigmas, sus discursos, sus contextos con diversos matices, con el único fin de no cometer los mismos errores. Eso quiero creer.

No obstante, como en la vida, todo lo que nos sucede nos marca, nos deja una huella que llevamos con nosotros de manera expuesta o implícita, que dejamos que atraviese nuestros subconscientes para llegar a ser conscientes de su significado, y otras veces preferimos esconderlo en ese mundo de sueños que nos atormentan, aunque tarde o temprano, esas marcas sociales salen a flote como una balsa que uno quiere hundir y no puede.

En Berlín, por ejemplo, se denota un pueblo triste y arrepentido, que todos los días trata de no reivindicar los genocidios que se cometieron; y su mecanismo de catarsis para afrontar su pasado es expresarlo y mostrarlo mediante su cultura, sus obras de arte, su desarrollo industrial, su capacidad de reinventarse como las cenizas del ave Fénix. Saben que el pasado siempre emerge a la realidad.

Sin embargo, conviven con subgrupos fundamentalistas del nazismo como los “Skinhead”, personas neonazis que reivindican el Mein Kampf (el libro escrito por Adolf Hitler, donde expresa su ideología y justifica sus actos -  Mi Lucha). Pero, lejos de evitar ese flagelo que, todavía, los atormenta, lo exponen frente al mundo. Lo primero que se debe hacer para resolver un problema, es asumirlo.

Los argentinos, como a lo largo de nuestra historia, siempre estuvimos divididos por distintas pensamientos políticos, los cuales nos han llevado a querer imponernos sobre las ideologías disidentes. Los grupos dominantes, que fueron surgiendo de manera intercalada, intentaron borrar el pasado para recrearlo y afrontar el futuro de otro modo. Nadie es capaz de borrar los recuerdos.

¿Pero qué sucede con aquellas generaciones que no tienen recuerdos por el simple hecho de no haber vivido para recordar?, ¿es posible transmitirles las sensaciones, los sufrimientos, las luchas, las opresiones, las censuras, las imposiciones, los triunfos sociales?, ¿están dispuestas a llenar sus almas y pensamientos de un contenido que les pertenece como parte de la sociedad argentina, aunque hoy se encuentren en otro momento histórico que será leído por otras generaciones venideras?

La canción de Charly García “Los Dinosaurios”, es uno de los temas más famosos que compuso el artista y que contiene un mensaje subliminal muy profundo que, solo aquellos que logran pararse unos segundos en el contexto y momento en el cual fue escrito, pueden entender.

Únicamente, los individuos que realmente pretenden desaparecer sus dinosaurios internos que les comen el alma, la razón, el corazón pueden denotar su poesía escondida entrelíneas. De lo contrario, el camuflaje que lleva puesto el tema hará que pase desapercibido y sea concebido como una linda canción de los ochenta. Tal cual, les pasó a esas personas que dejaron que sus dinosaurios los consumiera al punto de apoderarse de su ser.

Los 30 años de democracia, serán eternos si comprendemos que debemos ganarle la batalla a esos dinosaurios que, aún, conviven con nosotros, escondidos como hormigas, buscando refugios en aquellas mentes vacías de recuerdos para reinventarles un pasado que no les pertenece, pero que lamentablemente escribieron seis capítulos en él.

Los 30 años de democracia, es decir, de libertad, serán reales y longevos si podemos como sociedad exteriorizar constantemente nuestras marcas y huellas sociales del pasado anterior, del pasado presente y del pasado futuro, para que un día, que va a llegar, valoremos lo que no es ser libres, lo que no es vivir en democracia, lo que es cantar “pero los dinosaurios van a desaparecer”.


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