El acto del
sindicalista Hugo Moyano dejó entrever algunas cuestiones que valen la pena
analizarlas, ya que es imperioso que no pasen por alto porque no se trata de
ver, escuchar y entender una sola cara de la moneda. Tampoco llegar al extremo
de tomar una decisión de si uno está o no con el proyecto, tal como mencionó el
gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. Mucho menos, entrar
en esa disputa de: “Ella o vos” como difunde un dirigente
político que ni siquiera tiene sus raíces en estas tierras. Claro está, que la
pregunta más vigorosa que debemos hacernos no es: ¿Somos un país normal?, sino
¿Qué es un país normal? o ¿Qué es normal?
El discurso de
Moyano, básicamente, se centró en criticar el Impuesto a las Ganancias y el
Mínimo no Imponible. Según lo que el sindicalista camionero se encargó de
subrayar y ratificar en conjunto con otros gremios aliados, fue que dicho
Impuesto alcanza al 30% de la población, y que se comienza a tributar desde los
$7 mil en adelante. Es decir, que el verdadero problema es que hay un 70% de la
población que trabaja en relación de dependencia que gana menos que el salario
mencionado.
Sin entrar en
nomenclaturas sobre Canasta Básica, ingresos per cápita, Mínimo vital y Móvil
(MVM) y demás, es sencillo darse cuenta que el Impuesto a las Ganancias es uno
muy progresista, pero si se lleva delante de manera adecuada: que pague más, el
que más tiene. En la Argentina de hoy, está tributando el gravamen aquellos que
reciben lo que les corresponde por haber realizado su labor cuando, en
realidad, deberían ser los que obtienen ganancias los que lo paguen. Así, sería
realmente progresista. No persigue ninguna lógica ni coherencia que los
trabajadores se vean afectados por él, entendiendo a éste como un impuesto por
percibir un sueldo mínimo.
Continuando la
línea tributaria, los empresarios se quejan de que sus ganancias se ven muy
perjudicadas por la cantidad y el volumen de los impuestos que deben abonarle
al Estado. Sin dudas, que no hay posibilidad alguna de entender y respetar que
los empleadores mantengan a sus empleados en negro utilizando dicha excusa,
algo que ni por asomo roza la sensatez. Sin embargo, desde el gobierno nacional
lejos de flexibilizar sus medidas impositivas, las cuales están generando un
aumento notable del empleo en negro, mantiene su postura más firme que nunca.
Los perjudicados: los de siempre, los trabajadores, principalmente los jóvenes.
Reynaldo
Sietecase en su libro Kamikases, tituló en el capítulo IV un subtítulo:
“Enemigo de mi enemigo, amigo mío”, percibiendo la lógica matemática en donde
(-) por (-) es igual a (+). En este sentido, Moyano fue aliado del poder de
turno por mantener en común al mismo “enemigo”, pero como a lo largo de la historia
peronista, sus ambigüedades salieron a la luz y el camionero por no haber sido
tenido en cuenta en un cargo político en las elecciones de 2011, cruzó la línea
y se separó rotundamente de su “aliada”. Por lo tanto, continuando la analogía
de Sietecase: (-) por (+) es igual a (-). Saquen sus conclusiones.
Para no quedar
fuera del mapa, “los de siempre” continúan utilizando políticas
antikirchneristas que lejos de hacerle un frente consistente al gobierno, lo
enaltecen aún más. Desde una Francisco De Narváez con su “Ella o vos”, pasando
por un Hermes Binner con “País normal” hasta un Sergio Massa subido a un atril
impulsado por una movida mediática. No obstante, no hay nada peor que aquel que
cree que juega estratégicamente y queda en evidencia como Daniel Scioli, quien
sufrió los peores ninguneos del proyecto que hoy defiende, y que espera que lo
candidateen a presidente en 2015, sin notar, quizás, que podría ser
prescindente.
De cara a las
elecciones Primarias Abiertas Simultáneas obligatorias (PASO) y las generales
de octubre, serán un punto de inflexión en la gestión de Cristina Fernández de
Kirchner si pretende realmente reformar la justicia, sacar adelante la Ley de
Medios y continuar impulsando medidas que rozan lo inconstitucional como los
bonos CEDIN (INDEC al revés) o “blanqueo de capitales”, los cuales
prematuramente no están obteniendo los resultados esperados, ya que la gente
debe confiar en ellos, tanto en los bonos como en el gobierno, y partiendo
desde el nombre que llevan, el de una institución totalmente tergiversada, las
expectativas son poco alentadoras. Aunque, es necesario remarcar que serían un
gran envión para las inmobiliarias que hoy están estancadas.
El secretario de
Comercio Interior, Guillermo Moreno, disparó tras declarar en tribunales por
haber multado a algunas consultoras que difundieron estadísticas “irreales”, lo
siguiente: “Voten bien en octubre”. El mensaje es claro y debemos captarlo de
forma literal. Debemos votar bien en las próximas elecciones, es decir,
informarnos, leer críticamente las noticias, observar los discursos políticos,
pero sobre todo votar más allá de nuestro bolsillo y elegir vislumbrando lo
mejor para el futuro de Argentina, NUESTRO PAÍS.

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